Elina Tonekawa

El Diccionario de la Lengua Española define “redimir” como volver a comprar algo que se había poseído anteriormente… y eso es lo que intento con este post: redimir mi honor Teclario puesto en duda con mis últimos posts dedicados a la narración de aventurillas personales y otras fechorías de poca importancia ;-P

ANECATal vez llegue demasiado tarde para algunos (sorry, Moriarty :-S) y resulte demasiado breve para otros (es verdad, hay tropecientas cosas más que contar sobre el tema, pero… seamos sinceros: ¡nunca iba a sacar tiempo de digitalizar exhaustivamente todas mis impresiones!), pero por fin he sacado un hueco para hacerlo: voy a contar mis impresiones sobre el proceso de acreditación para profesor contratado en la ANECA. Mi evaluación ha sido positiva como ayudante doctor pero negativa como contratado doctor y profesor de universidad privada, de modo que tengo algo de perspectiva sobre las dos caras (dulce y amarga) del proceso ;-P

Para empezar, una de las cosas que llama la atención es que los apartados que figuran en la aplicación informática que el candidato debe rellenar con sus méritos NO son los mismos que aparecen en el documento de criterios de evaluación (que son los que verdaderamente usa el tribunal para juzgarlo). Por ejemplo, ya en el primer nivel vemos que en la aplicación hay 5 secciones principales (investigación, docencia, formación, laboral y “otros”) mientras que en el documento oficial sólo hay 4 (investigación, docencia, formación+laboral y “otros”). Esto puede parecer una tontería pero es un defecto considerable del procedimiento, ya que uno coloca sus méritos según una numeración de apartados que luego no va a coincidir con la numeración de las críticas (en el caso de ser evaluado negativamente) que recibe por parte del tribunal :(

Para simplificar, aquí usaré como referencia los apartados de la aplicación informática:

Experiencia investigadora.

Se distinguen dos tipos de publicación científica: revistas (artículos de…) y libros (o capítulos de…). ¡Aquí te juegas la chicha de tu puntuación!, por lo que recomiendo colocar cualquier cosa que pueda colar por artículo de revista (con o sin ISSN) incluyendo congresos decentes justificando que son “de especial relevancia”. El tribunal no es tonto y no va a contar igual un artículo de revista del JCR que un Springer normalito… pero en su carta el mío dice darles “escaso peso”, razón más que suficiente para aconsejaros que dejéis, en el apartado de congresos, SÓLO aquellos congresos realmente mediocres ;)
¿En qué orden poner las publicaciones? Buena pregunta, yo no seguí ninguno en especial y sospecho que es buena idea tener un criterio temporal o de importancia :-(

Nada que pueda estar en proyectos y contratos de investigación debería figurar en “otros méritos”. Desde mi punto de vista, los apartados que empiezan por “otros” siempre son papeleras. Conviene que se vean llenas, sí… pero asegúrate de que no dejas ahí nada que alguien pudiera juzgar como mínimamente relevante ;)
Hay un apartado en los criterios de evaluación llamado “1.1.D Transferencia de Tecnología”… creo que la única forma de sacar puntuación aquí es indicar bien clarito en este apartado los contratos que tengas con empresas o cualquier aplicación que tu investigación haya tenido en el mundo real.

Las patentes… ¿cuando quitarán este apartado o lo dejarán de considerar tan importante como una publicación? :( Desde luego en Informática es cuanto menos polémico… en mi caso quedó vacío, como tesis dirigidas u obras artísticas (aunque hay quien dice que aquí ha colocado las acuarelas de su madre, por probar suerte).

Los congresos, según el baremo oficial, valen muy poco. ¡Con lo caros en términos de tiempo y dinero que son!… pero esa es la realidad :( De ahí que convenga poner unos cuantos para hacer bulto (como siempre… piensa en esas comunicaciones esporádicas, pósters, este taller informal que montaron tus coleguitas, etc.), pero sin desperdiciar nada bueno que pueda “promocionar” al grado de publicación ;)

En otros méritos de investigación puedes poner las veces que has actuado como revisor, pertenencia a redes o asociaciones de investigación, informes técnicos y cualquier otra publicación chusquera que tengas por ahí. Considera seriamente el ponerle un ISBN a cualquiera de estas cosas y promocionarla a libro (con dos cojones). Es barato y legal ;)

Experiencia docente.

