A Fernando del Paso

pues he tomado y parafraseado parte de su libro

“Noticias del Imperio” para escribir este artículo.

Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio. Vino, cargado de recuerdos y de sueños, en una carabela cuyas velas hinchó una sola bocanada de viento luminoso preñado de papagayos. Me trajo el Real Decreto 1640/2009, de 30 de octubre y una historia con quinientos años de antigüedad. Todo para demostrarme que los pueblos y gobiernos de la marca hispana ha tiempo ya que renunciaron a las ciencias y las artes.

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Mal de muchos consuelo de tontos me decía mi abuela, cuando para justificar mi pereza intelectual, le decía que la mayoría de la gente de mi clase había, al igual que yo, suspendido la asignatura. Pues una cosa parecida pasa ahora con los recortes presupuestarios a la I+D. Un 15% en España, país donde la gente no es pobre (aunque luego diga Don Vicenç Navarro que no es cierto) y otro tanto en Francia, donde los franceses con lo elegantes que son, han disfrazado sus recortes como aumentos. Si ya decía yo que a los españoles, tal como Walterio Malatesta le espeta al Capitán Alatriste, les ”manca” fineza. Así, a bocajarro, los ministros se plantan y dicen: ”les vamos a recortar los presupuestos”.

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Querido Ndugu,

Como ya sabes, la mayoría de los teclarios somos profesores en una perdida Facultad de Informática de una recóndita Universidad de un recóndito país de éste que algunos llaman “el primer mundo”.

Pues bien, a pesar de lo que creen muchos alumnos, la mayoría de los profesores que les ilustran día tras día (y entre ellos todos los teclarios), no son (somos) unos vagos redomados sino que dedican (dedicamos) muchas más horas de lo estipulado en sus (nuestros) contratos.

Todo ese esfuerzo lo invertimos no sólo en preparar clases, sino también en proyectos de investigación, proyectos con empresas y otro montón de historias que, aunque normalmente hacemos porque nos gustan, también debemos hacer si queremos progresar aquí dentro, en este pequeño mundo que es la Universidad en nuestro país.

Este rincón teclario ha sido testigo con el tiempo de muchas de nuestras vivencias al respecto, donde cada uno hemos puesto nuestro granito de arena a la tarea de hacer entender al mundo que no somos unas vagas cigarras.

Aún así, siempre te queda en el fondo de la cabeza la certeza de que, a pesar de los gritos que demos al viento, los alumnos en particular y la sociedad en general, nos tiene por unos seres holgazanes que tienen un puñado de horas de clase a la semana y el resto del tiempo lo dedican a vivir.

Sin embargo hoy es un día especial. Hoy es viernes 20 de Marzo, el día que viene después del 19 de Marzo. Este año en ciertos sitios el 19 de Marzo ha sido fiesta, y nuestra Facultad ha sido una de las afortunadas. Siendo el jueves fiesta, a los alumnos se les activa automáticamente el ingeniero de caminos que llevan dentro y les aparecen en los ojos la palabra “puente”. No voy a negar que a nosotros también, pero lo desactivamos enseguida por todos los marrones que tenemos encima.

Pues bien, el Rectorado reconoció hace unas semanas que, pese a ser un día de “puente natural”, la mayoría de los profesores/investigadores de esta Universidad se empeñan en ir a sus puestos de trabajo a seguir con sus quehaceres diarios. Y para que no lo hicieramos, para que dedicáramos por un día nuestro tiempo a la familia, a disfrutar de este Sol que hoy nos acompaña, nos envió una circular que, desde que la recibimos, ha sido la comidilla: “en su reunión del pasado día [...], acordó considerar el día 20 de marzo como puente de disfrute obligatorio en la Universidad, para favorecer la conciliación de la vida familiar y laboral, haciendo confluir en este sentido la enseñanza universitaria con el resto de niveles educativos.”

Así que hoy es puente de disfrute obligatorio, ¡que a ningún teclario se le ocurra trabajar!.

P.D.: Saludos a esos compañeros que hoy están en la otra punta del país en una reunión de proyecto que compartimos con un centro de investigación de aquella ciudad…

Traje académico con muceta azul cobaltoLa muceta, queridos amigos, es una especie de “capita” de raso abotonada por delante que se coloca sobre el traje académico con el que, según dicta el protocolo universitario, se visten los doctores en los actos oficiales.

