Archive for the ‘Tecnología’ Category

Ya está aquí, ya llegó…

Thursday, January 28th, 2010

… como gritaban los soldados cuando veían aparecer a Pantaleón Pantoja con su compañía de Visitadoras.
Después de mucha rumorología finalmente se ha presentado una de los gadgets más esperados de Apple: El iPad (arrodillaos ante él, hijos de Jorel).
Bromas aparte, el iPad parece, a simple vista, un iPhone/iPod Touch de pantalla grande. Recuerdo que la primera vez que cayó un Tablet en mis manos fue toda una impresión. Sin embargo, al ver las imágenes y vídeos de este iPad no me ha sorprendido. Debe de ser que tanto iPhone en manos de todo el mundo me ha inmunizado. Además, aunque tiene su propio kit de desarrollo, en el iPad se pueden ejecutar todas las aplicaciones tanto de iPod Touch como de iPhone. De ahí también su parecido al iPhone, eso sí, de 9,7 pulgadas de pantalla multitouch.
Si nos metemos en detalles técnicos, para mí lo más sorprendente es el tema de la batería: 10 horas de autonomía y prometen hasta 1 mes en reposo. En lugar de un procesador Intel, los iPad llevan procesadores Apple A4, desarrollados por P.A. Semiconductors, una empresa comprada por Apple hace un tiempo. Como ellos mismos dicen “somos los únicos capaces de desarrollar el hardware, la batería y el software de nuestros equipos”. De ahí sus impresionante prestaciones.
También tiene buena pinta la aplicación de correo que han montado, que presenta automáticamente el teclado en la pantalla cuando vas a redactar un mensaje para que teclees sobre ella. Aunque da la sensación de que debe de ser bastante natural (en los vídeos es maravilloso), parece que no lo es tanto, habrá que verlo. Eso sí, plantando todo el día los dedazos, quiero ver yo un iPad después de 15 días de uso intenso. Seguro que se convierte en el kit de iniciación de los novatos CSI.
Debido a su tamaño y manejo, Apple ha decidido mover la máquina de hacer billetes y ha creado para su iPad una aplicación con tienda incorporada: iBook. Su nombre lo dice todo: como iTunes, iBook va acompañado de una tienda de libros online, con el aspecto de una estantería de cualquier centro comercial, desde la que puedes comprar y leer libros desde tu iPad. Como todas las interfaces de Apple, leer un iBook intenta ser lo más parecido posible a leer un libro, como podéis ver en los vídeos promocionales. No usa la “E Ink” de los Kindle pero el aspecto es resultón.
Para terminar, la crítica fácil: el precio. Sinceramente, no me parece que sea demasiado caro: desde los 499$ del modelo de 16Gb con Wifi a los 829$ del modelo de 64Gb que incorporan, además, 3G. Es cierto, un Kindle es más barato pero, sinceramente, no son comparables en prestaciones.
¿Me lo voy a comprar, lo estaba deseando? No. Como el iPhone, me parece un gadget muy interesante y estéticamente genial, pero por el que no tengo interés. ¿Y entonces por qué este post? Porque seguro que algunos estabais esperando a que lo escribiera. Para vosotros.
Yippikayei, Teclarios!!

Crónicas desde el México profundo: Sic transit gloria scientiae

Thursday, November 12th, 2009

A Fernando del Paso

pues he tomado y parafraseado parte de su libro

“Noticias del Imperio” para escribir este artículo.

Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio. Vino, cargado de recuerdos y de sueños, en una carabela cuyas velas hinchó una sola bocanada de viento luminoso preñado de papagayos. Me trajo el Real Decreto 1640/2009, de 30 de octubre y una historia con quinientos años de antigüedad. Todo para demostrarme que los pueblos y gobiernos de la marca hispana ha tiempo ya que renunciaron a las ciencias y las artes.

Sí estimado lector, si usted es de la marca hispana siéntase triste por lo que le voy a contar, pues de las múltiples cosas que heredamos de nuestros antepasados, está su proverbial aversión a la ciencia. Eduardo H. Galeano (Uruguay, 1940) en su libro “Memoria del fuego: los nacimientos” (Galeano, 1987) nos cuenta lo que paso en el pueblo de Mani, provincia de Yucatán, en 1562  durante una quema de libros e ídolos:

“Fray Diego de Landa arroja a las llamas, uno tras otro, los libros de los mayas.El inquisidor maldice a Satanás y el fuego crepita y devora. Alrededor del quemadero, los herejes aúllan cabeza abajo. Colgados de los pies, desollados a latigazos, los indios reciben baños de cera hirviente mientras crecen las llamaradas y crujen los libros, como quejándose.

Figura 1. Quema de códices mayas en Mani,  Yucatán, por Fray Diego de Landa.

Esta noche se convierten en cenizas ocho siglos de literatura maya. En estos largos pliegos de papel de corteza, hablaban los signos y las imágenes: contaban los trabajos y los días, los sueños y las guerras de un pueblo nacido antes que Cristo. Con pinceles de cerdas de Jabalí, los sabedores de cosas habían pintado estos libros alumbrados, alumbradores, para que los nietos de los nietos no fueran ciegos y supieran verse y ver la historia de los suyos, para que conocieran el movimiento de las estrellas, la frecuencia de los eclipses y las profecías de los dioses, y para que pudieran llamar a las lluvias y a las buenas cosechas de maíz.”

