Archive for the ‘Ocio’ Category

The design and evolution of C++ (2008-03)

Tuesday, July 29th, 2008

Querido Ndugu,

La gente que me conoce sabe que me gusta el lenguaje C++. Es un lenguaje en el que nunca dejas de aprender cosas nuevas, de encontrar rincones oscuros en los que nunca habías estado, o un nuevo uso de una de sus características que no habías pensado.

Para la gente que ya tiene ciertos conocimientos del lenguaje, existen una colección de libros absolutamente recomendables que ya devoré en su día, como Effective C++ (y More Effective C++), C++ Coding Standards, Exceptional C++ (y More Exceptional C++), y hasta Modern C++ Design. Tengo que reconocer que en algunos momentos el grado de detalle es abrumador, y puede hacer rendirse al más pintado, pero en general se disfrutan bastante.

Sin embargo, desde que terminé ese puñado de libros, tenías ganas de que cayera en mis manos el que ahora comento, Portada del libro Designd and Evolution of C++The Design and Evolution of C++ de Bjarne Stroustrup, nada más y nada menos que el creador de C++.

El libro está escrito antes de que saliera el estándar de C++, y cuenta, como su propio título indica, el diseño y evolución de C++. En él descubres los orígenes del lenguaje, el germen de la idea, sus primeros pasitos renqueantes y como poco a poco se fue convirtiendo en lo que ahora es.

A pesar de que no es un libro de rabiosa actualidad (es de 1994), me ha parecido una delicia. Teniendo en cuenta que siguen haciendo reimpresiones (yo tengo la edición número 16 del año 2007), creo que el autor podría haber pensado en incluir algún capítulo o apéndice de actualización contando todas las cosas que han ocurrido desde entonces.

El libro empieza con tres capítulo sobre la “prehistoria” de C++, el “C con clases” y el nacimiento de C++. Resulta interesante el capítulo siguiente, en el que describe las reglas de diseño que siguió (y aún se siguen) en el proceso de creación (o ampliación) del lenguaje. Por ejemplo, la filosofía de que es más importante añadir una característica deseable que intentar evitar todos sus usos malintencionados (lo que se traduce en lo que un amigo teclario define como “C++ confía en ti”), la importancia de no permitir violaciones implícitas del sistema de tipos estáticos o el “ante dos alternativas, elige la que sea más fácil de enseñar/aprender”. Pero de todas, las que más me llaman la atención son las relacionadas con el soporte de bajo nivel del lenguaje: su obsesión por poder no necesitar enlazadores (linkers) distintos de los disponibles en su momento, no añadir incompatibilidades gratuitas con C, su intento por sustituir a éste como lenguaje de bajo nivel, y la regla de la “sobrecarga cero”: las características del lenguaje no utilizadas en un programa (funciones virtuales, herencia múltiple, RTTI, excepciones…) no suponen tiempo de ejecución extra.

La primera parte del libro termina con la cronología del lenguaje, el proceso de estandarización y la explosión de usuarios, el diseño de librerías.

En la segunda parte introduce los detalles del diseño de cada una de las características más importantes de C++, describiendo por qué decidieron añadirla (en base a las reglas de diseño explicadas anteriormente en el libro), las distintas alternativas que tuvieron y en qué se basaron para elegir la definitiva. Esta es la parte más jugosa del libro, en la que se llegan a aprender cosas nuevas sobre el lenguaje. Describe la gestión de memoria, la sobrecarga y sus implicaciones en los enlazadores, la herencia múltiple y cómo se almacenan los objetos en memoria para conseguirlo, plantillas, espacios de nombres, manejo de excepciones…

En definitiva, el libro es imprescindible para todos aquellos que tengan a C++ como uno de sus lenguajes favoritos, o al menos, aquellos que no nos cansamos de descubrir en él cosas nuevas. También resulta interesante para aquellos aficionados a los lenguajes de programación en general, que gustan de comparar las capacidades de unos y otros y las distintas maneras de resolver los mismos problemas. Yo he aprendido un puñado de nuevas “perlas” curiosas. Algunas de ellas las dejaré caer por aquí en un futuro.

