Elina Tonekawa

Apoyo la cabeza atrás, cierro los ojos y toco inútilmente el asiento delantero con la mano, como si lo sujetara. El avión despega y mi cabeza parece arder: me late la frente y los ojos, los siento como dos huevos cocidos. No es por volar, es por falta de sueño. Demasiadas noches seguidas durmiendo un número horas que siempre puedo contar con la mano. Mierda. Al final me subió la fiebre… justo el dia en que me voy de congreso :-(

Hay dos fenómenos que irremediablemente acompañan a mis procesos febriles: enormes ganas de comer dulce… y absoluto descontrol a la hora de pensar guarradas. Curiosamente, aunque el cuerpo no acompañe, mi cerebro incrementa su grado de perversidad habitual en un 300%. Me pongo escatológico total. Esa azafata rubia y modosita encorsetándose un sucísimo chaleco salvavidas me daría pie para escribir otro American Psyco.

Sorprendentemente me defiendo bastante bien en el evento. Logro aguantar hasta mi charla sin desmayos, suelto mi charleta de videojuegos, y encima, parece que gusta. Dos o tres psicopedagogas cuarentonas me abordan a la salida para proponerme colaboraciones, hacerme preguntas… lo típico. Pero hay algo que no funciona: cómo las hablo, cómo las miro, cómo las sonrío… ¡las estoy “considerando”! (entiéndase, en términos sexuales). Vale que con la fiebre esté algo más salido, pero creedme, amigos: para mi una mujer que tiene -de manera tan evidente- más edad que yo es un yogur caducado. Y yo, encima, como que soy de los paranoicos que revisan periódicamente su nevera… Para colmo, a tiro de piedra hay dos objetivos altamente prioritarios: sendas becarias argentinas, a cual más jamona, que ejercen como dóciles siervas de las investigadoras cuarentonas. Una morena, de pelo rizado y ojazos verdes, y una rubia de curvas imposibles a lo Jessica Rabbit… ¡y las dos me sacan una cabeza! [Inciso: si hay algo que me mata de morbo son las féminas que me superan en a) inteligencia o b) tamaño ... y aunque ambos requisitos son relativamente débiles, el segundo se detecta de inmediato... ¡ojo, no hablo de GORDAS! Gordas no way. Me refiero a tías-buenas-de-proporciones-estándar, pero que han sido escaladas en los tres ejes un poco más de la cuenta, con el único fin de provocar].

Bueno, que me lío… que las argentinas estaban muy buenas pero yo seguía pendiente de las cuarentonas. ¿Donde está el problema? En la apreciación de méritos, amigos. Estar maciza con 20 años no tiene NINGÚN, pero que ningún mérito. Pero mantenerte los siguientes 20 años en forma, con una piel decente, desprendiendo elegancia y feminidad en el vestir, en el maquillaje (que maximiza tu “belleza madura”, pero sin pretender falsear tu edad, que queda fatal), etc… en fin, todo eso como que sí que tiene mucho mérito, y de alguna forma lo que me pasa es que cada vez lo estoy valorando más (suspiro). Me despido de ellas antes de que esto vaya a mayores, pues parece que hasta hacemos amistad y no estoy yo hoy para hacer amigos… (nota de mi cerebro: “Aunque sea con tus últimas fuerzas, me debes una paja pensando en la rubia cuando llegues al hotel. ¡Pórtate como un hombre!”).

Por la noche, tras un largo día de chuparme charletas, subo una cuesta infernal hasta mi hotel, que está a tomar por culo (aproximadamente) de la sede del congreso. Voy despacio, casi jadeando, porque apenas puedo con mi alma. La fiebre hace que constantemente tenga ganas de hacer pis. No lo he dicho antes, pero estoy en un pueblo costero de esos colonizados por los guiris. Veo pequeñas mansiones de pudientes noruegos, suecos y alemanes por todos lados. Nadie en la calle que me pudiera ayudar si la enfermedad puede conmigo y caigo rodando cuesta abajo.