Ochocientos años de ciencia y literatura eliminadas para siempre de la memoria de la gente! Pues bien, nuestros políticos locales se han convertido en lo nuevos inquisidores y han dictaminado que otras cosas son más importantes que el avance científico. Por ejemplo en el Real Decreto 1640/2009, de 30 de octubre se nos dice que la gastronomía es una ciencia y que se encuentra en el vértice de la pirámide creativa. Ya puestos podríamos decir que la confección de cocteles (e.g., cubatas) también lo es y no sólo eso, sino que forma parte de las cosas que se deberían estudiar en los cursos de Ingeniería Química.

Y la cosa no termina ahí, sino que esta nueva ciencia, tan importante para el desarrollo de un país,  se financia a través del “Fondo Estatal de Inversión Local”, del “Fondo Especial del Estado para la Dinamización de la Economía y el Empleo”, se aprueban créditos extraordinarios para atender a su financiación (PlanE) y, “last but not least”, se reconoce su indudable trascendencia, así como su impacto económico y social.  Por último, en el boletín oficial del estado (BOE) se cuida el borrar de un plumazo el término “ayuda de estado”,  para que no nos enteremos de lo que pretenden hacer:

“La subvención que se regula en este real decreto no tiene carácter de ayuda de estado a los efectos de la aplicación de los artículos 87 a 89 del Tratado Constitutivo de la Unión Europea, teniendo en cuenta el tipo y características de la entidad beneficiaria.”

¿Dónde nos deja a nosotros los investigadores de la Informática este tipo de cosas? La verdad es que muy mal parados.  Somos más que la “ciencia gastronómica” y somos tratados con menos dignidad, según leo en el BOE, que un taquero (i.e., un hacedor de tacos mexicanos).  No hay fondos especiales para nosotros ni mucho menos créditos extraordinarios.

                                                                                                            

              Figura 2. Caricatura de un taquero mexicano.

Aunque he comentado sobre cosas que me han llegado de España, no piense usted, estimado lector, que en este lado del charco (i.e., México) la cosa mejora. En particular he mirado por todos lados y no he visto, ni oído de ningún fondo extra de ayuda a la investigación científica, ni mucho menos de ayudas a la investigación en Informática. Eso sí, los políticos locales, cual émulos de los peninsulares, se desgañitan diciendo que el país mejora porque se ha dotado a algunas escuelas y a algunos alumnos (por sus buenas notas) de computadoras (ver (Meza, 2009)). 

Un esfuerzo notable, por su incoherencia, dentro de esta visión, en mi opinión politizada, de la Informática, es el de “Comunidad Digital”, el cual se está desarrollando en la ciudad donde actualmente resido (i.e., Culiacán, Sinaloa).  Este proyecto ha instalado centros de Internet gratuito en 37 barrios (aparentemente  pobres) de la ciudad y,  su objetivo es: “fortalecer las tecnologías de la información y fomentar el uso de la Internet, para abrir nuevos horizontes a la cultura, la educación, la actividad empresarial y de servicios, entre otros.”

Las tecnologías de la información, es decir, la Informática, no va a avanzar porque haya Internet gratuito en barrios pobres. Tales iniciativas sólo evidencian una falta de conocimiento de lo que es la Informática. Demasiado a menudo, tal como (Martí, Palomino y Verdejo, 2005) señalan, se confunde a la Informática con el simple manejo de computadoras, con su construcción o, peor aún, con la utilización de determinados programas comerciales. Sin embargo, la Informática no trata sobre las computadoras más de lo que la astronomía lo hace sobre los telescopios, la biología sobre los microscopios  o la química sobre tubos de ensayo. La ciencia no trata sobre herramientas, sino sobre cómo las usamos y lo que entonces descubrimos.  

En particular, la Informática se ocupa del tratamiento automático de la información, entendiéndose información como datos, datos que se capturan, se ordenan, se manipulan y dan lugar a nuevos datos que se necesitan. Además, tal como (Vaquero y Fernández, 1987) señalan, la Informática intenta dar respuesta a preguntas como las siguientes: ¿Cómo se puede transformar un problema simbólico en un problema numérico? ¿Qué funciones son calculables o computables? ¿Qué problemas nunca podrán resolverse?, etcétera (para una introducción sobre estas cuestiones ver el trabajo de (Martí, Palomino y Verdejo, 2005)).

Esto le da un estatus a la Informática de ciencia fundamental (Vaquero y Fernández, 1987)  y, por tanto, debemos invertir en ella lo más posible. De tal manera que los jóvenes y personas interesados sepan utilizar las computadoras para resolver problemas y descubrir cosas nuevas, no para “chatear”, consultar y escribir correos y ver páginas web.

Sin embargo, en mi humilde opinión, el mundo hispano en general, ha fallado lastimosamente en tomar el rumbo adecuado en muchas coyunturas históricas. En el caso de España puedo citar la Ilustración, que según algunos se quedó en los Pirineos (Faros Martínez, 1993). En el caso de México puedo citar nuestra incapacidad para hacernos ricos a partir de 1975, que fue cuando se descubrieron inmensos yacimientos de petróleo (Mora, 2002).