Nota: imprescindible (para los forofos de los lenguajes de programación en general)

La nueva de Indiana Jones: una valoración

Friday, May 23rd, 2008

Aviso a navegantes: En este post están mis impresiones recién vista la última peli de Indiana Jones. El post no desvela mucho de la trama, pero si no has visto la peli y quieres llegar lo más virgen posible al momento clave (al de ver la peli, digo), deja de leer aquí.

Indiana

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Me ha decepcionado Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y, creedme, no quería que eso ocurriese. La nueva peli, se mire por donde se mire, no es una digna continuación de sus tres hermanitas. Entiéndaseme bien, no es un completo desastre, pero sí un borrón que mancha el recuerdo mítico de sus tres predecesoras (al menos el mío).

El astuto Lucas, escarmentado del batacazo galáctico, ya se había puesto la venda antes de recibir las críticas de los fans. En esta entrevista nos advertía de que si no nos gustaba la nueva peli, sería culpa nuestra por endiosar a las otras, que, según él, tampoco son para tanto.

Yo discrepo bastante con la tesis de Lucas: Me ha decepcionado la nueva peli porque no es tan divertida, ni tan encantadora como las tres anteriores. He vuelto a ver las tres películas originales hace poco y he comprobado que conservan intacto su poder de fascinación, pese a que han pasado ya 20 años (no solo para ellas, sino también para mí!). En esta nueva peli, la mayoría de los ingredientes de la saga se vuelven a repetir, pero la cosa no sabe tan bien como antes.

Uno de los aspectos donde la cosa ha ido a peor son las escenas de acción. En la última entrega las secuencias de acción son más espectaculares y grandilocuentes que en las películas anteriores. Sin embargo, en pocos casos las igualan en ingenio. Joder, no necesito que Indiana Jones caiga de forma consecutiva por tres cataratas como las del Niágara, me basta con que caiga sólo por una la mitad de grande, si lo hace con gracia.

En algunos momentos, como en la persecución en moto y en las arenas movedizas, sí se recupera el sabor de las antiguas películas. Pero en otros la cosa sobrepasa lo razonable y roza el esperpento. Los ejemplos más sangrantes son: la nevera voladora, el impulso suicida de Marion a la “Thelma & Louise”, y la escenita donde Mutt descubre que no es el hijo de Indiana Jones, sino de Tarzán de los monos.

Me gustaría saber qué opina el resto de teclarios de la peli. A mí la sensación que me ha dejado es que es una oportunidad fallida. Pienso que había buen material y buenas ideas para hacer algo a la altura del resto de la saga. Sin embargo, la cosa se ha malogrado por el camino.

No niego que mi problema ha sido que mis expectativas eran altas. Si esta película fuese una peli de aventuras cualquiera, seguramente hubiese salido contento del cine. Pero siendo Indiana Jones y llevando la firma de Spielberg, me ha quedado un regusto amargo.

Y mira que me jode.

Quizá quieras un caramelo…

Thursday, May 22nd, 2008

Querido Ndugu,

Auditorio Nacional de MúsicaLos seres estirados gustan de ir a las salas de conciertos, para juntarse con otros seres estirados que llevan perfumes caros, corbatas y laca. Eso, además, les permite después en sus tertulias y fiestas de sociedad comentar cómo va envejeciendo año a año tal director, los kilos que ha cogido no se qué tenor o lo bien que suena no se qué orquesta. Desconozco si los seres estirados son capaces de saber cuándo la ejecución de una pieza ha sido magistral o no, aunque tengo la sospecha de que la mayoría de las veces no es así, y simplemente se dejan llevar por el nombre del director, la fama de la orquesta y lo apoteósico del final de la obra para dedicar más o menos aplausos.

A los seres estirados les gusta mirar por encima del hombro a los seres insignificantes que tenemos la osadía de ir a los mismos conciertos, y que nos paseamos en los descansos por sus pasillos donde charlan con otros seres estirados sobre las últimas obras de ballet en las que han estado.

Cuando algún día uno abandona la sala nada más terminar la obra en vez de aplaudir a la espera de una propina (o bis), irremediablemente molesta a alguno de ellos al pasar entre su asiento y la fila de enfrente. Entonces, el ser estirado no puede reprimirse un “¡¿pero qué prisa tienes?!”. No entienden que los seres insignificantes también podamos tener cosas que hacer y que, a pesar de apreciar la ejecución de la obra, debamos irnos corriendo a seguir con nuestras tareas. Supongo que les da igual que tú, abejita atareada, tengas que irte sin disfrutar del posible bis, y que lo único que les importa es que les hagas apartar sus orondas rodillas para dejarte paso.