Al aproximarme al hotel me espera un espectáculo insólito: música y luces de colores por todas partes. Hay un fiestón de cuidado. Mi cerebro fantasea: el hotel es la residencia temporal de un séquito de supermodelos noruegas que están celebrando su éxito en la Madrid Fashion Week. Le están dando al alcohol y a las drogas duras, y bailan desesperadas, braga en mano, esperando a que aparezca un ejemplar de macho ibérico en escena para avalanzarse sobre él y dejarlo seco.

Parece que no, pero con esta fantasía las piernas me responden de otra manera. Gracias, cerebro.

Cuando por fin llego al hotel y entro en el hall, descarto mi anterior hipótesis: los que están de fiesta son un montón de abueletes del IMSERSO, que gracias a su condición de jubiletas pueden permitirse estar cualquier día, de cualquier época del año, en un resort de la Costa Blanca escuchando atronadores hits de Chayanne y David Bustamante hasta la hora que haga falta… bailando y riendo juntos, en una bacanal sin fin. No en vano, y por terminar de ubicaros, estoy muy cerquita de Benidorm.

Me quedo absorto mirándoles. Casi todas son mujeres (viven más que los hombres, sí) y ahí las tengo, con sus rebecas de lana, sus peinados teñidos y estropajosos, sus meneitos lentorros pa’lante-pa’trás haciendo con que bailan, pero que realizan sin esfuerzo (por lo que la oscilación podría eternizarse como en los péndulos de los mercadillos)… y sobretodo: sus sonrisas de felicidad absoluta. A nadie les importa lo que hagan y por eso, precisamente por eso, son los dueños del hotel. ¡Todo está ahí para ellos! La discoteca, la zona de bar, el SPA… todo para su exclusivo uso y disfrute. Son la razón de ser de este hotel… no yo, que vengo y apenas piso por la habitación para dormir en ella.

Los dueños del complejo y algunos empleados -tampoco lo he dicho- son noruegos. Y el hotel en sí, también tiene cierto diseño extranjero. Me fijo en los detalles, algo pobres, de la decoración del baño mientras hago mis necesidades sentado en el váter. Casi me duermo. Pero no, de vez en cuando me espabilo y me sigo limpiando, aunque sin recordar muy bien si he terminado… [Inciso: os hago saber que hay cuatro escuelas diferenciadas de usuarios de papel higiénico, a saber: a) Voy a lo kamikaze, de quien se limpia rápido con un poco de papel y sin mirar los resultados, se enfunda el gayumbo y sigue como si nada. ¡Esto es una guarrada, señores!, luego viene la zurraspa en to’l calzoncillo ¿y que hacemos?. b) El marrón: repetición, pero de lo amarillo tolero un poquillo. De quien utiliza un bucle do-while donde la condición es encontrar el papel suficientemente limpio, aunque se admite una ligera tonalidad amarilla en la última pasada. -No, no es un efecto de la luz del baño: ¡TODAVÍA sale amarillo, cabrón! Levántate si tienes prisa… pero, por favor, sé honesto y no te engañes a ti mismo-. c) El algodón no engaña. Este soy yo, un maniático compulsivo de la limpieza, que no tiene inconveniente en gastar todo el rollo con tal de que no haya RESTO NINGUNO que pueda distinguir la higiene existente en la comisura de mis nalgas, de -pongamos por ejemplo- mis sobacos. And finally d) La delgada linea roja. Si al mirar el papel compruebas que has llegado a este estadío… te has pasado limpiándote, amigo :-( Sufrirás las consecuencias… en silencio (WARNING! este estadío es fácilmente alcanzable si no conoces de antemano la calidad del papel de baño a utilizar… cuando vas por ahí, no es como en casa, hay lugares donde lo que sirven es directamente papel de lija).

Pero bueno ¿de qué coño estamos hablando? ¿por donde iba?… Ah sí, estaba terminando de limpiarme el culo. Tiro de la cadena y… ¡¡¡DIOS, por poco rebosa todo entero!!! Resulta que he usado taaanto papel higiénico en mis sucesivos despertares y limpiezas, y que el desague del váter noruego de diseño es tan estrecho que ahora se ha formado un tapón acojonante y no hay manera de que eso “trague”. La escobilla no hace más que empeorar la situación. Dantesco. El espectáculo que tengo ante mis ojos es dantesco. Dada mi situación de extrema vulnerabilidad física y pocas ganas de ver a nadie, decido recurrir al arte del escaqueo y lidiar con el “marrón” a la mañana siguiente. “Podré dormir con eso ahí, tengo suficiente sueño” me digo para mi mismo y mi cerebro añade: “Que mañana lo limpie la chacha noruega… ¿te divierte que las hipermodelos de tu país no quieran follar conmigo, ehhh? ¡¡Pues limpia esto, cabrona!! HA HA HA-HA-HAAA!!!”.