Don Miguel León Portilla en el capítulo I de su librito “La visión de los vencidos: Relaciones indígenas de la conquista”, nos relata que uno de los presagios de la inminente caída del mundo Azteca fue el siguiente:

Sexto presagio funesto: muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:

-¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos! Y a veces decía:  

-Hijitos míos, ¿a dónde os llevaré?

No hacer caso a los presagios le costó a Moctezuma su vida y su mundo. Deberíamos aguzar la vista y el oído para estos presagios, ya sea para impedir la debacle, irnos lejos o simplemente, como Mirabeau les espetó a los reyes de Francia en vísperas de la Revolución: “hacernos a un lado al ver venir la avalancha” (Madelin, 1989). No vaya a ser querido lector, que nos encontremos diciendo “sic transit gloria scientia” o peor aún “sic transit gloria mundi”.

Referencias

Boletín oficial del estado número 263. 2009.

http://www.boe.es/boe/dias/2009/10/31/pdfs/BOE-A-2009-17246.pdf

Comunidad digital Culiacán.

http://www.culiacan.gob.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=712&Itemid=2

Del Paso, F. Noticias del imperio. Belacqua de ediciones y publicaciones. 2008.

Faros Martínez, M. La ilustración francesa y su difusión en España.  1993.

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=66359

Galeano, E. Memoria del fuego: Los nacimientos. Editorial Siglo XXI. 2002.

León Portilla, M. y Garibay, A. Visión de los vencidos: Relaciones indígenas de la conquista. Editorial UNAM. 1989.

Madelin, L. Los hombres de la revolución francesa. 1989.

Martí, N., Palomino, M. y Verdejo J. Introducción a la computación. Editorial Anaya. 2005.

Meza, S. Financian 4 mil 200 ‘laptops’.  2009.

http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=528967

Mora,  A. La economía mexicana 1970 a 1980.

http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco/ecomex70alice.htm

Vaquero, A. y Fernández, C. La Informática aplicada a la enseñanza. Ediciones de la Universidad Complutense S.A. 1987.


 Nota. La palabra Informática es la castellanización del término  francés Informatique, debido a J.  Lions que la creó en la década de 1960 para substituir al término inglés Computer Science. De esta manera se quería enfatizar la información, objeto y materia  de esta nueva Ciencia, frente a la máquina que la manipula.

De captchas y gotchas

Tuesday, July 21st, 2009

Diario de Rorschach, 20 de Julio de 2009:

Me cuentan que en el panorama de las descargas directas hay tres actores principales: MegaUpload, GigaSize y RapidShare. Todos proporcionan un uso gratuito (y limitado) y otro de pago (y sin restricciones). Aunque varía con la localización geográfica, normalmente sólo permiten una descarga simultánea, y algunos tiempos de espera entre descargas. Por ejemplo, los dos primeros te fuerzan a esperar cosa de un minuto antes de poder comenzar la descarga. El último es mucho más estricto: aparte de esa espera, te exige un tiempo de nada más y nada menos que 15 minutos para realizar una segunda descarga.

Como ocurre en estos casos, el amigo de un amigo quería bajarse precisamente de RapidShare (el de los 15 minutos entre descargas) varios ficheros. Con paciencia y unas cañas no hay problema… pero si el número de ficheros asciende a nada más y nada menos que 400, la cosa se convierte en inmanejable. En realidad, si no hay prisa para la descarga, de nuevo, no hay problema por hacerla… pero es demasiado laborioso. Además, mi amigo me contaba que le resultaba muy agobiante tener que andar pendiente de si habían ya pasado los 15 minutos de espera y podía poner el siguiente.

De modo que me pidió ayuda…

De un rápido vistazo es fácil darse cuenta de que RapidShare es el único de los tres que no tiene captcha, esos pequeños retos de letras retorcidas que sirven para averiguar si el solicitante de la página (o servicio) es o no humano. A si es que… gotcha! ¿Habría alguna manera de automatizar las descargas? Dado que no hay prisa (mi amigo no necesitaba esquivar la limitación de los 15 minutos) ¿podría hacerse algún programita para conseguir que los 400 enlaces se bajaran solos?

Con mi sombrero de analizador  de aplicaciones Web y un diccionario de alemán, me cargué de paciencia y empecé…

Cuando se introduce la URL de la descarga directa, RapidShare nos saluda con:

Elección tipo de usuario en RapidShare

Si se analiza el .html veremos que el botón “Free user” está en un formulario, que invoca a una URL de un mirror de RapidShare con el parámetro dl.start=Free. Por tanto, el primer paso de nuestro programilla es ir a la página del enlace original, buscar la URL del formulario (un simple grep servirá), y llamar a la URL usando el método Post de HTTP con el parámetro anterior.

Tras pulsar el botón, un usuario normal,  verá la segunda página:

Espera en RapidShare

En ella se exige una espera determinada, cuya longitud depende del tamaño del fichero solicitado. Si miramos en Matrix (esto… en el html) veremos que toda esta página está programada con JavaScript. Cuanto termina el contador, el html se automodifica y nos deja ver un botón de descarga, e incluso elegir el servidor espejo del que descargárnoslo. El código del botón, y las opciones de los servidores lo tenemos en realidad desde el principio en el .html, por lo que nuestro programilla podría leerlo sin la espera. Sin embargo, los servidores se comunican entre sí, y si nos vamos directamente al servidor del fichero éste nos dirá que necesitamos JavaScript en nuestro navegador al haber podido pulsar el botón sin hacer la espera :)

Por tanto, lo que tenemos que hacer en nuestro programa es sacar el tiempo y esperar. Para eso basta buscar var c= y mirar el valor asignado, que será justo el tiempo inicial de espera en segundos. De nuevo, un grep y un poco de magia de expresiones regulares son suficiente para sarcalo.