Pero lo que me tiene más intrigado de los seres estirados es su moralidad; uno no sabe si detrás de esa carcasa de hipocresía se esconde un corazoncito que se apiada de los seres insignificantes cuando éstos tienen algún problema. Porque si algún día te asalta la tos en medio de un concierto, no faltará un ser estirado cercano que te acerque un caramelo. En ese momento entiendo la afirmación de Unamuno “todo acto de bondad es una demostración de poderío”. A veces, el ser estirado al tocarte en el hombro llega a hacerlo con tal fuerza que te clava sus uñas, rompiendo la concentración que tenías para no estallar en un alarido de toses que molestarían al más pintado.
En ese momento, tú te das la vuelta y, amable, le das las gracias. Entonces vuelves a mirar hacia la orquesta preguntándote si el ser estirado lo hizo de buena fe o porque le molestaba hasta más allá de lo soportable tu ruido. Y te da miedo volver a toser porque se supone que tienes el caramelo y ya no deberías hacerlo…

El arte de lo ignorado

Wednesday, April 2nd, 2008

¿Qué tienen en común Saul Bass, Maurice Binder, Daniel Kleinman y Pablo Ferro? Bien, si me hubieran hecho esta misma pregunta ayer me hubieran puesto en el mismo aprieto que ahora os pongo a vosotros. Vamos a hacerlo un poco más fácil: ¿Qué tienen en común películas como Anatomía de un asesinato, Amelie, Atrápame si puedes o cualquiera de las películas de James Bond? Creo que he conseguido un conjunto suficientemente heterogéneo de películas como para crear una duda más que razonable en cuanto a las similitudes (aunque dicen que no hay mas de 6 pasos de separación entre dos películas o actores, por lo que no dudo que con IMDB y un poco de tiempo los encontraríais).
Todos estos tipos son diseñadores gráficos. En particular, se han dedicado a dar vida a algo que generalmente ignoramos tanto al principio como al final de una película: los títulos de crédito. Dicen que el primero en poner dinamismo a los títulos del final de una película fue Orson Wells en Ciudadano Kane. A este inigualable director se le ocurrió ir poniendo pequeños fragmentos de escenas de su película mientras impresionaba el nombre de sus actores, algo totalmente novedoso para aquella época en la que los títulos de crédito tan solo eran unas cuantas líneas sobre fondo negro. Pero el auténtico innovador fue Saul Bass, que sorprendió a todos con la secuencia de títulos de la película Carmen Jones, en el que una rosa, un efecto de fuego y el Carmen de Bizet fueron suficiente para sorprender a la industria del cine. Este tipo enamoró a Otto Preminger, que le contrató para crear los títulos de crédito de sus principales películas. A mí una que siempre me ha llamado mucho la atención es la de Anatomía de un asesinato: qué imaginación hay que tener para coger una silueta de un cadáver y mover sus partes para componer los créditos de la película. Ahondando más en la vida de este tipo me ha sorprendido ver que ha trabajado con los mejores: el ya comentado Otto Preminger (El Orfanato hace un guiño a una no muy conocida de sus películas en los títulos de crédito), el maestro Hitchcock (cuentan que fue el creador de la escena de la bañera de Psicosis aunque Hitchcock nunca lo reconoció), pasando por Robert Wise (creo que West Side Story es la única película que he visto de principio a fin porque los créditos, tanto del principio como del final eran de lo más hipnotizantes) hasta Scorsese (los últimos títulos de crédito del bueno de Bass fueron los de Casino). Os recomiendo que dediquéis un rato a echar un vistazo a su obra en la lista que hay en YouTube. Por cierto, viendo la estética de los créditos de Saul Bass, ¿os imagináis que hubiera pasado si George Lucas le hubiera contratado en Star Wars?
¿Y que hay de los dos siguientes nombres? Pues resulta que estos tipos han dado vida a todos los títulos de crédito de las películas de James Bond. Recuerdo que siempre me han llamado fabulosamente mi atención: siluetas de mujeres, disparos y golpes que se convierten en todo tipo de objetos, todo ello bañado con una magnífica música y un aspecto altamente psicodélico. Maurice Binder fue el maestro. Empezó con los títulos de “James Bond contra el Dr. No” y no lo dejó (forzosa y desgraciadamente) hasta la era Pierce Brosnan. Entonces tomó el relevo Daniel Kleinman, que continuó con la esencia de su predecesor pero añadiendo nuevos toques , llamémosle electrónicos (es sorprendente ver lo que se puede hacer con una baraja de póquer en los créditos de Casino Royale). Por cierto, para los amantes de 007, pronto llegará una nueva secuela del personaje de Ian Fleming. Ya tendréis algo más de lo que hablar cuando esteis en el cine esperando a que dé comienzo la película.
Por último, pensad en casi cualquier película famosa de los 90 y es muy probable que os encontréis a Pablo Ferro como diseñador de los títulos de crédito. Su primer trabajo fue nada más y nada menos que el baile acompasado de los aviones repostando en vuelo en Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú. Pero echando un vistazo en IMDB podéis ver la cantidad de películas conocidas en las que ha trabajado. Pero, ¿alguien conocía la película Napoleon Dynamite? Pues no os perdáis sus títulos de crédito creados por el susodicho Ferro.