En puestos ocupados y docencia impartida yo añadí un item por cada asignatura diferente (supongo que es la manera correcta de hacerlo), incluyendo másteres oficiales. Estos méritos son claramente los que da la edad, amigos… no pensé mucho en cómo potenciarlos, salvo repasar bien que no te dejas nada atrás.
En el punto “1.2.B” de los criterios de evaluación se valora cualquier certificado que puedas presentar sobre la calidad de tu docencia. En nuestra universidad creo que dichos certificados no los pueden conseguir los ayudantes, lo que es una putadilla… pero entérate bien :(

Los cursos impartidos y los cursos recibidos son dos apartados un tanto peculiares, ya que sólo valen las cosas relacionadas con formación docente universitaria. Si pones otra cosa el tribunal la ignora… así que empieza a mirar con otros ojos esas actividades formativas que no tienen nada que ver con tu investigación y que hasta ahora te parecían una pérdida de tiempo :-S

En elaboración de material docente y proyectos de innovación docente pasa tres cuartos de lo mismo. Al final todas estas “chorradas” (peazo perfil de investigador que tengo, eh? XD) tienen un peso considerable en el apartado de docencia, así que convertir tus apuntes o tu web en documentos con longitud medida en páginas e ISBN puede ser una inversión inteligente de tu tiempo. Avisado quedas. Y por supuesto, participa en todos los saraos de innovación docente que puedas (¡a ver si pronto empiezan a valorar la actividad del campus virtual, cohoneee!)

Mi pregunta es ¿y dondo coño meto yo los cursos BUENOS (= no orientados a la formación docente universitaria) que he impartido? Yo los metí, muy a mi pesar, en otros méritos docentes, junto a las codirecciones de trabajos de investigación. Pero me gustaría saber donde colocarlos para que pesen más :-[

Formación académica.

En titulación universitaria, doctorado, posgrado, ayudas y becas, estancias y cursos de especialización mete lo que tengas… pero date cuenta de que la puntuación que dan por todo este apartado NO ES MUCHA :(
Creo que en general no es buena idea esperar a acabar una estancia o un posgrado para solicitar la acreditación a la ANECA, debido al poco peso que tiene la formación académica en el baremo…

Eso sí, si quieres que tu formación se considere como “meritoria” no olvides meter ciertos certificados chorra (como el CAP) en posgrado, las bolsas de viaje más ridículas en ayudas y becas, o los cursillos de dos horas y los títulos de idiomas como cursos de especialización (of course!). Este es un gran sitio donde reciclar buena parte de tu “morralla curricular” y convertirla en puntos tangibles. ¡Aquí todo vale y nada hace daño! Al fin y al cabo lo gordo es la carrera y la tesis, y eso también lo tienen los demás candidatos :(

Experiencia laboral.

Si tienes actividades de carácter de profesional, ponlas. Dudo si repartir pizzas tiene peso, pero seguramente no haga daño poner cualquier cosa que suene medio seria aunque no esté directamente relacionada con tu área.

En otras actividades de carácter profesional puedes poner tu pertenencia a asociaciones o clubes “profesionales” (= no universitarios). Yo -por tener algo que figurase aquí- aproveché para colocar también mis proyectos de software libre… en fin, hice lo que pude ya que siempre he sido una rata de universidad.

Otros méritos relevantes.

No es el estercolero que parece ;) pues puntúa igual que tooooda la vida laboral ajena a la universidad que pueda acumular un candidato. Es el sitio donde hablar de tus premios, participaciones, hobbies y vivencias que puedan sonarle bien al evaluador y seas capaz de documentar con un papelito firmado, aunque sea por tu abuela. Me pregunto si, dado el peso comparativo con la sección de “otras actividades de carácter profesional”, no merece la pena volcar aquí los otros méritos laborales :-m

Esto ha sido todo, amigos. He condensado al máximo las ideas, pero espero que esto sirva como punto de partida para discutir el asunto de las acreditaciones en los comentarios del blog. Por supuesto, estaré encantado de dar más detalles de mi experiencia a quien esté interesado. Creo que todos tenemos estrategias interesantes que compartir con los demás, que nos pueden ayudar a prepararnos mejor para futuras acreditaciones.

Traje académico con muceta azul cobaltoLa muceta, queridos amigos, es una especie de “capita” de raso abotonada por delante que se coloca sobre el traje académico con el que, según dicta el protocolo universitario, se visten los doctores en los actos oficiales.

El color de la muceta es indicativo de la rama del conocimiento a la que pertenece el doctor, por ejemplo marrón en el caso de las Ingenierías (aunque el azul cobalto se impusiera en nuestra Facultad para la Ingeniería Informática, como herencia de otras ciencias como la Matemática o la Física).

En el Solemne Acto de Investidura que se celebra anualmente coincidiendo con la fiesta del patrón de los centros educativos, se espera de los nuevos doctores que asistan vistiendo dicho traje académico. El traje se compone de toga negra, guantes blancos, camisa y pajarita blanca, muceta, puñetas bordadas y birrete (ambos a juego del color de la muceta)… todos ellos elementos repletos de historia y significado, al igual que otros complementos como el anillo, las medallas y enseñas de doctor o el bastón que representa el poder de gobierno del Rector.