Una vez hecha la espera, un usuario normal verá la página completa, para realizar la descarga:

 Boton de descarga en RapidShare

Si se pulsa el “+” a la izquierda de “Advanced download settings” aparecen un grupo de botones de radio para elegir el servidor espejo del que descargarse el fichero, aunque normalmente el marcado automáticamente (elegido por RapidShare) será el que se use.

Nuestro programa debe extraer del .html (y de los botones de radio) la URL para comenzar la descarga. Para eso, lo sacamos de las líneas:

‘<input  type=”radio” name=”mirror” onclick=”… [mirror] … ” >

del formulario de elección del servidor. Si queremos escoger el que RapidShare nos ha propuesto, podemos buscar la cadena checked para saber cual estaba marcado.

Una vez elegido, saltamos a él. Pero, de nuevo, el botón está en un formulario, y la solicitud de descarga debe hacerse con Post. Ahora los parámetros son mirror=on&x=32&y=64 y listo. El servidor nos enviará sin más problemas el fichero.

Ten en cuenta, que en ocasiones la segunda página (la de la cuenta atrás) no nos llega así, sino con un error, bien porque tenemos que esperar 15 minutos hasta la siguiente descarga, bien porque no tenemos “slot de descarga” libre y nos toca esperar dos minutos a ver si hay más suerte la próxima vez. En ambos casos, nuestro programa debería salir limpiamente.

Una vez terminado, es suficiente con invocarlo un montón de veces, uno por cada URL que tengamos. Lo metemos en un script que espere 15 minutos entre invocaciones, y nos vamos a dormir.

Mi amigo me dice que anoche se bajó ya los 30 primeros enlaces.

Kindle bueno (pero caro)

Sunday, May 31st, 2009

Hace un par de semanas Amazon sacó a la venta la nueva versión de Kindle, su… ¿cómo demonios llamarlo? ¿lector? ¿mostrador? mmmmm, digámosle soporte para libros electrónicos. Se trata de un dispositivo de tinta electrónica que permite mostrar libros y documentos pdf. Las principales kindlenovedades respecto a la versión anterior es que aumenta de tamaño hasta las 9,7″, y de capacidad hasta los 3500 libros (da para almacenar los libros de toda una vida, salvo que seas un lector compulsivo); además, la pantalla rota de forma automática. El nuevo Kindle mantiene la conexión 3G, la cual solo sirve para descargar los libros y los periódicos, y la opción de recitar los libros con su seductora voz (muy útil si añoras los tiempos en los que mamá te leía un cuento antes de irte a la cama). Con este Kindle de mayor tamaño, Amazon pretende ocupar no solo el nicho de los libros de lectura, sino también el de los periódicos, los documentos técnicos y los libros de texto.

Particularmente, creo que me sentiría un poco raro leyendo una novela en un bicho de estos, sin agarrar el libro como Dios manda y sin poder pasar físicamente las páginas. Recuerdo haber leído que un libro tiene el mecanismo de una puerta y que requiere de ti que lo abras y que entres, mientras que la tele es una ventana que muestra cosas, aunque tú no la prestes atención. Con el Kindle esta bonita comparación se va al carajo, porque la puerta sería algo así como sin bisagras y electrónica y no, no, no, ya no sería lo mismo. Soy bastante clásico para estas cosas, lo reconozco. Pienso que los objetos físicos tienen un encanto difícil de batir por sus hermanos electrónicos. Ahora, cuando vas a casa de alguien, ya no tienes rastro de las pelis que ve, ni de los discos que escucha. Si desapareciesen también los libros, ¿qué nos quedaría para fisgar? ¿el disco duro?

En fin, chorradas al margen, donde si veo que este tipo de aparatos son muy útiles para un teclario es para la lectura de los artículos científicos. Ahí sí lo tengo claro: ¡Kindle, te necesito! Soy del todo incapaz de leer un artículo en la pantalla fija del ordenador, sin poder agarrarlo con las manos o acercármelo a la cara (especialmente cuando no entiendo algo). Por ello, acabo imprimiendo un montón de artículos. Muchos casi ni los leo y acaban colapsando los archivadores o levantando montañitas sobre la mesa donde esperan ingenuamente ser retomados. Un dispositivo como el Kindle me simplificaría bastante la vida y me permitiría ahorrarle a la selva amazónica cerca de una hectárea al mes. Sin embargo, tras sopesar los pros y los contras, no me voy a hacer con uno (sorry, Amazonas).

La primera razón es que la gente de Amazon se ha subido a la parra con el precio: 485 dólares!!! Con ello, creo que pueden olvidarse de hacer negocio vendiéndo Kindle como soporte para libros de texto de colegios y universidades. Quizás el alto precio se explique porque Amazon pierde unos tres dólares por cada libro en soporte electrónico que vende, algo de locos. Para abaratar el coste de Kindle, algunos de los grandes periódicos americanos lo venderán a precio reducido junto con la suscripción a la versión electrónica de su diario, pero claro… ¿para qué querría yo suscribirme a The New York Times? Otra razón para descartar la compra del Kindle es que este dispositivo no tendría mucho recorrido en España donde no existen casi libros en formato e-book (aunque sí hay un mundo pirata emergente en formato pdf) y donde los periódicos todavía no tienen su versión en e-book. Y la tercera razón para decirle no al Kindle es que es un dispositivo muy rígido y con pocas funcionalidades para el uso que yo querría darle.