Además de West Side Story, yo recuerdo haber quedado profundamente sorprendido con los títulos de crédito finales de Amelie (lo siento, no encontré ningún enlace :-( ), en el que aparecen cada uno de los personajes en un álbum de fotos compuesto a base de viejas fotos arrugadas y rotas sacadas de un fotomatón. La magia de esta película llega hasta que se encienden la luces. También recordaba los libros de manuscritos de Seven y su inquietante música. Pero buscando un poco más sobre este tema me he encontrado con joyas como los títulos de Delicatessen, la caja de juguetes de Matar a un ruiseñor, la erótica de pintar las uñas de un pie en los títulos de Lolita o los títulos de Atrápame si puedes, estos últimos al más puro estilo de Bass. Si tenéis un rato os recomiendo que echéis un vistazo a una recopilación de 20 minutos con los mejores títulos de crédito, publicada en Youtube en dos partes (parte 1 y parte 2).
¿Alguna vez habíais pensado en la magia de los títulos de crédito? Lo que yo nunca pensé es que pudiera haber hablado tanto de ellos. Que los disfrutéis.

Il Principe (2008-02)

Thursday, March 27th, 2008

Querido Ndugu,

Dicen que el fin justifica los medios (este comienzo no es casualidad); mi fin es llegar a los 25 libros durante el año 2008, y para ello, me ayudo de “audiolibros”. Por eso, el segundo de los libros “leídos” este año ha sido en realidad “escuchado”. Se titula “Il Principe“, y como en realidad lo he escuchado en la lengua del imperio, para mí se titula “The Prince“.

El libro fue escrito por Niccolò Machiavelli en Florencia allá por el año 1513, y básicamente puede verse como un tratado político que explica la mejor forma de conseguir, mantener y fortalecer un principado. Aunque el libro no es demasiado largo, detalla los distintos casos en los que se puede encontrar un principado, y cómo gestionarlo de acuerdo a ellos. En particular, por ejemplo, tiene en cuenta la forma en la que se ha conseguido el principado (por elección, heredado, conquistado o mediante trapicheos en la corte), cuál era la forma anterior de gobierno, las diferencias entre el príncipe y el pueblo (misma lengua o no, el príncipe es príncipe de otros principados, etc.), y el tipo de ejército (es propio o es pagado a modo de “mercenarios”).
La obra ha tenido desde su publicación bastante trascendencia, y sus ideas han tenido impacto en algunos lideres políticos del mundo occidental. Incluso el mismísimo Napoleón nos dejó una versión anotada, poco antes de ser derrotado en Waterloo.
He de reconocer que cuando empecé a leerlo no sabía que el término castellano “maquiavélico” tenía su origen en el autor del libro (un gallifante para mis profesores de historia y literatura…). El término suele utilizarse de manera peyorativa en aquellos que intentan manipular a otros para obtener beneficios propios, aún cuando ese comportamiento no sea moralmente aceptable (en resumen “el fin justifica los medios” con el que abría estas líneas).
Esta laguna en mi conocimiento sumado al año de creación del libro pudo influirme negativamente en su lectura. Al ser un libro tan antiguo, la mentalidad a la hora de abordarlo no es la misma que cuando tienes entre tus manos un tratado más actual. En ese sentido, estimo que cuando comencé a leerlo (oirlo), lo hice con la precaución de pensar que estaba antre una obra de otros tiempos, y por lo tanto había que tratar con cautela todo lo que en ella se decía. Dado que no tenía ni idea de la repercusión del libro, y dadas las frases que decía, llegué incluso a pensar que era un libro casi Quijotesco. Me explico. Con frases como “It is best to be both feared and loved; however, if one cannot be both it is better to be feared than loved.”, llegué a pensar que me encontraba ante un libro escrito de principio a fin con ironía, y que no era más que una crítica velada a todos aquellos dirigente que, precisamente, tenían un comportamiento tan de espaldas al pueblo. Únicamente había una cosa que no encajaba en mi teoría: en el principio del libro el autor dice explícitamente que ha escrito el libro para ganarse el favor de los Medici de la única manera que conoce: dándoles consejos útiles. Eso hizo que, una vez terminada su lectura (audición), buscara información, y al darme cuenta del error cometido, volví a leerlo (escucharlo) con la nueva mentalidad. Y mereció la pena.