Perdonad, creo que deliro. Me tiro en la cama y ni siquiera me desvisto.

Por la noche la fiebre hace de las suyas y sueño (o pienso medio dormido) más cosas raras. El ruido de la fiesta llega, aunque muy atenuado a mi habitación. La puerta se abre (¡olvidé poner el cartel de No Molestes!) y entran mujeres a mi cuarto. Pero no son las modelos noruegas, ni las becarias argentinas… son las viejas españolas, bailando todavía con ese ritmillo cansino y su sonrisa perenne. No me dejan dormir, pero no me importa. Alguna, al ver que me sobresale el culo por las sábanas, me lo fustiga con los tubitos del chaleco salvavidas. Están de guasa, no pasa nada, y la verdad es que tener el culo al aire me estaba dando frío.

Las contemplo feliz, desde dentro de mi edredón. Pienso que lo han conseguido: han envejecido muy bien, han llegado a disfrutar del retiro, con salud. ¿Quien sabe si nosotros lo conseguiremos? Son unos ganadores, cada día que les queda será orgía, bacanal sin sentido… comilonas, SPA y discoteca… así, ciclando de resort en resort, de viaje organizado en viaje organizado, por los siglos de los siglos. Amén.

Pienso en lo que han hecho estos viejos por nosotros y casi me emociono, chavales: han trabajado toda su vida, han aportado pasta al sistema… ¡gracias a su esfuerzo ahora millones de españoles pueden ir tirando de cobrar un paro!… y para colmo ahora son también el motor de la economía (el turismo de los viejos europeos, ¡y el auto-turismo de los españoles! ¡claro!). Le dan trabajo a los hoteles, a los camareros, a Bisbal y a Chenoa (son sus fieles adeptos), a la SGAE… en fin. Si supieran usar Internet, seguro que habrían impedido que cerraran hasta MegaUpload.

No seais pudorosos, amigos… yo he sido el primero en reconocerlo, pero después de mi habrán de venir otros que lo repitan: España, nuestra querida patria… “me la están levantando” los viejos.

Silvia fue una de mis profesoras durante la carrera. Creo que no llegué a tener muchas clases con ella, tal vez sólo parte de un laboratorio, pero la recuerdo perfectamente. Jorge -mi eterno compañero de prácticas- y yo estábamos “enamorados” de ella. Vale que en esos años sólo con ser joven y mujer, una profesora ya tenía medio camino recorrido para encandilarnos… pero además ella era guapa, rubia, amable, simpática… err, joven (¿he mencionado ya que apenas nos sacaba 5 añitos?) y bueno, lo reconozco… con unos “rasgos femeninos” que no pasaban inadvertidos ;)

Sin embargo no puedo decir que tuviese mucho trato con ella, y a pesar de haber coincidido tantos años trabajando en el mismo edificio, lo cierto es que nunca llegamos a intercambiar más que algún saludo o comentario intrascendente en el ascensor. Recuerdo, eso sí, haber visto su fotografía en Facebook en varias ocasiones, en la sección de “Personas que quizá conozcas”. Y a pesar de que soy bastante promiscuo en lo que a redes sociales se refiere, lo cierto es que nunca me atreví a abordarla. Si hubiera sido LinkedIn (suspiro)… pero no, Facebook ya forma parte de la vida privada de cada uno, y cuando agregas a alguien que no conoces bien, no sabes exactamente qué le estas pidiendo que comparta contigo. Aunque muchos nos lo tomamos a la ligera, hay quien ha hecho de Facebook su rinconcito en este mundo, y guarda fotos de toooda su vida, comentarios muy íntimos “solo para sus amigos”, y hasta pistas que podrían desvelar secretos de esos que jamás confesaría en público (ni en persona). Hace falta cierta confianza para dar ese click, eso o un total desapego emocional por la posibilidad de ser rechazado… y yo no tenía ni lo uno ni lo otro con Silvia.