Y vosotros os preguntaréis ¿¿Elina, para que coño nos cuentas todo esto??… pueees porque este año me tocaba a mi (y a unas cuantas decenas de nuevos doctores más) presentarme a este acto vistiendo el ceremonioso uniforme, y además pensaba aprovechar la ocasión para escribir un post sobre protocolo universitario… con objeto de lucir mis conocimientos de “saber estar” con la “elegancia natural” y el “exquisito gusto” que me caracteriza, claro…

Peeeeero… el acto dió un giro innesperado, amigos… y la experiencia me obliga a escribir un post más “anecdótico” de lo que me hubiese gustado. Bien mirado, por otra parte os habéis ahorrado el rollo del protocolo ;)

La “vivencia” comienza entre bambalinas, mientras los nuevos doctores nos vestíamos apresuradamente antes de salir a escena. El solemne acto comenzaba a media tarde (cánticos, discursos e investidura de un Honoris Causa incluidos)… por lo que yo venía en ese momento de trabajar de la Facul para encontrarme en el mismo Paraninfo Universitario con mis padres y mi mujer que habían venido de acompañantes.

Tan previsor y cauto como siempre… le pedí a mi mujer (que había traido en coche todos los accesorios imaginables) que me acompañara al vestuario con las bolsas de la ropa. Estaba ya casi vestido, cuando voy a pedirle la muceta para ponérmela por encima… y la pobre se me queda blanca, como quien ha visto un fantasma… y me confiesa que la muceta ha decidido quedarse olvidada en casa (!!!) :-O

Mortadelo, sin muceta Puede parecer un detalle sin importancia, pero lo cierto es que -a cinco minutos de empezar la ceremonia- no había muceta, trapo ni gallumbo azul disponible en dos kilómetros a la redonda con los que solucionar lo que empezaría unos minutos después, tras comenzar el acto. Se formó la hermosa estampa multicolor formada por el coro de doctores, donde destacaban dos señores vestidos de negro, el Rector con su muceta negra de terciopelo reglamentario y un servidor, togado y de muceta invisible. En plan “árbito de fútbol“… o “Mortadelo” según se prefiera.

Ni que decir tiene que la hora y pico que duró el acto se me hizo un poco cuesta arriba :( Vale, lo reconozco… soy muy aprensivo y vergonzoso. ¡Pero también reconocedme que la cosa tiene tela!: después de haber pagado religiosamente los 350 eurazos del equipo, haber preparado a conciencia la logística familiar… ¡y resulta que soy el-nota-que-se-deja-la-muceta-en-casa!

En fin… al final lo mio tampoco fue para tanto (al fin y al cabo, yo también soy especialista en liarlas tan pardas como esta) :) Durante el acto me mantuve lo más oculto que pude (teniendo en cuenta que no había nadie entre el público y yo… sigh!) y para la foto oficial (recogiendo el libro de la ciencia ante el Rector y pronunciando el compromiso doctoral…), engatusamos a un chico muy majo de Biológicas para que me prestase su muceta un momento (de ahí viene lo del “susurrar” a todos los que tenía al ladobuscando desesperadamente un candidato de mi color que saliera al estrado bastantes antes que yo para que nos diera tiempo a dar el cambiazo! :-P )

A toro “pasao” lo que más me duele de estas cosas es el disgusto que se llevan los involucrados (¡a mi pobre mujer se le saltaban las lágrimas de rabia! :-[) y lo malqueda que soy con los conocidos… no porque me pusiera de mala leche, no (yo estas cosas me las tomo con filosofía… ;) ) sino porque con los nervios al final ni saludé ni me hice fotos como es debido con los compañeros teclarios allí presentes, ni con las “autoridades” de la Facultad y el Rectorado, ni con mi propia familia… En fin, desde aquí, mi más sincera disculpa :(

A ver si en la… “próxima” sale mejor ;)

Curación de un ciegoDos ciegos seguían a Jesús, gritando: “Ten compasión de nosotros, hijo de David”. Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: “¿Creéis que puedo hacerlo?” Contestaron: “Sí, Señor” . Entonces les tocó los ojos, diciendo:  “Que os suceda conforme a vuestra fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: “¡Cuidado con que lo sepa alguien!” Pero ellos al salir, hablaron de él por toda la comarca. (Mateo 9, 27-31)

No es para menos. La visión es el más desarrollado y característico de nuestros sentidos, y los que nacemos con cierto defecto ocular que lo limita terriblemente, estamos deseando contarle a todo el mundo que hemos vuelto a “ver”, ¡¡¡que por fin hemos sido sanados!!! :)

Pero para ser testigo del milagro lo primero, como nos enseña el Evangelio, es tener Fe. En mi caso, Fe en la Cirugía Refractiva Láser (concretamente en la famosa técnica LASIK).