Una última cosa curiosa son los ejemplos que pone. Al tratarse de un libro del siglo XVI cuando habla de principados, de príncipes y de los modos de actuar, habla de personajes históricos que han llegado hasta nuestros días (Alejandro Magno por ejemplo) y de algunos “ejemplos recientes” que cuando los escuchas no puedes sino esbozar una sonrisa, ya que hace ya mucho tiempo que pasaron de la más rabiosa actualidad a los libros de historia.

En definitiva, se trata de un libro corto y que merece la pena leer.

Nota: recomendable.

El día después

Tuesday, February 26th, 2008

No, no voy a hablar del debate de anoche. Y eso que estuve tentado nada más terminar de verlo a, por una vez, liarme la manta a la cabeza y hablar un poco de política.

Pero, al fin y al cabo, este blog va de otra cosa. Y como, después de todo, hoy es en realidad el día después de otro evento también muy difundido, prefiero criticar a los medios de comunicación por otra cosa.

Naturalmente, me estoy refiriendo a la gala de los Oscar. No voy a entrar a valorar si Javier Bardem se merece el premio por “No es país para viejos”, que no he visto. Mi opinión personal sobre el personaje, mía es; aunque es cierto que ya estaba empezando a estar un poco harto de tanta “bardemanía” en la tele y tanto “vamos a ganar”.

Y ahí está justo mi crítica. He esperado un día a ver si caía en mis oídos alguna reseña en los medios de comunicación al Oscar ganado por NextLimit, una empresa española de efectos especiales que ha sido galardonada este año con el premio más prestigioso a nivel técnico, conseguido gracias a su programa RealFlow (que podéis ver funcionando en este vídeo). Con él, han hecho efectos de fluídos de películas como El Señor de los Anillos: el Retorno del Rey, Ice Age 2, 300, Poseidón, Charlie y la fábrica de Chocolate, Spiderman 2, El código Da Vinci…

En fin, una lástima.

El pintor de batallas (2008-01)

Sunday, January 13th, 2008

Querido Ndugu,

Como ya dije en una ocasión, el año nuevo suele venir de la mano de los buenos propósitos. Yo, igual que el año pasado, me he propuesto llegar a los 25 libros leídos (u oidos), así que he empezado fuerte. El año pasado a mediados de Febrero topé con el Quijote de Avellaneda, que frenó mi ritmo significativamente (me gustó, pero llevó su tiempo terminarlo, lo que me hizo quedarme cerca de los 20…); espero que este año no me ocurra algo parecido, y supere la mágica cifra de dos libros leídos por mes.

Para comenzar la lista de 2008, el primero que me he leído es “El pintor de batallas”, de Arturo Pérez Reverte. Me compré el libro de casualidad, un día que el azar puso ante mí una visita al médico sin ningún entretenimiento para matar el tiempo en la, seguramente, larga espera. Por tanto, antes de ir, decidí pasar por un centro comercial, ví lo que había en la sección de libros, y seleccioné éste (edición de bolsillo, pequeña, ligera y barata).

Hay que decir que no es un libro normal de Pérez Reverte. Es un libro mucho más intimista, sin alardes de aventuras trepidantes, sin pecios hundidos, cuadros con partidas de ajedrez misteriosas, o espadachines.

