Todo aquél que me conoce sabe que soy un tunante: tuneo mi equipo para que se note que es mío. Tengo mi fondo de escritorio, mis iconos, la colocación del Dock, las aplicaciones de inicio… Y, como no, tuneo mi Firefox. Sinceramente, cuando abro un Firefox pelado me faltan cosas. Algunas pueden ser inútiles, otras las uso a diario. Voy a compartir con vosotros, hermanos Teclarios, mis más fieles escuderos de Firefox.

Nada más abrir mi navegador podemos ver al primero de mis escuderos: Fast Dial. Este add-on no es más que una página de inicio en la que aparecen mis páginas “favoritas”, tal vez mejor decir las que más uso.

Una vez dentro me dedico a navegar por las páginas haciendo gestos de ratón gracias a All-in-one Gestures. Pulsando el botón derecho y con simples gestos como un movimiento de derecha a izquierda vuelvo a la página anterior; con un gesto en forma de Z recargo la página actual y con un movimiento hacia arriba abro un enlace en una nueva pestaña. Tengo que reconocer que cada vez uso más las teclas por lo que este escudero está comenzando a pasar a un segundo plano.
Brief es mi feeder RSS. En él tengo mis blogs favoritos. En una sencilla página interactiva puedo ver los resúmenes de las noticias de estos blog y leer completas aquéllas que más me interesen.

Todos mis posts (como este mismo) los escribo desde el propio navegador con ScribeFire, un sencillo y versátil editor. Tiene tanto un modo WYSIWYG como un modo HTML de edición. Se integra razonablemente bien con las APIs de los principales gestores blog y me permite publicar directamente desde aquí en cualquiera de los blogs en los que escribo. Una herramienta muy interesante.

Algunos muy sencillos y conocidos pero para mí indispensables son los diccionarios (tengo instalado el de inglés y el de español y éste último es el activo) que me ayudan a cuidar mi ortografía, y la sempiterna barra de Google. He de reconocer que ésta la uso cada vez menos debido a que las búsquedas suelo lanzarlas desde QuickSilver. Tengo pendiente contaros algo más sobre esta maravilla.

Relacionada con esta última tengo que decir que hace un tiempo me instalé Ubiquity, un add-on experimental que hace las veces de Quicksilver dentro del navegador. Me parece una herramienta que puede resultar interesante… si no tienes Quicksilver, claro :-) Veamos qué es lo que puede hacer Ubiquity contra Quick Search Box, el nuevo hijo de Nicholas Jitkoff, que entró en Google a dar una charla sobre Quicksilver y allí se quedó haciendo “cajitas”.

Algunos de los que más uso pero más desapercibidos pasan son PDF Download, que me permite decidir qué hacer cada vez que me encuentro con un archivo PDF (no más PDF incrustado en el navegador porque sí) y Download Statusbar, para gestionar todo aquello que me desacargo de la Web. Silenciosos e imprescindibles.

Aunque tengo alguna más quiero finalizar con mis dos últimas adquisiciones. La primera es mi sincronizador de marcadores XMarks. Lo uso para tener todos mis marcadores en remoto (existe una página web desde la que puedo acceder a todos ellos desde cualquier lugar) y para sincronizar, por ejemplo, los marcadores entre los Firefox de Mac y Windows. Trabaja en segundo plano, sincronizando tanto los nuevos marcadores que agregues como los obsoletos que borres sin que te des ni cuenta.

Y el último tiene sólo unos pocos días y se llama ScrapBook. Con la saturación de banners que hay actualmente en las páginas web, ¿cuántas veces no hemos echado en falta un enlace a una Versión para imprimir de la página web en la que estamos? Pues bien, SccrapBook te permite guardar el contenido de una página web editándolo antes de guardarlo de forma muy sencilla: tan sólo seleccionas lo que has de borrar o, con un simple click, revisas qué nodos HTML quieres hacer desaparecer. Sorprendente y muy efectiva.

Estos son los principales y más fieles. Si vosotros tenéis algún otro que recomendarme os lo agradeceré.

Yippikayei Teclarios!!

 1980, Laboratorio de Inteligencia de Artificial del MIT: a Richard Stallman y a sus compañeros del laboratorio se les deniega el acceso al código fuente del controlador de la primera impresora láser, la Xerox 9700. Stallman & co. querían modificar el código del controlador de dicha impresora, adquirida por el laboratorio y situada en una planta diferente de la que ellos se encontraban, para que ésta les mandase una notificación cuando se encontraba atascada. Ante la negativa del fabricante de la impresora, se convencen de que la gente debe tener la posibilidad de modificar su propio software. Había nacido el movimiento del software libre: un mundo sin barreras para los usuarios de la informática.