Mi Kindle ideal debería tener pantalla multitáctil y, algo fundamental para la lectura de artículos científicos y libros de texto, debería permitir escribir sobre la pantalla (con reconocimiento de escritura, a ser posible), de forma que las anotaciones se guardasen asociadas al texto que se está mostrando y se pudiesen superponer (o no) en el mismo. Si además el dispositivo incorporase también WiFi y un navegador para acceder a internet cómodamente desde la cama o el sofá (algo así ya existe por menos de 200 dólares), sería prácticamente perfecto y su valor se acercaría más a los 485 dólares que ahora cuesta. El público potencial de este dispositivo, no sólo sería la comunidad teclaria, sino cualquier oficina donde los informes en papel estén a la orden del día (es decir, cualquier oficina). El sueño de trabajar sin papelajos sería un poco menos loco y un poco más real.

Actualmente, aunque existen otras alternativas a Kindle (Sony Reader, Papyre, iRex…), ninguna ofrece, de momento, nada que se aproxime a mi ideal. Por tanto, toca esperar a que el mercado madure. Eso serán unos añitos más sobre el papel, me temo.

P.D. No pude evitar hacer la bromita chorra con el título del post. Alternativas como “Kindle sorpresa” o “Huevo Kindle” tenían peor encaje. ;)

Mis escuderos de Firefox

Thursday, April 23rd, 2009

Todo aquél que me conoce sabe que soy un tunante: tuneo mi equipo para que se note que es mío. Tengo mi fondo de escritorio, mis iconos, la colocación del Dock, las aplicaciones de inicio… Y, como no, tuneo mi Firefox. Sinceramente, cuando abro un Firefox pelado me faltan cosas. Algunas pueden ser inútiles, otras las uso a diario. Voy a compartir con vosotros, hermanos Teclarios, mis más fieles escuderos de Firefox.

Nada más abrir mi navegador podemos ver al primero de mis escuderos: Fast Dial. Este add-on no es más que una página de inicio en la que aparecen mis páginas “favoritas”, tal vez mejor decir las que más uso.

Una vez dentro me dedico a navegar por las páginas haciendo gestos de ratón gracias a All-in-one Gestures. Pulsando el botón derecho y con simples gestos como un movimiento de derecha a izquierda vuelvo a la página anterior; con un gesto en forma de Z recargo la página actual y con un movimiento hacia arriba abro un enlace en una nueva pestaña. Tengo que reconocer que cada vez uso más las teclas por lo que este escudero está comenzando a pasar a un segundo plano.
Brief es mi feeder RSS. En él tengo mis blogs favoritos. En una sencilla página interactiva puedo ver los resúmenes de las noticias de estos blog y leer completas aquéllas que más me interesen.

Todos mis posts (como este mismo) los escribo desde el propio navegador con ScribeFire, un sencillo y versátil editor. Tiene tanto un modo WYSIWYG como un modo HTML de edición. Se integra razonablemente bien con las APIs de los principales gestores blog y me permite publicar directamente desde aquí en cualquiera de los blogs en los que escribo. Una herramienta muy interesante.

Algunos muy sencillos y conocidos pero para mí indispensables son los diccionarios (tengo instalado el de inglés y el de español y éste último es el activo) que me ayudan a cuidar mi ortografía, y la sempiterna barra de Google. He de reconocer que ésta la uso cada vez menos debido a que las búsquedas suelo lanzarlas desde QuickSilver. Tengo pendiente contaros algo más sobre esta maravilla.

Relacionada con esta última tengo que decir que hace un tiempo me instalé Ubiquity, un add-on experimental que hace las veces de Quicksilver dentro del navegador. Me parece una herramienta que puede resultar interesante… si no tienes Quicksilver, claro :-) Veamos qué es lo que puede hacer Ubiquity contra Quick Search Box, el nuevo hijo de Nicholas Jitkoff, que entró en Google a dar una charla sobre Quicksilver y allí se quedó haciendo “cajitas”.

Algunos de los que más uso pero más desapercibidos pasan son PDF Download, que me permite decidir qué hacer cada vez que me encuentro con un archivo PDF (no más PDF incrustado en el navegador porque sí) y Download Statusbar, para gestionar todo aquello que me desacargo de la Web. Silenciosos e imprescindibles.

Aunque tengo alguna más quiero finalizar con mis dos últimas adquisiciones. La primera es mi sincronizador de marcadores XMarks. Lo uso para tener todos mis marcadores en remoto (existe una página web desde la que puedo acceder a todos ellos desde cualquier lugar) y para sincronizar, por ejemplo, los marcadores entre los Firefox de Mac y Windows. Trabaja en segundo plano, sincronizando tanto los nuevos marcadores que agregues como los obsoletos que borres sin que te des ni cuenta.

