Supongamos que una buena tarde nos aburrimos y nos decidimos a tirar unas líneas de código en las que reproducimos todas las leyes de la física y de la química (casi nada). Como somos buenos programadores, GOD 1.0, que así se llamaría nuestro programita, compila y ejecuta sin problemas a la primera. Arrancamos nuestra flamante aplicación y picamos como datos de entrada las condiciones iniciales que dieron lugar al Big Bang. A continuación, pulsamos el botón “Simular” y nos vamos al cine mientras que el programa se ejecuta. Supongamos que, a la vuelta del cine, la simulación ha llegado al instante actual.
ATENCIÓN PREGUNTA: ¿Creéis que el resultado de la simulación sería exactamente el mundo tal y como lo conocemos? ¿o sería completamente diferente y, por ejemplo, no se habrían dado las condiciones para que se diese la vida en la tierra? ¿o, quizás si existiría vida y seres humanos pero nuestra historia sería distinta y, qué se yo, Francia estaría anexionada a España? En realidad, estas preguntas se reducen a… ¿existe el azar o es todo determinismo puro y duro? ¿somos libres o sólo nos creemos libres? Joey, ¿te gustan las películas de gladiadores?
Con la mano sobre los libros de Física y de Química, yo respondería que el mundo es asquerosamente determinista, que nos creemos libres sin serlo y que sí me gustan las pelis de gladiadores (Espartaco es mi favorita). Afortunadamente, el determinismo no es algo dramático, porque, como es imposible anticipar el futuro, vivir nuestras vidas no pierde su gracia.
Supongo que muchos os habéis planteado estas cosas alguna que otra vez. El otro día leía aquí un post relacionado con el tema que cuenta que un filósofo de la Universidad de Oxford afirma que existe “una probabilidad significativa de que estemos viviendo en una realidad virtual simulada por un supercomputador.” Según la fuente, al tipo le respaldan las investigaciones de un astrofísico y un matemático. ¡Venga hombre! ¿Y cómo se ha cuantificado esa probabilidad? Si parece un chiste: “Esto van un filósofo, un astrofísico y un matemático y dice el filósofo…”. La idea está bien para comentarla en la cafetería de la Facultad, pero publicarla en un foro científico me parece de coña. Supongo que la ANECA de sus respectivos países no les tendrá en cuenta esos artículos.
En realidad, esto de la existencia de dos mundos, uno real y otro ilusorio, es un tema muy trillado y muchos lo han contado mejor y con más gracia. Entre ellos Platón, Calderón de la Barca, Philip K. Dick, los hermanos Wachoski… Pero una cosa es pensar sobre el tema en la ducha (como yo), o charlar sobre el tema mientras paseas con tus discípulos (Platón), o escribir libros, obras de teatro o guiones sobre ello (el resto de los citados); y otra muy distinta es hacer carrera investigadora con ello.
En cualquier caso, como dicen en el blog que he enlazado, no deja de tener gracia pensar que Dios es un adolescente aburrido y sin amigos que juega al Civilization Masters Edition con nosotros en un recóndito vórtice del universo (¡¡¡Hermano!!!). Sin duda, eso explicaría bastantes cosas.
Es curioso, pero mientras escribía esto, en la radio que suena de fondo en mi cuarto una voz ha dicho: “Si Dios no existe, nada está permitido“.
¡Maldita sea! ¿Quién anda ahí? ¿Vienes a por mí? ¿Quién te envía?
Jeje, ¡hasta la próxima!
