En él, Arturo Pérez Reverte recupera su experiencia como corresponsal de guerra y esta vez escoge como protagonista a Faulqués, un fotógrafo de zonas en conflicto. La peculiaridad del libro, que lo hace ser distinto, es la condición de nuestro fotógrafo: está retirado tras muchos años de viaje entre guerra y guerra. El libro habla de cómo vive su retiro, buscando la foto que nunca pudo hacer, o más bien intentando pintar la foto que nunca consiguió en un gran fresco circular en la pared de una torre a orillas del mar.

Mientras pinta, recuerda la mujer que durante innumerables batallas lo acompañó, reflexiona sobre su vida, la guerra, el arte, los sentimientos humanos, el amor o la soledad.

Le acompaña en su aventura un antiguo soldado al que, casi accidentalmente, Faulqués fotografió una vez; esa foto, que a él le valió un prestigioso premio, convirtió al soldado en un símbolo que el bando contrario quiso torturar. Con los años, el fotografiado consiguió escapar de aquellas torturas y buscó (y encontró) al fotógrafo que un día el azar puso en su camino, aquel que decidió disparar la cámara que, cual batido de alas de una mariposa, tuvo consecuencias en principio inimaginables.

Acostumbrado como estoy al tipo de libros de Reverte de mucha más acción, creo que no estaba preparado para un libro tan denso e intimista como éste; supongo que de haberlo cogido con otra mentalidad habría podido saborear mucho más todas las disquisiciones que nuestro protagonista se hace durante las casi 300 páginas del libro. Sin embargo, creo que el libro merece la pena sobre todo para aquellos amantes de la fotografía y de la pintura.

Nota: recomendable

El asesinato de la industria del disco (por Radiohead)

Wednesday, October 10th, 2007

Todos sabemos que las descargas de música a través de internet están ocasionando el fin de la industria discográfica tal y como la conocíamos (and I feel fine). Desde finales de los noventa con la popularización de internet, la industria del disco no es más que un enfermo terminal que a la desesperada prueba todo tipo de remedios inútiles para evitar lo inevitable. Asume que no va a derrotar a la enfermedad, porque se sabe a su merced, pero lucha por robarle a ésta un poco de tiempo y hacer un poco de caja por el camino. El enfermo se resiste tenazmente a morir, pero la situación no va a durar eternamente. La incognita es saber quién va a acabar, de una vez por todas, con su agonía. En ese punto entra en escena Radiohead con un martillo en una mano y una estaca en la otra.

Estos días ha sido noticia que el grupo de Oxford ha anunciado la venta en exclusiva de su próximo disco, In rainbows, a través de su propia web. A simple vista, no parece un gran noticia. Los detalles que la hacen interesante son estos:

  • Sólo existen dos modalidades del album: la descarga digital (cuyo precio lo fija el comprador) y la edición coleccionista con CD, CD extra, descarga digital, libreto de lujo, dos vinilos y perrito piloto al precio de 40 libras, es decir… ¡unos 60 euros!
  • El precio de la descarga digital lo fija el comprador (ya lo dije, pero es tan original que lo pongo de nuevo): puedes pagar por el disco desde un penique (más los gastos por usar la tarjeta), hasta los ahorros de toda tu vida. No obstante, el lector avezado habrá notado que llegar a pagar 40 libras por la descarga digital es una tontería.
  • No tienen contrato discográfico en vigor, ni han firmado con una distribuidora para vender el disco. No porque les faltasen candidatos, sino porque su contrato expiró y prefirieron saber qué era eso de componer por amor al arte y sin ataduras de ningún tipo (ver esta entrevista de marzo de este año).
  • No existe una edición estándar en formato físico del disco. Aunque hay rumores de que en 2008 el disco llegará fisicamente a las tiendas para que los materialistas (como yo) podamos acariciarlo en nuestra casa.
  • Aunque en España no sean masivamente conocidos, se trata de, posiblemente, y no porque lo diga yo, uno de los grupos actuales más influyentes e innovadores en el terreno musical. No son los primeros en regalar (o casi) su música por internet, pero sí son los primeros artistas realmente relevantes en publicar un nuevo (y muy esperado) disco de esta manera.
  • La operación se ha mantenido en secreto hasta 10 días ante del lanzamiento y el album no se ha filtrado a la red antes de la fecha de edición, como es habitual últimamente y como les pasó a los propios Radiohead con su anterior disco.