A grandes rasgos (que me disculpen el atrevimiento los oftalmólogos) esta técnica consiste en levantar provisionalmente una lámina de la córnea del ojo para después “esculpir” un nivel más profundo de la misma vaporizando fragmentos diminutos a base de rayos láser “excimer”. Una vez remodelada toda esta “lente” del ojo se vuelve a poner en su sitio la lámina de la córnea que fue cortada y, pasadas unas semanas la herida cicatriza y… ¡tachán! ¡se consigue una visión igual de buena como la que puedes tener con tus gafas o lentillas!.

Esta técnica fue inventada hace más de 50 años por un español, y hoy día es la “gran alternativa” al uso de gafas y lentillas para mucha gente (con un 92-98% de pacientes satisfechos) por tratarse de una operación completamente indolora, que se realiza con el paciente consciente y sin tapar los ojos (sólo se anestesia la superficie ocular) y cuya recuperación es casi inmediata (nada más operarte ves con un 90% de nitidez y en un par de días cesan casi todas las molestias).

Pero vamos a lo que importa ¿qué hay que poner en la balanza a la hora de considerar esta operación?

Por supuesto lo primero que hay que hacer es visitar a un especialista en el tema para que estudie nuestro caso particular (¡nuestros ojos, únicos e irrepetibles como nuestra personalidad!) y nos aconseje. Normalmente la consulta es totalmente gratuita, sin compromiso alguno de operarse, y uno puede (y debe) ir libremente a tantas clínicas como desee a contrastar toda esa información.
***DISCLAIMER: Este post, por supuesto, sólo tiene carácter divulgativo y no puede sustituir en ningún caso a la información que nos proporcione el médico :) ***

En segundo lugar está el tema del dinero ($$$). El precio en “la capital” depende ampliamente de la clínica donde nos operen y viene estando entre 1000 y 1200 euros (siempre haré referencia a precios por un solo ojo), aunque en mi ciudad natal (tal vez por que apenas hay una clínica en toda “la comarca”) se subían a la parra con 1400 euros. Aún así, como veremos después, si uno quiere probar todas y cada una de las “novedades tecnológicas” que ya se están introduciendo en algunas clínicas, el coste de la operación puede ser mucho mayor.

Lo tercero, y más importante que el dinero, es conocer los riesgos de la operación. El porcentaje de éxito es altísimo (se calcula que sólo un 0′01% de los pacientes pierden visión, y sólo un 18% necesitan ser re-operados para alcanzar la visión esperada) y los peligros a considerar no son del todo “terribles”: sequedad en el ojo (necesidad de usar lágrima artificial durante mucho tiempo), hipersensibilidad a las luces nocturnas (ver “halos” de gran tamaño que dificultan la visión), tener que re-operarse (de gratis, por supuesto) y poco más… bueno, también debes tomar toda clase de precauciones para evitar roces en el ojo que puedan “desplazar o arrancar” el trozo que está aún sin cicatrizar, que no molaría nada… pero vamos lo que quiero decir es que la ceguera, la muerte súbita y la abducción extraterrestre no entran entre los riesgos asociados directamente con la operación ;)

Operación Lasik

Imagino lo que estáis pensando… si os ponéis a buscar a fondo en Internet (¡cosa que más vale no hacer antes de ninguna decisión importante en tu vida! :P ) encontraréis, por supuesto, gente que desaconseja la operación y nos recuerdan -con voz de alarma- que existen casos extremos de fracaso (ojo seco crónico, imposibilidad de conducir de noche por los deslumbramientos, múltiples reoperaciones y sin visos de mejorar, cicatriz y molestias en el ojo a largo plazo, etc.) pero “lo normal” es: que el paciente deba estar unos tres meses con lágrima artificial, note ciertos “halos” nocturnos (efecto óptico al parecer inevitable, especialmente en los que tenemos la pupila enorme) y se quede bastante bien a la primera (con una cicatriz para siempre, sí, pero imperceptible).

Supongo que lo más interesante de esto puede ser conocer cómo vive uno la experiencia en primera persona. Lo contaré como si de un FPS (First Person… Surgery) se tratara:

El día de la operación entro en la sala de espera, acompañado de mi familia como si me despidieran para un largo viaje (?) y espero pacientemente a que me llamen. Cuando me toca el turno la cosa va bastante rápida: me echan unas gotas de anestesia en los ojos (actúan enseguida y dicen que me pueden picar, pero no noto nada especial…), me ponen un “gorrito de ducha” y unos “patutos” para pasar al quirófano, saludo al personal médico presente, me tumbo completamente en una camilla, me relajo (en la medida de lo posible) y empieza la fiesta. Tengo al cirujano sentado detrás de mi cabeza, quien va colocando las maquinas sobre mi cara (a veces inclinándome la cabeza o moviendo la camilla con ruedas).