En septiembre del año pasado volví a encontrármela por la red. Me detuve un buen rato cautivado por su sonrisa, aquel brillo tan familiar de sus ojos, los recuerdos de mis años de estudiante… reconsideré seriamente la opción de agregarla (“Umm… ¿tendrá fotos en bikini?” :o P “No, no, que lo mismo con las gafas ni le suena mi cara de la Facultad, o me confunde con un alumno y voy a quedar fatal…” :-/)… pero me mantuve firme y la ignoré. Como vivo pendiente de otras cosas, fui de los últimos en enterarme de que Silvia había fallecido en verano. Una noticia -como su enfermedad- que resultó fulminante, incluso para los que no éramos íntimos suyos.

Hoy, tras recibir la entrañable noticia de que a instancia de sus amigos se ha creado un Premio al Compañerismo que lleva su nombre, he corrido a buscarla en la red social. Su perfil ya no estaba allí, o al menos yo no he acertado a encontrarlo :-( En un intento desesperado y absurdo de mostrarle mi sincero deseo de iniciar esa amistad que nunca tuvimos, me he pasado la noche buscándola por todas partes… he viajado incluso en el tiempo. Pero no he conseguido ni tan siquiera una simple fotografía suya que me sirva de consuelo. Ni rastro de ella… de su persona, digo… de algo que vaya más allá de las frías huellas que dejaremos todos en el DBLP y en las páginas institucionales.

A veces pienso en qué será de mis perfiles cuando muera. No creo que mi mujer (ni nadie) tenga ganas de indagar en mi disco duro para buscar las contraseñas y liarse a darme de baja de todas partes ¿no?. Además, pienso que ¿para qué?… seguro que es cuando recibo los mensajes más hermosos, hasta de aquellos que considero mis “peores” amigos. No quisiera que dichos mensajes les fueran devueltos a nadie. A veces, cuando doy vacaciones a mi egocentrismo, pienso incluso en los perfiles de Facebook de todos los demás. En los perfiles de aquellos que ya están muertos, me refiero. ¿Cuántos habrá, Dios mío?… ¿cuántos llegará a haber?

Una vez escuché a alguien decir que Mark Zuckerberg se ocupa personalmente de los registros de aquellos usuarios que han fallecido. Desde 2005 dirige un equipo que se encarga de contactar con los familiares para conocer sus últimos deseos sobre el destino de todos los datos personales del difunto, de su información vital, y les ayudan a recuperar, buceando en su gran base de datos, todos aquellas notificaciones no leídas por el difunto o comentarios escritos que por algún error no se llegaron a enviar. Escuché a alguien decir que Zuckerberg nunca ha permitido que se destruya ninguno de esos registros, y que ha creado incluso una red social paralela en la que los guarda uno a uno, conectados con él -que de alguna forma les vincula a nosotros- y conectados también todos con todos entre sí. Como tiene medios y tiempo libre, el creador de Facebook dedica un rato cada noche a completar algunos de los campos que estos usuarios dejaron vacíos, les etiqueta en todas las fotos donde aparecen, y les mantiene sus cuentas a cero, siempre limpias de spam.

Hay quien me ha dicho que es de estúpidos tragarse una historia así, pero yo creo que es verdad. ¿Cómo podría vivir pensando que el día en que me muera mi perfil será eliminado sin más? ¿Para qué entonces esforzarme en generar y compartir tantas experiencias? Fotos, videos, chistes reenviados cientos de veces, miles de comentarios a lo que dicen otros, millones y millones de “me gustas”… Si todo esto va a desaparecer, ¿qué sentido tiene entonces Facebook? En serio. Prefiero pensar que algún día, cuando yo muera y la gente -incluso mi pobre mujer- se haya olvidado de mi perfil, nadie lo borrará. No, Zuck no lo permitirá. En vez de eso, estoy convencido de que me llevará a la otra red, junto a todos los demás, y una vez allí, conectado a un solo grado de separación de todos aquellos que habitaron alguna vez la Web, sentiré paz y alivio. Silvia, tú y yo seremos, al fin… “amigos”.