Y el último tiene sólo unos pocos días y se llama ScrapBook. Con la saturación de banners que hay actualmente en las páginas web, ¿cuántas veces no hemos echado en falta un enlace a una Versión para imprimir de la página web en la que estamos? Pues bien, SccrapBook te permite guardar el contenido de una página web editándolo antes de guardarlo de forma muy sencilla: tan sólo seleccionas lo que has de borrar o, con un simple click, revisas qué nodos HTML quieres hacer desaparecer. Sorprendente y muy efectiva.

Estos son los principales y más fieles. Si vosotros tenéis algún otro que recomendarme os lo agradeceré.

Yippikayei Teclarios!!

Homo digitalis

Tuesday, March 31st, 2009

Querido Ndugu,

Soy un teclario. Y como buen teclario me gusta utilizar los cachivaches a mi alrededor para facilitarme el trabajo. Aún recuerdo cuándo mi profesor de Matemáticas allá por el instituto nos decía que si alguno no tenía calculadora, él podía enseñarle a utilizar la tabla de senos para calcular los valores de las funciones trigonométricas. Casi ná.

En realidad eso no quiere decir que esté de acuerdo con que desde los primeros cursos de educación primaria se deba utilizar la calculadora. No señor. Los nenes deben aprender a hacer las operaciones matemáticas básicas por ellos mismos. Para que el panadero no les time. Para que no tenga que volver a escuchar a un alumno de la Licenciatura de Ciencias Físicas preguntarme “¿por cuánto tengo que dividir 33 para que me de 11?”.

Y lo mismo pienso del uso del diccionario. Es un auténtico peñazo eso de buscar en un tomaco lleno de letras la palabra “batiburrillo”, o peor aún, buscar información sobre la revolución de los comuneros en una enciclopedia, porque primero tienes que encontrar el tomo, y luego la entrada. Pero qué queréis que os diga, creo que tampoco viene mal pasar por eso. Supongo que me estoy haciendo mayor.

Pero, como decía al principio, soy teclario. Y eso significa que me gusta utilizar las máquinas para facilitarme el trabajo. Y yo nunca utilicé una tabla de senos ni de logaritmos, sino que le daba siempre a la teclita correspondiente. Y utilizo la calculadora siempre que lo necesito. Aunque no para dividir 33 entre 11.

Lo mismo ocurre cuando quiero buscar información sobre la batalla de Trafalgar o sobre Gödel. Utilizo Internet, Google y la Wikipedia. Pero no siempre fue así. Al principio del todo utilicé Encarta. Para los más nuevos Encarta era la enciclopedia de Microsoft. Una colección de conocimiento guardada en un CD que te instalabas y te permitía encontrar más de lo que necesitabas sobre la revolución de los Comuneros. Una aplicación que había que ir actualizando de vez en cuando con nuevas versiones que incluian datos actualizados. Un programa que contenía todos los datos que Microsoft había tenido a bien dar a sus usuarios, pero no más.

Pues bien, estoy hablando en pasado (”una colección que te permitía encontrar”, “una aplicación que había que ir actualizando”, “un programa que contenía”…) no por simple nostalgia y recurso narrativo sino porque desde ayer, 30 de Marzo de 2009, aquella enciclopedia que hizo más cómoda la elaboración de trabajos de instituto tiene fecha de caducidad: el 31 de Octubre de 2009, a excepción de la japonesa, que terminará el 31 de Diciembre. Y todo porque “La categoría de enciclopedias tradicionales y el material de referencia ha cambiado. Actualmente la gente busca y consume información de una manera considerablemente diferente que hace algunos años”.

Como no podría ser de otra manera, la entrada de “Encarta” en la Wikipedia lo cuenta.

Lo que muchos nos preguntamos ahora es qué ocurrirá con todo ese conocimiento. Desde este pequeño rincor, reivindico que Microsoft debería hacerlo de dominio público bajo una licencia Creative Commons. Así todos ganaríamos.

Reflexión de todo a 100: ser inmutable o eterno retorno

Tuesday, February 24th, 2009

 1980, Laboratorio de Inteligencia de Artificial del MIT: a Richard Stallman y a sus compañeros del laboratorio se les deniega el acceso al código fuente del controlador de la primera impresora láser, la Xerox 9700. Stallman & co. querían modificar el código del controlador de dicha impresora, adquirida por el laboratorio y situada en una planta diferente de la que ellos se encontraban, para que ésta les mandase una notificación cuando se encontraba atascada. Ante la negativa del fabricante de la impresora, se convencen de que la gente debe tener la posibilidad de modificar su propio software. Había nacido el movimiento del software libre: un mundo sin barreras para los usuarios de la informática.

2009, Despacho de Ayudantes de una universidad española de cuyo nombre no quiero acordarme:   Dos usuarios del sistema operativo Linux, del que Stallman es padre espiritual (aclaración para profanos en el tema), intentan instalar el controlador de la impresora láser del despacho de al lado para hacer que ésta les imprima correctamente. Así, sin más. Otros linuxeros pasaron antes por el despacho y lo abandonaron sin conseguir domar a la impresora.

Que todo cambie para que todo siga igual. O algo así.

El día que Google cerró Internet

Wednesday, February 4th, 2009

Muchas veces hemos oído hablar del excesivo poder que Google empieza a tener sobre nuestras vidas. Como vigilante nocturno, observo que este grupo de accionistas millonarios posee nuestros correos, nuestros calendarios y, sobre todo, nuestros perfiles como consumidores y la historia de nuestra vida en Internet.