Radiohead siempre han sido unos tipos raritos. Su música y sus letras hablan de la angustia, la alienación y la paranoia constante que supone vivir en un mundo donde no somos más que peleles en manos de gobiernos, grandes corporaciones y medios de comunicación. Ellos, hasta el momento, vivían bajo el paraguas de una multinacional (EMI), pero ahora, más coherentemente, han decidido ir por libres.

Sin embargo, resulta paradójico que el salirse del sistema vaya a ser una maniobra comercial brillante (o al menos, así parece que será). En primer lugar, la promoción gratuita del disco ha sido descomunal. El grupo no ha dado datos de los pedidos, pero las consultas en los buscadores y las visitas a su web se han disparado. En segundo lugar, el modelo de venta, que no es nuevo, podría funcionar. Y en tercer lugar, al eliminar a todos los intermediarios, los márgenes de beneficios que van a obtener por unidad vendida (a poco que les paguen por el disco) parece que serán superiores a los que consiguen los artistas por los cauces habituales (el famoso porcentaje que muestra que el artista es prácticamente el que menos cobra con la venta del disco).

Evidentemente, aún está por ver si la decisión de Radiohead es una primera sacudida que anuncia un terremoto o si se queda en nada. En España, la noticia no ha pasado de la anecdota. Sin embargo, en Gran Bretaña, donde la música mueve mucho mucho dinero, están tomándose la cosa muy en serio. Diarios como el Telegraph están dedicando un número sorprendentemente alto de noticias a abordar el tema con rigor.

¿Supondrá esto el estacazo definitivo a la industria discográfica o el sistema, como podrían cantar los propios Radiohead, se sacará un as de la manga para que, como siempre, la banca gane?

El desenlace en próximas entregas.

P.D. In rainbows sale hoy, 10 de octubre, a la venta y se puede comprar a través de http://www.inrainbows.com

Pirate Bay vs. Media Defender

Wednesday, September 26th, 2007

The Pirate Bay es uno de los trackers para BitTorrent con más solera que recientemente ha aumentado exponencialmente su fama al demandar a las grandes compañías mediáticas por pirateria y sabotaje.

El origen de la historia es la compañía Media Defender, que como puede leerse en su web se dedican a dificultar la propagación del contenido pirateado a través de las redes P2P. Sus tácticas publicamente conocidas incluían llenar las redes P2P de fakes y trazar qué clientes descargaban dichos fakes para en determinados casos emprender acciones legales contra ellos.

Pero sus métodos van mucho más lejos, como se ha demostrado después un grupo de hackers (autodenominados Media-Defender Defenders) consiguiese robar unos 700MB de emails internos de la compañía. De estos emails se deduce que las tácticas de MD eran bastante más agresivas de lo que parecía, en otro caso de lucha antipiratería sin consideración a la legalidad. Partiendo desde la distribución de programas espía (te instalas el fake y el programa mira qué ficheros legales/ilegales hay en tu ordenador) hasta la creación de una nueva red P2P llamada Miivi.com y cuya función era recopilar información sobre usuarios de este tipo de servicios. Después de que el presidente de MD negase públicamente estar detrás de estas actividades, los emails filtrados cuentan una historia distinta.

Y de ahí, a la guerra sucia contra la piratería. Ataques de denegación de servicio contra los trackers, intento de sabotaje de la infraestructura, spam, etc. Filtraciones posteriores detectaron incluso ataques de denegación de servicio contra los sitios web que estaban distribuyendo los emails filtrados.

Y por último, irónicamente, el pirata que ataca al otro pirata con sus armas : The Pirate Bay ha presentado una demanda basada en dichos emails contra Media Defender y sus clientes por los ataques informáticos sufridos por sus servidores.

Qué divertido es esto de Internet…

(Mas información: http://en.wikipedia.org/wiki/MediaDefender)

Sobre Bioshock, Sony y 2K Games (o de cómo su libertad no acaba donde empieza la mía)

Thursday, August 30th, 2007

Sony tiene un largo historial de políticas agresivas en lo que a protección anti-piratería se refiere. Con el objetivo de proteger sus contenidos, están dispuestos a llegar a límites insospechados, llegando a intrusiones sobre los derechos de los consumidores legítimos que, mediando tiempo y dinero, nunca se sostendrían ante un tribunal.