El color de la muceta es indicativo de la rama del conocimiento a la que pertenece el doctor, por ejemplo marrón en el caso de las Ingenierías (aunque el azul cobalto se impusiera en nuestra Facultad para la Ingeniería Informática, como herencia de otras ciencias como la Matemática o la Física).

En el Solemne Acto de Investidura que se celebra anualmente coincidiendo con la fiesta del patrón de los centros educativos, se espera de los nuevos doctores que asistan vistiendo dicho traje académico. El traje se compone de toga negra, guantes blancos, camisa y pajarita blanca, muceta, puñetas bordadas y birrete (ambos a juego del color de la muceta)… todos ellos elementos repletos de historia y significado, al igual que otros complementos como el anillo, las medallas y enseñas de doctor o el bastón que representa el poder de gobierno del Rector.

Y vosotros os preguntaréis ¿¿Elina, para que coño nos cuentas todo esto??… pueees porque este año me tocaba a mi (y a unas cuantas decenas de nuevos doctores más) presentarme a este acto vistiendo el ceremonioso uniforme, y además pensaba aprovechar la ocasión para escribir un post sobre protocolo universitario… con objeto de lucir mis conocimientos de “saber estar” con la “elegancia natural” y el “exquisito gusto” que me caracteriza, claro…

Peeeeero… el acto dió un giro innesperado, amigos… y la experiencia me obliga a escribir un post más “anecdótico” de lo que me hubiese gustado. Bien mirado, por otra parte os habéis ahorrado el rollo del protocolo ;)

La “vivencia” comienza entre bambalinas, mientras los nuevos doctores nos vestíamos apresuradamente antes de salir a escena. El solemne acto comenzaba a media tarde (cánticos, discursos e investidura de un Honoris Causa incluidos)… por lo que yo venía en ese momento de trabajar de la Facul para encontrarme en el mismo Paraninfo Universitario con mis padres y mi mujer que habían venido de acompañantes.

Tan previsor y cauto como siempre… le pedí a mi mujer (que había traido en coche todos los accesorios imaginables) que me acompañara al vestuario con las bolsas de la ropa. Estaba ya casi vestido, cuando voy a pedirle la muceta para ponérmela por encima… y la pobre se me queda blanca, como quien ha visto un fantasma… y me confiesa que la muceta ha decidido quedarse olvidada en casa (!!!) :-O

Mortadelo, sin muceta Puede parecer un detalle sin importancia, pero lo cierto es que -a cinco minutos de empezar la ceremonia- no había muceta, trapo ni gallumbo azul disponible en dos kilómetros a la redonda con los que solucionar lo que empezaría unos minutos después, tras comenzar el acto. Se formó la hermosa estampa multicolor formada por el coro de doctores, donde destacaban dos señores vestidos de negro, el Rector con su muceta negra de terciopelo reglamentario y un servidor, togado y de muceta invisible. En plan “árbito de fútbol“… o “Mortadelo” según se prefiera.

Ni que decir tiene que la hora y pico que duró el acto se me hizo un poco cuesta arriba :( Vale, lo reconozco… soy muy aprensivo y vergonzoso. ¡Pero también reconocedme que la cosa tiene tela!: después de haber pagado religiosamente los 350 eurazos del equipo, haber preparado a conciencia la logística familiar… ¡y resulta que soy el-nota-que-se-deja-la-muceta-en-casa!

En fin… al final lo mio tampoco fue para tanto (al fin y al cabo, yo también soy especialista en liarlas tan pardas como esta) :) Durante el acto me mantuve lo más oculto que pude (teniendo en cuenta que no había nadie entre el público y yo… sigh!) y para la foto oficial (recogiendo el libro de la ciencia ante el Rector y pronunciando el compromiso doctoral…), engatusamos a un chico muy majo de Biológicas para que me prestase su muceta un momento (de ahí viene lo del “susurrar” a todos los que tenía al ladobuscando desesperadamente un candidato de mi color que saliera al estrado bastantes antes que yo para que nos diera tiempo a dar el cambiazo! :-P )