Da un poco de miedo.

Pero esto ya lo sabe todo el mundo, no voy a venir yo ahora a ponerme la medalla de que he descubierto al demonio agazapado. En realidad, se lo hemos dado libremente. Y ha sido a cambio de un servicio magnífico, que en pocos años ha cambiado el mismo concepto de Internet.

Antiguamente yo era usuario de Yahoo. En aquella época, Yahoo no se usaba como un buscador. Era un DIRECTORIO donde yo iba y ponía Music > Rock & Hard Rock > Heavy Metal > German Metal > Blind Guardian y encontraba una colección con todas las páginas de estos tipos en Internet (tercera mención a la banda en una semana). Ahora en la portada de Yahoo hay un botón que pone “Music”, pero lleva a algo parecido a la sección de discos de fnac.es.Luego intentó entrar en mi vida AltaVista, que tenía MILLONES de páginas. Muchas más que Yahoo. Pero tener a mi alcance 10.000 páginas de Blind Guardian (van 4) no valía de nada si 9.999 eran basura.

Y luego vino Google y de repente lo hizo bien. Y me gustó (a mí y al 81% de Internet). A día de hoy, no concibo Internet sin Google. Como usuario de Firefox, ya no concibo escribir URLs. Voy a la barra de direcciones y tecleo el nombre de la página que quiero. Si el auto-completar no tiene el resultado almacenado, un simple INTRO envía ese nombre a Google y me lleva a la web correcta. Ya ni soy consciente de la tecnología que hace eso posible. Pero soy completamente dependiente de Google, he vendido mi alma a esta junta directiva.

Pues bien, el sábado estos señores de Google decidieron recordarme lo mucho que dependo de ellos, quizá en un intento de intimidarme para que no escriba posts como este. El sábado, Google se rompió.

Google roto

Por algún error interno, Google empezó a identificar todos los sitios de Internet como potencialmente peligrosos, con lo que sus enlaces te llevaban directamente a unas páginas de error que te hablaban de lo mucho que ibas a sufrir si seguías adelante. La única forma de visitar la web era copiando y pegando la URL en la barra de direcciones (no salía como enlace nunca). Ni que decir tiene que para muchísimos usuarios esto significa que Google estaba completamente cerrado, ya que esa operación puede resultar esotérica.

Para mí resultó complicado. Sorprendido por el error, decidí intentar buscar en ciertos medios (Microsiervos, Slashdot, Menéame) noticias sobre la caída de Google. ¡Y fue difícil!

Abría mi navegador y rápidamente tecleaba “microsiervos<intro>”: página chunga de google. Vaya por Dios. “meneame<intro>”… otra página chunga. Mi firefox dejó de ser funcional.

Si mi capacidad para navegar por la red se vio mermada, ¿qué pasaría con la de tantos otros usuarios? Creo que los casi 40 minutos que estuvo caído Google (que a algún ingeniero le debieron parece 40 años) es lo más cerca que ha estado nunca la red de estar cerrada.

Quicksilver

Wednesday, December 17th, 2008

No, no os voy hablar de mis gustos en ropa surfera.
Os voy a hablar de una aplicación de Mac que, sencillamente, me tiene emocionado: Quicksilver. Hace poco, buscando información sobre Mac (esperad, en breve os llegará mi serie sobre la Emacgelización) leí una frase intrigante:

Un Mac in Quicksilver no es un Mac

No me digáis que vosotros no os habríais lanzado de cabeza a enteraros qué demonios es esta maravilla. Quicksilver (QS) es una aplicación que se usa principalmente para lanzar aplicaciones documentos usando el teclado. Sí, algunos de vosotros, hermanos Teclarios, me habéis intentado enseñar el camino de las teclas rápidas con poco éxito. Y ahora me podéis condenar diciendo: “mírale, ahora viene a contarnos las bondades de no tener que levantar las manos del teclado”.
Pero considero que QS va un paso más allá. Si sólo fuera lo que os he resumido muy brevemente en el párrafo anterior entonces me podríais decir que he redescubierto la barra de búsqueda de Windows, o Spotlight, que ya viene integrado con el Leopard de Mac. Para empezar, QS no es un mero buscador sino que aprende las combinaciones de teclas que más comúnmente usas. Yo sólo tengo que pulsar la tecla T para lanzar el Thunderbird. Además, puedes configurar tus propias combinaciones: con GM abro el plugin para hacer búsquedas en Google Maps.
La forma de interactuar con QS es mediante una interfaz de tres paneles que se usan para componer una acción: sujeto/objeto + acción + complemento. En el primer panel seleccionas qué aplicación o qué archivos quieres usar; pulsas TAB y vas al siguiente panel en el que seleccionas qué acción quieres realizar con lo anterior; pulsas TAB y, si es necesario, añades los complementos de la acción. Por ejemplo, busco una carpeta (uso su nombre o puedo navegar por los directorios desde QS). Pulso TAB y me aparece la acción por defecto (Open, generalmente); tecleo COM y me aparece la acción Compress using. Pulso TAB y me aparece el tipo de archivo comprimido que puedo crear; pulso Z e intro y ya me he creado mi carpeta comprimida en un ZIP. Y automáticamente me salta de nuevo QS con el zip seleccionado, por si, por ejemplo, lo quisiese enviar por e-mail.