Por otro lado, los mencionados consumidores legítimos a menudo no disponen de la capacidad de litigar contra Sony. Eso debieron pensar al menos en los ejecutivos de Sony BMG al aprobar el uso de las protecciones XCP y Mediamax. Estas protecciones se lanzaban al insertar el disco de música en el ordenador, instalando (sin conocimiento del usuario) un software para monitorizar el uso y filtrar el acceso del SO al CD impidiendo su reproducción. Para evitar que la protección fuese esquivada, el software se instalaba como un rootkit, haciéndose invisible para Windows (tanto los ficheros como los procesos). Aparte de ser un comportamiento que entra perfectamente en la definición de Spyware, presenta un riesgo de seguridad ya que estas carpetas quedan completamente ocultas incluso para la mayoría de antivirus del mercado.

Y ahora, llega Bioshock. Para los no jugones, Bioshock es un nuevo shooter que ha generado mucha expectación en Internet por su tecnología y ambientación, siendo uno de los juegos más esperados del año. En mitad de la expectación y teniendo en sus manos un producto que podría tener un impacto tremendo en la escena de los FPS durante mucho tiempo, 2K Games decidió confiar su “protección” a Sony y su infame SecuROM. La nueva versión de SecuROM diseñada para Bioshock incluye un protocolo de registro online sin el que no se puede jugar. Éste registro está limitado a dos instalaciones, por lo que después de ejecutar el instalador dos veces, el CD de 60€ queda inutilizado. Según SecuROM, si desinstalas el software, te rebajan el contador, por lo que con ese limite puedes ser feliz y tener tu juego en tu ordenador e incluso en el portátil de premio.

¿Y si quiero instalar mi juego en mis 3 ordenadores? No, si tienes pasta para 3 ordenadores, compra dos copias del juego. ¿Y si formateo mi disco duro sin acordarme de desinstalar primero el juego? Pues espero que no tuvieses portátil y que la segunda vez seas más listo. Pero, mi pregunta es sobre todo: ¿Y si quiero dejarle mi juego a mi propio hermano? No una copia, dejarle mi original para que juegue con él mientras yo no juego. ¿Qué ha pasado con ese derecho? Por si el atropello en sí no fuese suficiente, también han tenido múltiples problemas con los servidores de registro y por lo que parece, lo del contador y desinstalador no funciona. Podéis ver un resumen de las pesadillas de los usuarios y de la cronología de la historia aquí.

Por otro lado, la misma demo gratuita de Bioshock incluía, a espaldas del usuario, el mismo sistema de seguridad. El medio millón de usuarios (yo incluido) que descargamos la demo, hemos instalado sin saberlo SecuROM en nuestros sistemas. ¿Qué quiere decir en la práctica que mi ordenador se haya visto infectado por SecuROM? Pues quiere decir que si lanzo la demo de Bioshock, tengo que desactivar primero todas mis unidades virtuales. Significa que tengo que deshabilitar el “Machine Debug Manager” y que no puedo abrir programas examinadores de memoria como SoftICE o Microsoft Process Explorer hasta que no limpie el sistema. Y limpiar el sistema no es “desinstalar la demo”. De nuevo al más puro estilo troyano, la instalación crea varias null keys en el registro de Windows que no se pueden tocar con el editor del registro. Ya no tengo la demo en mi ordenador, pero sí tengo el virus. Nadie me ha avisado de que se iba a instalar un programa residente en mi ordenador que iba a utilizar cadenas corruptas para evitar que el editor del registro de windows las detectase. Nadie avisa a los compradores del juego en la tienda de que no podrán compartirlo con sus hermanos o amigos (y por compartir no digo copiar).

Y para terminar, una última reflexión: ¿Por qué incluir el sistema de seguridad en una demo gratuita? Según 2K Games, por el miedo a que los hackers malignos pudiesen usar el ejecutable de la demo para preparar un crack, cosa que ya han hecho de todos modos. Bien es cierto que los shooters no son mi género pero, visto lo visto y si hoy me diese por comprar ese juego, tengo una cosa clara: para un usuario, aún dispuesto a pagar por el juego, compensa mucho más usar la versión “limpia” de los hackers malignos que la versión infectada por Sony y 2K Games.