2009, Despacho de Ayudantes de una universidad española de cuyo nombre no quiero acordarme:   Dos usuarios del sistema operativo Linux, del que Stallman es padre espiritual (aclaración para profanos en el tema), intentan instalar el controlador de la impresora láser del despacho de al lado para hacer que ésta les imprima correctamente. Así, sin más. Otros linuxeros pasaron antes por el despacho y lo abandonaron sin conseguir domar a la impresora.

Que todo cambie para que todo siga igual. O algo así.

Muchas veces hemos oído hablar del excesivo poder que Google empieza a tener sobre nuestras vidas. Como vigilante nocturno, observo que este grupo de accionistas millonarios posee nuestros correos, nuestros calendarios y, sobre todo, nuestros perfiles como consumidores y la historia de nuestra vida en Internet.

Da un poco de miedo.

Pero esto ya lo sabe todo el mundo, no voy a venir yo ahora a ponerme la medalla de que he descubierto al demonio agazapado. En realidad, se lo hemos dado libremente. Y ha sido a cambio de un servicio magnífico, que en pocos años ha cambiado el mismo concepto de Internet.

Antiguamente yo era usuario de Yahoo. En aquella época, Yahoo no se usaba como un buscador. Era un DIRECTORIO donde yo iba y ponía Music > Rock & Hard Rock > Heavy Metal > German Metal > Blind Guardian y encontraba una colección con todas las páginas de estos tipos en Internet (tercera mención a la banda en una semana). Ahora en la portada de Yahoo hay un botón que pone “Music”, pero lleva a algo parecido a la sección de discos de fnac.es.Luego intentó entrar en mi vida AltaVista, que tenía MILLONES de páginas. Muchas más que Yahoo. Pero tener a mi alcance 10.000 páginas de Blind Guardian (van 4) no valía de nada si 9.999 eran basura.

Y luego vino Google y de repente lo hizo bien. Y me gustó (a mí y al 81% de Internet). A día de hoy, no concibo Internet sin Google. Como usuario de Firefox, ya no concibo escribir URLs. Voy a la barra de direcciones y tecleo el nombre de la página que quiero. Si el auto-completar no tiene el resultado almacenado, un simple INTRO envía ese nombre a Google y me lleva a la web correcta. Ya ni soy consciente de la tecnología que hace eso posible. Pero soy completamente dependiente de Google, he vendido mi alma a esta junta directiva.

Pues bien, el sábado estos señores de Google decidieron recordarme lo mucho que dependo de ellos, quizá en un intento de intimidarme para que no escriba posts como este. El sábado, Google se rompió.

Google roto

Por algún error interno, Google empezó a identificar todos los sitios de Internet como potencialmente peligrosos, con lo que sus enlaces te llevaban directamente a unas páginas de error que te hablaban de lo mucho que ibas a sufrir si seguías adelante. La única forma de visitar la web era copiando y pegando la URL en la barra de direcciones (no salía como enlace nunca). Ni que decir tiene que para muchísimos usuarios esto significa que Google estaba completamente cerrado, ya que esa operación puede resultar esotérica.

Para mí resultó complicado. Sorprendido por el error, decidí intentar buscar en ciertos medios (Microsiervos, Slashdot, Menéame) noticias sobre la caída de Google. ¡Y fue difícil!

Abría mi navegador y rápidamente tecleaba “microsiervos<intro>”: página chunga de google. Vaya por Dios. “meneame<intro>”… otra página chunga. Mi firefox dejó de ser funcional.

Si mi capacidad para navegar por la red se vio mermada, ¿qué pasaría con la de tantos otros usuarios? Creo que los casi 40 minutos que estuvo caído Google (que a algún ingeniero le debieron parece 40 años) es lo más cerca que ha estado nunca la red de estar cerrada.

No, no os voy hablar de mis gustos en ropa surfera.
Os voy a hablar de una aplicación de Mac que, sencillamente, me tiene emocionado: Quicksilver. Hace poco, buscando información sobre Mac (esperad, en breve os llegará mi serie sobre la Emacgelización) leí una frase intrigante:

Un Mac in Quicksilver no es un Mac

No me digáis que vosotros no os habríais lanzado de cabeza a enteraros qué demonios es esta maravilla. Quicksilver (QS) es una aplicación que se usa principalmente para lanzar aplicaciones documentos usando el teclado. Sí, algunos de vosotros, hermanos Teclarios, me habéis intentado enseñar el camino de las teclas rápidas con poco éxito. Y ahora me podéis condenar diciendo: “mírale, ahora viene a contarnos las bondades de no tener que levantar las manos del teclado”.
Pero considero que QS va un paso más allá. Si sólo fuera lo que os he resumido muy brevemente en el párrafo anterior entonces me podríais decir que he redescubierto la barra de búsqueda de Windows, o Spotlight, que ya viene integrado con el Leopard de Mac. Para empezar, QS no es un mero buscador sino que aprende las combinaciones de teclas que más comúnmente usas. Yo sólo tengo que pulsar la tecla T para lanzar el Thunderbird. Además, puedes configurar tus propias combinaciones: con GM abro el plugin para hacer búsquedas en Google Maps.
La forma de interactuar con QS es mediante una interfaz de tres paneles que se usan para componer una acción: sujeto/objeto + acción + complemento. En el primer panel seleccionas qué aplicación o qué archivos quieres usar; pulsas TAB y vas al siguiente panel en el que seleccionas qué acción quieres realizar con lo anterior; pulsas TAB y, si es necesario, añades los complementos de la acción. Por ejemplo, busco una carpeta (uso su nombre o puedo navegar por los directorios desde QS). Pulso TAB y me aparece la acción por defecto (Open, generalmente); tecleo COM y me aparece la acción Compress using. Pulso TAB y me aparece el tipo de archivo comprimido que puedo crear; pulso Z e intro y ya me he creado mi carpeta comprimida en un ZIP. Y automáticamente me salta de nuevo QS con el zip seleccionado, por si, por ejemplo, lo quisiese enviar por e-mail.

Otra ventaja es precisamente algo que he mencionado un poco antes: tiene una gran cantidad de plugins que nos permiten hacer tareas más complejas. Por ejemplo, tiene un plugin de búsquedas con el que puedo lanzar una búsqueda desde QS sin abrir ningún navegador (ya se encarga QS de hacerlo por mí): WI-TAB-TAB-”quicksilver software” y me he plantado a un paso de esta página de la Wikipedia (la consulta era ambigua). Y éste es sólo uno de ellos. He leído maravillas sobre los de manipulación de imágenes o los que usan el cliente de correo de Apple y la libreta de direcciones para enviar en un suspiro un correo electrónico.
MerlinMann es el tipo que se ingenió esta aplicación (tiene un blog sobre productividad realmente interesante y del que también me gustaría hablaros en breve) Su código fuente fue liberado, lo que permite también que, si no encontraste el plugin que querías, cúrratelo.
Me dejo inifinidad de cosas pero creo que no merece la pena que os siga describiendo esta aplicación porque no hay palabras. Es mejor probarla. De momento, podéis verla en algunos de los muchos vídeos que hay por la red (YO-TAB-TAB-”Quicksilver Mac” y aquí os dejo algunos de estos vídeos ;-) )
Peeero, oh peeero (como decía Martes y Trece) si vds no tienen un Mac, no pasa nada: por 20$ tenéis Dash para Windows. Los vídeos son bastante espectaculares y la versión de prueba no funciona mal (es la hostia lanzar Visual Studio con tan solo teclear VI o apagar tu ordenador poniendo SH)

¡Yippikayei, Teclarios!

Apuesto a que muchos de los teclarios tienen un portátil que traen y llevan de un sitio para otro.

Y apuesto a que cuando lo conectan a Internet, les toca reconfigurarlo para poner la IP, máscara, puerta de enlace y servidores DNS de casa, del trabajo, del wi-fi del vecino…

¡Qué latoso resulta! Buscar las propiedades de la red, elegir el interfaz a configurar, pulsar Propiedades, Protocolo IPv4 y, por fin, meter los numeritos de marras. Al menos cuatro o cinco clicks, y varios números a escribir.

Aquellos que usen Linux seguramente sabrán utilizar ifconfig para reconfigurar la red. Por ejemplo:

ifconfig eth0 192.168.1.2 netmask 255.255.255.0

(como administrador) establecerá la IP 192.168.1.2, y la máscara 255.255.255.0 Por desgracia, eso no cambia la puerta de enlace, por lo que, además, hay que usar route para ajustarla:

route add -net 0.0.0.0/0 gw 192.168.1.1 1

Y luego faltan los DNS… que supone tocar el fichero /etc/resolv.conf

Naturalmente, esto abre la puerta a la automatización, con un sencillo script que haga todo eso. O… mejor aún, dos. El primero llamado casa.sh y el segundo trabajo.sh (o similar). Esto nos ahorrará un buen esfuerzo.

Si usas Debian o algún derivado ([?]ubuntu es el más  representativo), hay otro modo. La configuración se guarda en /etc/network/interfaces y, la gracia, es que se pueden configurar “interfaces lógicos”. Así, podríamos tener:

iface casa inet static
address 192.168.1.2
netmask 255.255.255.0
gateway 192.168.1.1

iface trabajo inet static
address 169.250.27.84
netmask 255.255.255.0
gateway 169.250.27.1

Y luego como root haremos:

ifup eth0=trabajo

(por ejemplo). Aunque quedan algunos pequeños flecos en toda esta explicación (como qué configuración se aplica en el momento del arranque), seguro que serás capaz de rellenarlos.