A toro “pasao” lo que más me duele de estas cosas es el disgusto que se llevan los involucrados (¡a mi pobre mujer se le saltaban las lágrimas de rabia! :-[) y lo malqueda que soy con los conocidos… no porque me pusiera de mala leche, no (yo estas cosas me las tomo con filosofía… ;) ) sino porque con los nervios al final ni saludé ni me hice fotos como es debido con los compañeros teclarios allí presentes, ni con las “autoridades” de la Facultad y el Rectorado, ni con mi propia familia… En fin, desde aquí, mi más sincera disculpa :(

A ver si en la… “próxima” sale mejor ;)

Este verano me enteré, gracias al informe especial de IEEE Spectrum, de lo que es la Singularidad Tecnológica.

La Singularidad, como lo abrevian ahora, es aquel evento futuro en el cual el progreso tecnológico conduce a la superación de la inteligencia humana, provocando una revolución cultural y social sin precedentes, una evolución artificial y vertiginosa del ser humano… una especie de transhumanismo.

¿Robots tomando conciencia de sí mismos? ¿Mentes humanas que pueden cargarse y descargarse de la red como si fueran ficheros MP3? ¿La felicidad software infinita y eterna al alcance de un click? Todo eso y mucho más (según algunos visionarios) lo veremos pronto, en menos de 30 años.

Imagino que la mayoría habréis acabado de leer el último párrafo con el mismo gesto de escepticismo que yo al hojear las páginas del susodicho informe. ¡Y es que no es para menos! Aunque tratar algunos de estos temas desde un punto de vista científico me parece apasionante, descoloca un poco verlo expuesto en forma de “debate científico” (más bien tutti frutti de conjeturas) donde podemos encontrar sabores tan opuestos como el del artículo de Alfred Nordmann “no tengo nada contra los singularitaristas, lo tengo contra el razonamiento endeble, los pensamientos ilusorios y las invitaciones a la irresponsabilidad”, o el del ensayo de Vernor Vinge (escritor de ciencia ficción y “padre” de la criatura, ¡al que además se le deja cerrar el infome, casi a modo de conclusión!), “he aquí los signos del inminente advenimiento de la Singularidad…”, pasando por el leve comentario de Gordon Moore, “no me preguntes por qué… pero no me lo creo”.

De todo el informe yo me quedo con la propuesta de Koch y Tononi: un nuevo test de Turing para probar si una máquina es consciente. El artículo, en realidad más que definir dicho test, hace un divertido “descarte” de todo aquello que, al contrario de lo que cree el común de los mortales, nada tiene que ver con la consciencia. Los autores argumentan que las capacidades senso-motoras, emocionales, memorísticas, lingüísticas, de atención o incluso de auto-reflexión (instrospección) no son requisitos para la consciencia porque los seres humanos podemos (de muchas y muy diferentes maneras) “prescindir” de ellas y aun así mantener intacto nuestro más inequívoco rasgo de humanidad.

Y he aquí la clave, el meollo del asunto (a mi entender) y la razón de ser de este post: ¿pero qué demonios es la consciencia?

Leyendo a Pinker empecé a descubrir que había significados muy distintos para la palabra consciencia. La RAE recoge dos muy parecidos, el conocimiento inmediato que todos tenemos de nosotros mismos (una especie de habilidad intrínseca de nuestra mente) y la capacidad de percibirnos e identificarnos como otro objeto más de los que habitan este  mundo (algo así como tratarnos igual que tratamos otras cosas en el plano de lo “sensible”).

No sé si lo habéis intentado alguna vez, pero es terriblemente difícil definir (= demostrar formalmente a los de “ahí fuera”) que somos conscientes. Si, como en Blade Runner, fueramos sometidos a un test Voight-Kampff para demostrar que no somos replicantes y nos fuera la vida en ello… ¿qué argumentos usaríamos?? Oh, dios mío, cuan acuciante es esta cuestión :)

Yo creo que todavía estamos lejos de tener una buena respuesta, pero mi definición provisional sería: “Consciencia es la experiencia subjetiva de conocer la propia existencia” y probablemente tenga mucho que ver con un cierto conocimiento del mundo (siempre subjetivo) y de UNO MISMO como parte integrada y en esencia “generadora” (por paradójico que sea) de dicho contexto. Ahí es nada… :P

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