La primera máquina es la que te “chupa” los ojos y realiza el corte. Me dicen que mire a la luz verde del fondo y que mantenga siempre la mirada muy muy quieta y relajada. Es difícil. Noto como se emborrona poco a poco la vista y al final veo como a través de un plástico blanco (osea, nada). Pero en unos segundos vuelvo a “ver” (las luces de la maquinaria confusa que tengo delante, claro). Cuando operan un ojo la enfermera mantiene siempre el otro tapado con un parche, así que tras acabar con el ojo derecho toca cambiar el parche y repetir con el izquierdo. Durante la operación te pregunta “¿qué tal?” y puedes contestarles, pero yo me limito a responder “sí” o “bien”… que me conozco y si me pongo a rajar gesticulo más de la cuenta ;)

Luego viene la parte divertida: me ponen bajo la segunda máquina, la del láser excimer. El cirujano me coloca una especie de “celo” en las pestañas, unas pinzas para forzarme a tener los párpados bien abiertos y luego con su instrumental me “engancha” y levanta (doblando por completo) el trozo de córnea que habia recortado la primera máquina… como si mi ojo fuera una lata de sardinas, vamos. Yo no puedo “ver” realmente lo que hace, por supuesto, tan sólo siento como si urgaran sobre un plástico insensible que estuviese apoyado sobre tus ojos, que no forma parte de tu cuerpo… a veces haciendo que mis ojos miren involuntariamente en otras direcciones. Lo único que noto firmemente apoyadas sobre mi frente son las muñecas del cirujano mientras trabaja.

Ya levantado el colgajo del ojo, el láser excimer tiene vía libre para disparar su “fuego multicolor”… huele un poco a quemado. Me insisten en que me relaje y mantenga fija mi mirada en el infinito, aunque si me moviera sé que el láser está programado para seguir mi ojo o incluso detenerse por completo, lo que me tranquiliza… pero eso sí, me concentro en estarme quieto durante el proceso (cuanto más quieto estés, antes termina). El sonido de estos aparatos es como el de una grabadora tostando CDs, con algún “bip” que otro y una voz enlatada y femenina que dice cosas chulas como “eye-suction on” o “safe distance” de vez en cuando. El “fuego multicolor” tampoco me causa especial deslumbramiento, aunque cuesta mantener la mirada fija.

Finalmente, vuelta a poner el colgajo en su sitio (de vez en cuando me echan líquido refrescante en el ojo, además de limpiármelo con una “escobilla”) y a colocar la lentilla protectora. Una vez hecho esto me quitan las pinzas de los párpados, los celos… y repetimos con el otro ojo.

Al acabar la operación, veo borrosillo y tengo los ojos mojados y “aturdidos”… en total he estado como 20 minutos en esa camilla, pero me levanto por mi propio pie, doy las gracias al equipo y salgo a un cuartito con poca luz a relajarme un rato, antes de que el optometrista compruebe mi visión y haga pasar a mis padres y a mi mujer que me miran espectantes como intentando encontrar las “siete diferencias” :)

En mi caso, tengo que aclarar que hubo algunas diferencias con respecto a la operación “estándar”:

  1. El corte de la córnea no me lo hicieron “a cuchilla”, sino usando otro aparato láser diferente. A esta técnica se la conoce como IntraLASIK y tiene la ventaja de hacer un corte más “limpio y predecible” en la córnea, aunque se realiza de una forma algo más lenta y añade casi 500 euros más a la operación (repito: siempre hablo de precios POR ojo).
  2. El láser excimer utilizado fue programado para tener en cuenta la forma irregular particular del fondo de mis ojos (gracias a un estudio aberrométrico previo), lo que permite un “tallado” más personalizado, con idea de minimizar el efecto indeseable de los “halos” nocturnos. Otros 500 euros, así a lo tonto.
  3. Antes de terminar la operación me dejaron puestas unas lentillas terapéuticas, para que la herida cicatrizara mejor (aunque la visión tarda un día más en dejar de ser borrosa). Esto es “baratito”, 30 euros o así.
  4. El fatídico día se conoce que “media Facultad de Medicina” había venido a mirar cómo se realizaban las operaciones, de manera que en el “abarrotado” quirófano seríamos como 10 personas. Afortunadamente lo mío no es el miedo escénico ;) y de hecho hasta me divertí escuchando los comentarios (no lo suficientemente silenciosos) de los aprendices y los consejos de los veteranos (algunos dirigidos “discretamente” al cirujano que me operaba.. ejem ejem).
  5. Yo me había estudiado a conciencia los panfletos de la operación, había visto imágenes y además durante la operación tuve a una enfermera relatándome todo el proceso… osea que sabía perfectamente lo que ocurría en cada momento y estaba realmente tranquilo y relajado. Aunque repito, es que realmente en la vista en “primera persona” uno se pierde lo más interesante ;)