El principal problema, en realidad, surge con Windows. En este sistema operativo estamos demasiado acostumbrados al uso del ratón, de las ventanas y de los asistentes. Por tanto, es raro plantearse otra opción que no sea la reconfiguración manual.

Sin embargo, también en Windows hay aplicaciones de consola que permiten hacer bastantes cosas (de hecho, casi siempre más cosas que con la configuración gráfica). Una de esas perlas es netsh, el comando de configuración de la red en Windows.

Con ella, podemos configurar la IP, máscara y puerta de enlace en una sola línea:

netsh interface ip set address "Conexión de área local" static 192.168.1.2 255.255.255.0 192.168.1.1 1

(aunque en tu navegador aparezca en dos líneas, debe ser escrito  todo seguido)

Ten en cuenta  que Conexión de área local es el nombre del interfaz de red que tengas. El último número (un 1) es la “métrica” de la ruta por defecto que le estamos dando.

Además, también nos permite configurar los DNS:

netsh interface ip set dns "Conexión de área local" static 213.4.132.1
netsh interface ip add dns "Conexión de área local" 213.4.141.1 index=2

Las primeras líneas (que en realidad debe escribirse en una sola pero en el navegador se corta por su ancho excesivo) establece el servidor primario. Las dos últimas, configuran el segundario; podríamos añadir más incrementando el valor de index.

Con esto, podemos finalmente hacernos nuestro casa.bat y trabajo.bat y tener  la configuración de red a tan sólo un click de distancia.

Aunque, todavía nos queda un pequeño problema… Si escribes el .bat con Notepad, te llevarás una desagradable sorpresa: no funciona. El problema está en que Notepad graba en codificación ANSI (por defecto), mientras que la consola de Windows, por herencia de MS-DOS (sí, has leído bien), usa  “OEM”. Por tanto, la ó y á de Conexión de área local no se verán en el símbolo del sistema tal y como tú lo escribiste en Notepad.

La solución es escribir el script en un editor de consola… pero Microsoft, desde Windows Vista, ya no incluye ni el socorrido edit ni el infernal edlin entre los programas de consola… por lo que te tocará echar imaginación para conseguirlo… Quizá esto te dé una pista de cómo lo hice yo :-) :

echo á > dummy.txt
echo ó >> dummy.txt

Otro fleco de configuración es el cliente de correo. Si el lugar donde trabajas te proporciona su propio servidor SMTP (tal y como ocurre donde trabajamos los teclarios), es posible que no puedas usarlo desde fuera de su red, por lo que desde casa necesitarás utilizar un SMTP diferente. Esta decisión (de los administradores del servidor SMTP) es habitual para evitar el uso fraudulento por parte de terceros.

Además, es posible que desde la red del trabajo tampoco puedas utilizar el servidor SMTP que usas en casa. Esta decisión (del administrador de la red) evita que se envíe spam (intencionadamente, o por culpa de ordenadores zombies).

El resultado de ambas restricciones es que tendrás que usar un servidor SMTP en casa, y otro en el trabajo. Si usas Thunderbird, puedes tener varios servidores configurados (con otros clientes supongo que también), pero sólo uno “activo” para cada cuenta. El resultado es que cuando cambias de lugar, toca reconfigurar cual quieres usar como servidor predeterminado.

¿Podemos automatizar el cambio? Bueno… esto ya es más difícil (y yo no lo he hecho). Por si quieres intentarlo, aquí van algunas pistas. La configuración de Thunderbird está en %APPDATA%/Thunderbird/prefs.js. Para saber la ruta de %APPDATA% en tu caso, puedes escribir precisamente %APPDATA% en la ruta del explorador (o en la ventana de “Ejecutar”). Ahí verás un montón de cosas, entre ellas:

user_pref("mail.smtp.defaultserver", "smtp1");
user_pref("mail.smtpserver.smtp1.auth_method", 1);
user_pref("mail.smtpserver.smtp1.description", "SMTP_casa");
[...]
user_pref("mail.smtpserver.smtp2.auth_method", 1);
user_pref("mail.smtpserver.smtp2.description", "SMTP_trabajo");
[...]

La primera línea indica qué servidor SMTP usarás como predefinido. Cambiando smtp1 por smtp2 habrás reconfigurado tu Thunderbird.

¿Por qué yo no uso esto? Por tres razones:

  • Al principio del fichero te dice explícitamente que no lo cambies
  • Thunderbird sólo lee ese fichero al lanzarse; si, como yo, hibernas el ordenador y no cierras Thunderbird, el cambio no será visible
  • Las herramientas de manipulación automática de ficheros de texto en Windows brillan por su ausencia (o yo, por mi ignorancia…). No hay awk o similar para hacer el cambio.

En cualquier caso, si lo haces y te va bien… ¡¡coméntanoslo!!

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