Los orcos de Glasgow
Thursday, May 22nd, 2008
La culpa, como casi todo en esta vida, fue de un funcionario. En Madrid este buen señor nos mandó a paseo, diciéndonos que para finalizar el calvario laboral de Mary teníamos que mandar un fax DIRECTAMENTE desde el Consultado Español en Manchester (ahí al lado). Así que nada, reservamos los billetes de tren y allí que nos fuimos, a pasar lo que pensábamos iba a ser un tedioso trayecto y un día de “permiso” completamente perdido… (por lo menos conoceríamos una nueva ciudad, algo es algo).
Al poco de salir de la estación del Boro, Mary se fijó en un chaval que vestía una camiseta azul y que por la edad debería estar en el cole, y no cogiendo un tren con su padre. Es curioso como allí donde vayas, siempre hay gente haciendo pellas
Un par de paradas después subieron un grupo de amigotes que iban pimplándose unas Carlings, hablando a voces, y con unas camisetas azules también… ¡vaya modales!. En algunas camisetas ponía algo así como “Manchester 08″, así que supusimos que serían aficionados que habían pedido el día libre para ver algún partido de la liga inglesa (de la champions?)… ¡mira que poner partido en miércoles! en fin, ya sabemos que el fútbol no es sólo deporte nacional en España.
Según pasábamos por los pueblos nuestro asombro iba en aumento… ¡qué cantidad de “camisas azules”! Cada vez subían más y más… además eran bastante escandalosos, daban voces, reían, canturreaban, comían algo así como precocinados ¿qué coño comían a las 10 de la mañana?… aquello parecía el paseo marítimo de Benidorm en hora punta…
Pero la cosa no había hecho sino empezar… al llegar a York, apareció una manada salvaje de ellos, que enseguida simpatizó con los “azules” que venían en nuestro tren y comenzaron a montar la gran bronca… himnos “ultra” a pleno pulmón, un tío tocando el tambor con el suelo, el techo… ¡e incluso aporreando las ventanas del tren sin descanso! Nosotros, de las pocas personas no-azules del vagón, nos acurrucábamos en nuestros asientos, tratando de disimilar nuestro nerviosismo: ¡oh, Dios, esta gente está fuera de control!
A la altura de Leeds aquello era directamente un tren al infierno… los “azules” eran ya una verdadera horda de orcos descontrolados. En el andén nos esperaba la policía, que “desaconsejaba seriamente” montar a las familias y a la gente mayor. Los agentes pedían por favor que no se golpeara “en demasía” el tren, pero evidentemente los ultras se descojonaban y seguían a lo suyo sin hacer ni caso… fue alucinante ver cómo dos jovencitas, una rubita y una morenita (a la que el chiki-chiki pone muy tontita), intentaban montar alegremente en el tren luciendo mini-minifalda… y claro, fueron recibidas con semejantes pitidos y gemidos de ansia y locura, que se acojonaron y no llegaron ni a pisar el tren (¡sabia decisión por su parte! nosotros habríamos escapado de haber tenido por donde… :,-S)
Tras dos horas y media en la jaula de King-Kong ¡logramos escapar del tren! :-O …para sumergirnos en el caos total de Manchester, una ciudad invadida por la marea azul. Todo estaba lleno de gente, el casco antiguo, las avenidas principales… guiris de todas las edades y con las pintas -de las de vestir- más estrafalarias, incluyendo la tradicional falda escocesa!
Al parecer eramos los únicos seres humanos que no sabíamos donde se estaba celebrando la finalísima de la UEFA: los Rangers de Glasgow contra el Zenit de San Petersburgo. Tsk! Falta de cultura general….
Para que os hagáis una idea de la magnitud del evento: 200.000 escoceses se dieron cita allí (con unas 3 millones de pintas -de las de beber- entre pecho y espalda), 1800 policías movilizados (15 de ellos acabaron seriamente heridos en los disturbios nocturnos… porque encima de brutos, perdieron 0 a 2), cientos de llamadas a ambulancias, decenas de detenidos (6 de ellos por apuñalar vilmente a un pobre aficionado ruso que osaba celebrar la victoria de su equipo)… en fin, el día perfecto para ahorrarse un viaje a Manchester :o]
Finalmente os dejamos un testimonio sonoro (no hubo huevos a grabarles en su cara, sorry) del “ambientazo” que vivimos en el tren. Las imágenes son fotos de la bronca posterior que, gracias a Dios, nos perdimos
(ni que decir tiene que resolvimos el papeleo lo más rápido posible y ya estábamos de vuelta para cuando empezaba el partido).
Más info sobre el cataclismo en la prensa local.
¡Salud y buenos alimentos, amigos!