Mis conclusiones son:

  • Hacerse las pruebas y saber si eres candidato a la operación no cuesta nada, así que se lo recomiendo a quien esté dudando. Antes de empezar a darle vueltas al asunto, visitad una clínica de confianza.
  • La operación es breve, completamente indolora y no es una experiencia especialmente desagradable. Eso ya va en lo aprensivo que sea cada uno, pero (mi mujer me matará por este comentario…) os aseguro que yo lo he pasado peor con un empaste ;)
  • La operación es cara, la verdad… aunque yo soy incapaz de poner precio a las cosas de la salud :( Lo que sí merece la pena es considerar la posibilidad de prescindir de los extras (sobretodo lo del IntraLASIK, o “corte láser”) si no va a suponer una mejora en términos de visión… en mi caso (pupila muy grande) al parecer lo del estudio aberrométrico para minimizar los “halos” nocturnos tenía bastante sentido… las novedades como es lógico siempre te las venden como “mejoras”, pero otra cosa distinta es si la diferencia en cuanto a resultados es lo suficientemente significativa.
  • Por mucho que insinúen algunos, no te hagas ilusiones: ni efecto WOW ni ves el mundo en Full HD… sencillamente ves como si llevaras lentillas pero sin llevarlas. Para los que hemos vivido infinidad de años con gafas y lentillas y hemos acabado hartos de las dos, es una ventaja… pero las cosas lejanas se siguen viendo peor que las de cerca, de noche todos los gatos son pardos (y con un ligero “halo”) y la ropa de las mujeres sigue sin volverse invisible, por mucho que te concentres ;)

Esto ha sido todo sobre mi aventura láser, mozalbetes :) Tan sólo añadir que en la clínica me pidieron el consentimiento para grabar toda la operación y… en fin, los teclarios nos debemos a la Ciencia ¿no?, así que ¡¡¡preparad un buen bol de palomitas y a disfrutar!!!

El r�o Tajo

Con vergüenza reconozco que, siendo hombre supuestamente serio, “de ciencia”, casado y rozando los 30 tacos… estoy enamorado de un río. Espero que mi confesión pública evite que este amor se convierta en obsesión y que “lo nuestro” no vaya aún más lejos de lo que ha llegado en estos últimos dos años.

Existen muchos motivos por los que un río le puede “gustar” a uno: el Tajo es el más largo (de la península), su cuenca de 1000 kilómetros la habitan más de 10 millones de personas,  nace como un milagro en el monumental Albarracín y desemboca de forma espectacular en la hermosa ciudad de Lisboa… pero es que yo no estoy hablando de “gustar”.

El Tajo es el lecho donde descansa mi ciudad natal, es el río de mi vida pasada y actual. Ha estado allí desde siempre y, lo digo con toda sinceridad, si tuviese que salvar una sola cosa bella de esta ciudad, sería el Tajo y con diferencia. Desde que construyeron el paseo fluvial, y lo redescubrí como balneario espiritual donde pasear en soledad y encontrar la paz y la cordura que tanta falta nos hacen en el día a día, el Tajo me ha sido revelado como un ser trascendente.

Los ríos son las venas y la sangre de este mundo. A este hace milenios le pusieron nombre de herida, (dicen que por la forma en que horadan la tierra sus desfiladeros…) yo creo que por la forma en que te duele el corazón cuando descubres a su lado lo pequeño e insignificante que eres, lo poco que importan tus problemas y tus metas, y lo distinta que es la Vida de verdad comparada con lo que tú crees que es.