Otra ventaja es precisamente algo que he mencionado un poco antes: tiene una gran cantidad de plugins que nos permiten hacer tareas más complejas. Por ejemplo, tiene un plugin de búsquedas con el que puedo lanzar una búsqueda desde QS sin abrir ningún navegador (ya se encarga QS de hacerlo por mí): WI-TAB-TAB-”quicksilver software” y me he plantado a un paso de esta página de la Wikipedia (la consulta era ambigua). Y éste es sólo uno de ellos. He leído maravillas sobre los de manipulación de imágenes o los que usan el cliente de correo de Apple y la libreta de direcciones para enviar en un suspiro un correo electrónico.
MerlinMann es el tipo que se ingenió esta aplicación (tiene un blog sobre productividad realmente interesante y del que también me gustaría hablaros en breve) Su código fuente fue liberado, lo que permite también que, si no encontraste el plugin que querías, cúrratelo.
Me dejo inifinidad de cosas pero creo que no merece la pena que os siga describiendo esta aplicación porque no hay palabras. Es mejor probarla. De momento, podéis verla en algunos de los muchos vídeos que hay por la red (YO-TAB-TAB-”Quicksilver Mac” y aquí os dejo algunos de estos vídeos ;-))
Peeero, oh peeero (como decía Martes y Trece) si vds no tienen un Mac, no pasa nada: por 20$ tenéis Dash para Windows. Los vídeos son bastante espectaculares y la versión de prueba no funciona mal (es la hostia lanzar Visual Studio con tan solo teclear VI o apagar tu ordenador poniendo SH)

¡Yippikayei, Teclarios!

El pasado cada vez queda más lejos

Saturday, November 1st, 2008

La última vez que la ví, mi infancia estaba jugando con un Amstrad CPC, mientras mi adolescencia la miraba con desdén por encima del hombro, con las manos en el teclado de un flamante 286 con monitor a color.

Pero, en realidad, nunca renegué de mi pasado. Cuando con mi siguiente ordenador, un 486, fui capaz de ejecutar un emulador de CPC, los recuerdos de otros paisajes y otros tiempos volvieron a mí, y las tardes de niñez jugando al Ikari Warriors, al Bomb Jack, al Wonder Boy y un largo etcétera compitieron con las del Turbo Pascal, el Pspice, y el C++ Builder.

Añoranza de los 8 bits

¡¡Vaya invento amigos!! ¡Los emuladores! Esto era un concepto nuevo… ¡un ordenador dentro de otro! ¿Cómo podía ser?

En un intento de sacar de las viejas cintas del CPC mi código en Basic escrito con dedos de niño, por volver a ver aquellos primeros pasitos que me enseñaron a programar, conseguí montar, armado con un soldador, un cable para conectar, por el puerto paralelo, el CPC con mi 486. Qué cosas… qué cara debió quedárseme cuando, por diferencias de amperaje, quemé la placa del PC, a una semana de los exámenes y con 4 prácticas por terminar… y yo que sólo quería echar una partidita para aliviar tensiones…

Hoy, por otros motivos, quería recuperar mi emulador de CPC. Dejar salir alguna lagrimita recordando otras épocas, cuando era más joven, el mundo iba un poco más despacio, y había tiempo para jugar.

Pero el emulador que ejecutaba en mi 486, y que luego pasó por un Pentium II, y por un Athlon, es para MS-DOS. Por lo que, en realidad, lo he estado usando (hasta la última vez, el año pasado) en Windows 98, 2000 y XP en modo compatibilidad… con un sistema operativo de 1991 (asumiendo MS-DOS 5.0), para emular una máquina de 1984.

Pero en Abril cometí un pecado. En mi nuevo portátil, con 4 GB de RAM (65.536 veces más que mi viejo CPC que, por cierto, aún conservo) decidí instalar Windows Vista 64, para poder direccionar toda esa memoria. Y no leí la letra pequeña… la versión de 64 bits ya no es compatible con MS-DOS (de 16 bits):

CPCEmu15 en Vista 64 bits

Ahora la única opción que me queda para jugar al Ikari Warriors, al Bomb Jack y al Wonder Boy, para no dejar del todo atrás mi niñez, para no convertirme en un adulto miserable que come sopa, que programa por dinero y se ha olvidado de soñar, la única alternativa, digo, es instalar en mi sistema operativo de 64 bits, una máquina virtual con Windows XP (de 32 bits), para que emule a MS-DOS, de 16 bits, sobre el que ejecutar el emulador de un procesador de 8 bits. Sólo así podré cargar los juegos de antaño. Sé que hay emuladores para Windows, pero no son el que he usado siempre, del que me sé las teclas rápidas (soy un teclario, no un ratonario), el que puede ponerse a pantalla completa, el que, ¡santo cielo!, ha estado más en mi disco duro de lo que llegó a estar el CPC encima de mi mesa. Hoy la única alternativa que me queda es emular el CPC dentro de un ordenador virtual que se ejecuta encima de otro.

Me pregunto si pasados otros 10 años, tendré que instalarme un meta-emulador, para instalar Windows Vista, en el que instalar una máquina virtual con XP en la que ejecutar el emulador para poder seguir jugando. La película Nivel 13 viene a mi memoria… Si Von Neumann levantara la cabeza.