Yo me he criado en el interior de un país por lo que, naturalmente, no creo en los mares. Sé que a muchos les engaña su tamaño y el sabor del agua, pero los mares no son otra cosa que el final de los ríos. Los ríos, al contrario de lo que el sentido común nos dice, están vivos y son capaces de casi cualquier cosa, porque son torrentes de naturaleza, ellos llegaron al mundo antes que nosotros y muy probablemente nos sobrevivirán… su significado nos trasciende. Por ejemplo, algunos creen que las personas deciden vivir cerca de los ríos por la utilidad que estos les proporcionan. No es cierto. Son los ríos los que deciden vivir cerca de nosotros. Son los ríos los que deciden incluso a qué margen de nosotros quieren vivir, ya que para un río sólo hay dos tipos de personas: las que viven a su izquierda y las que viven a su derecha. Los ríos no se andan con medias tintas. Si esto no es verdad ¿cómo se explica que tras milenios de civilización e incesantes progresos tecnológicos sigan existiendo márgenes malditas (como la izquierda del Tajo, en el caso de mi ciudad) que los lugareños parecen incapaces de “habitar” por mucho empeño que el gobierno local ponga en motivarles? Porque al río no le da la gana. Sencillamente.

No os burléis de mi, no escribo cegado por el romanticismo y la poesía. Mis razones tengo para estar enamorado, y -sin revelar todos nuestros secretos- os voy a contar algún fragmento de mi historia con el Tajo.

Hará ya más de 30 años, en el día de los Santos Inocentes, mi tío Federico sufrió un accidente de coche y murió ahogado en el río. El lugar del accidente es escenario frecuente de mis paseos solitarios, un parquecito en la margen derecha perfectamente vallado y separado del barranco que da a la orilla… hoy parece imposible morir en un sitio así, casi ridículo. Pero no lo era en aquella época.

Puede que mi profundo respeto y admiración por el Tajo se deba un poco al hecho de haber vivido mi infancia escuchando esa historia. Aunque todavía hoy los ríos son símbolos de vida (y de muerte) para mucha gente, y siguen acumulando en sus profundidades historias duras como esta, historias cruciales para muchas almas de gente que nosotros no llegaremos a conocer.

El puente de hierro

Veinte años después de aquello y con la cabeza en otras cosas, yo era un chaval que aprovechaba el último verano antes de entrar en la universidad para sacarse el carnet de conducir.

Un día el instructor y yo pasamos por el lugar del accidente, ya que desde allí se cruza el “puente de hierro” (como le conocemos aquí) desde la margen derecha a la margen izquierda del Tajo, donde hay carreteras de menos tráfico más cómodas para practicar. Estábamos como a la mitad del puente cuando en el otro sentido ví que se aproximaba un ENORME todoterreno con las ventanas tintadas. Se dirigía a toda velocidad hacia el puente y dado lo sumamente estrecho que es (¡nadie imaginaba que existirían los todoterrenos en 1908!), le pedí al instructor que parásemos el coche, porque por mucho que me pegara a las columnas del puente no íbamos a caber los dos. El instructor ignoró mi comentario de novato y pisó el acelerador con furia, diciéndo incluso que me pegaba demasiado a las columnas, que no fuese un cobarte porque por supuesto que los dos coches iban a caber (el nuestro era un mitsubishi grandecito)… y así fué, cupimos… aunque el todoterreno arrancó de cuajo nuestro retrovisor y me lo estampó contra el pecho, asustándome y haciéndome derrapar (ya fuera de peligro, pues alcanzábamos la márgen maldita donde la vía ensancha y hay arcén para detener el coche).

Desde entonces, ahora sabéis por qué, le tengo algo de miedo a conducir. A conducir y sobretodo a “cruzar ríos”. Cruzar un río es cambiar de margen, es decir “¡aquí estoy yo, desafiando a la naturaleza!… soy dueño de mi destino y elijo el margen en el que quiero vivir” y si se hace sin el debido respeto es peligroso…  debería ser hasta delito… ¿qué por qué? pues por la misma razón por la que es delito violar a una mujer: no es por lo que haces, sino por lo que haces sin el debido consentimiento. Los ríos llevan siglos tolerandonos casi de todo, crímenes verdaderamente infames… pero son muy suyos con las márgenes. Ahí si que hay que andarse con ojo.

Hoy, estaba yo en estos pensamientos (caminando por el parquecillo) cuando apareció una señora mayor vestida de negro, de las de antes, que con una educación exquisita me paró para preguntarme por el cementerio (normal, siendo el día de Todos los Santos vendría del pueblo a poner flores a sus difuntos). Le dijé “va usted bien, señora… siga por ahí, siga por el río“. Fueron unos segundos después, tras despedirme de ella, cuando me dí cuenta de hacia donde fluyen los ríos. Y lo comprendí todo. ¡Me había obsesionado tanto con “el enigma de las márgenes” que no había sido capaz de ver que ni siquiera los ríos son los que deciden cual de sus dos márgenes está maldita! El río siempre tiene dos márgenes, no puede evitarlo, es algo superior a él… pero sólo tiene un sentido, sólo fluye en una dirección, y eso SÍ lo puede escoger.

El Tajo fluye hacia la muerte. En mi ciudad, de hecho, es el camino al cementerio. Y yo camino (¡pero no yo sólo, vosotros también, LA CIUDAD ENTERA se orienta y expande así!) contracorriente… ¡Ja! Como si pensáramos que también somos capaces de decidir el sentido en el que fluye nuestra vida, hacia donde nos dirigimos. Como si pudiéramos elegir nuestro final. Y eso sí que no, la vida no es como un puente que podemos cruzar y “descruzar” a nuestro antojo… Mi vida (que duro y hermoso a la vez es aceptarlo) está inexorablemente atada a este río. Y este “río”, como todos los vuestros… sólo fluye en un sentido.

Epílogo.
Volviendo a casa (¡conmocionado tras mi revelación de que debía escribir este post!) me he encontrado con Manolo, un viejo amigo de la infancia. Me he quitado las gafas de sol para saludarlo y al hacerlo me he dado cuenta de que una lágrima traicionera recorría mi mejilla. Ha sido una charla rápida, apenas un saludo y cada uno hemos seguido nuestro camino… pero ¡pufff!, vaya corte… ¡a saber qué habrá pensado Manolo de verme solo (coincide que mi mujer está de congreso), ¿llorando? y deambulando por el Tajo! XD
¡Cómo para explicarle que lo que me pasa es que estoy enamorado…!

La ca�da de Ícaro

“El sentido religioso” es obra de Luigi Giussani, fundador del movimiento Comunión y Liberación (CL), y primera parte de una trilogía que habla de religión, cristianismo e Iglesia Católica (en ese órden).

Empezaré diciendo que mi experiencia con el libro es muy particular. Por un lado ni pertenezco al movimiento ni creo que sea relevante conocerlo para entender el libro, pero por otro lado fue el “libro de cabecera” utilizado por el que es probablemente el mejor profesor que he tenido en mi vida, filósofo, teólogo y cinéfilo compulsivo y apasionado, además de una de las personas que más ha influido en mi formación como universitario. En Internet descubrí hace poco que sus viejos alumnos  le apodan (supongo que para insultarle, aunque a él lo mismo le hace gracia) “el cura loco” y conservan algunas de sus frases célebres (¿sólo sexuales?, una lástima ya que las mejores eran las de cine).

Pero vayamos al libro… hace ya muchos años que lo leí, pero aún recuerdo la densidad de sus páginas. Intenté continuar la trilogía pero me fué imposible, dado que las notas a pie de página, las citas y los datos históricos crecen exponencialmente según se va avanzando (especialmente en el segundo y tercer libro) y vuelven ilegible el texto para un profano en la materia como yo. Esto es un importante defecto, aunque eso sí: “El sentido religioso” se libra de mucha verbosidad porque en él no hay nada referente al cristianismo o a la Iglesia (miento, hay citas, pero digamos que el libro no versa sobre esas cuestiones). El autor prefiere abordar el tema de la religión “al desnudo”, es decir, como algo esencial e inherente al ser humano, previo a las que puedan ser sus creencias particulares (si es que las tiene). He ahí la clave del éxito y el motivo por el que este libro me parece recomendable.

El libro es un ensayo, casi un libro de texto, escrito desde una mentalidad “de letras” y eso lo notamos muchísimo los que no tenemos la cabeza amueblada como los filósofos o los artistas. Pero precisamente buena parte de su encanto radica en la forma en que los argumentos racionales se entremezclan con escritos de poetas, dramaturgos y “pensadores” (esos nombres del Renacimiento o la Ilustración que nos suenan tanto pero que uno dice: “¿y este a que coño se dedicaba?” XD). Si uno reflexiona sobre lo que lee, le encuentra más sentido con cada lectura.

“El sentido religioso” viene a descubrirnos que la Religión no es propiedad ni de los curas ni de los monjes budistas ni de los chamanes. La verdadera búsqueda del significado de MI existencia es siempre iniciativa propia, es más, es una demanda racional de mi persona, una pregunta a la que sólo yo puedo encontrar respuesta, porque cuando aparco por un momento todo lo accesorio que “acarreo” de un lado para otro en mi vida diaria y me paro a pensar, solo…, en silencio…, descubro que mi vida es lo que realmente importa y llenarla de sentido es a lo que quiero dedicarme.

Y [refiriéndome a una de nuestras últimas "sobremesas teclarias" ;) ] por si quedaba alguna duda sobre sus sentimientos religiosos, he aquí un par de citas del genial Albert Einstein:

“I have found no better expression than “religious” for confidence in the rational nature of reality, insofar as it is accessible to human reason. Whenever this feeling is absent, science degenerates into uninspired empiricism.”

“I maintain that the cosmic religious feeling is the strongest and noblest motive for scientific research.”

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