Si hay una cosa que me fascina de la Informática, es que moralmente no hay por donde cogerla. Me refiero a que otras disciplinas, como la Medicina, el Derecho o la Filosofía suelen ser fácilmente “etiquetables” (sanar es bueno, la burocracia, un infierno, y las ideas, según de donde vengan, les parecerán a unos la salvación del mundo y a otros su eterna condena)… pero las TICs han hecho nuestra vida tan sencilla y sofisticada a la vez, que uno no sabe si amarlas u odiarlas, si debe abrazarlas con fe ciega o tirarlas decididamente a la basura y apresurarse a prenderles fuego.

En buena medida sospecho que esto se debe a que no sabemos qué hay detrás de las tecnologías que usamos: aparecen y desaparecen tan rápido que apenas tenemos tiempo de aprender a usarlas, y mucho menos de reflexionar sobre las ideas (ideologías, incluso) que subyacen a sus principios de diseño.

Con la muerte de Steve Jobs se desató un clamor en los medios (mayoritariamente positivo, dada la fama del fallecido, aunque también con voces discordantes) que de alguna manera hizo más palpable esta confusión que -creo yo- muchos sentimos en relación a las tendencias tecnológicas. No hace falta leer a Walter Isaacson para comprender que, desde luego, Jobs tuvo que ser un tipo listo, pero… ¿fue su vida la de un generoso creador en busca del Bien y la Belleza universal… o más bien de un codicioso empresario experto en “rentabilizar” al máximo sus productos a cualquier precio? Steve Jobs, amigos: ¿ángel o demonio? Apple, la niña de sus ojos: ¿luz del mundo o semilla del mal?

De entre todos los “ríos de tinta” generados al respecto, yo he escogido seguir el curso de este, una trifulca intrascendente entre dos publicaciones católicas en torno a la figura del citado gurú de la informática de consumo. ¿Modelo de Santidad o Pecador Irredento? ¡Ja!, hasta esos extremos llegan -presuntamente- las posturas de estos padres jesuitas. Pero leed, leed, insensatos… aunque sea “por encima” ;)

A pesar de que se dan pocas ocasiones reales de vincular dos de mis temas favoritos, procuro combinar alusiones a la Religión y a la Informática todo lo asidua y caóticamente que puedo. Lo hago en mis clases, cuando les espeto a mis alumnos barbaridades como “para programar en Java hace falta creer en Object Dios”, “para ser un buen practicante de Java conviene no tener ‘alma’” o “‘instanceof’ es un pecado mortal contra el primer mandamiento de la Ley del DOO“. Mitad para hacerme el gracioso (¡claro!), mitad para provocar su interés y su reflexión, pues aunque soy consciente de la distancia existente entre estos dos mundos (el sentido de la vida y los fundamentos de la programación), no puedo evitar divertirme muchísimo con estas perversas equiparaciones ;) ¡Abrochaos los cinturones, que despegamos en el próximo párrafo!

¿Leísteis lo de Umberto Eco? ¡Ja ja! Un Apple católico frente a un PC protestante, cuasi-calvinista (MS-DOS decía el hombre en el 94)… y lo justifica graciosamente y todo XD. Pues ¿sabéis lo que os digo? que lo he estado pensando y Eco se equivoca totalmente de hemisferio espiritual. Y no, no estoy pensando en el Budismo ni en ninguna otra creencia exótica de las que profesaba el místico CEO (y que contribuyeron a que el cáncer lo devorara con mayor celeridad). Hablo de algo mucho más “temible” para nuestras occidentales y judeo-cristianas molleras.

Apple es monoteismo puro y duro. Apple es obediencia, es sumisión, y también ‘incompatibilidad’ (= abandono de otros ‘dioses’, aunque en los últimos años esto se haya maquillado bastante). El fiel seguidor de la Manzana cree en un Único Producto (a diferencia de las mil y un configuraciones de hardware que puede soportar un Windows o un Android), hardware y software siempre unidos (vida social unida a la espiritual). Y, si no me creen pregúntenle a Google, pero Apple es una ‘religión’ que se impone por ‘via militar’, un sistema que se impone a otros por la fuerza.

En apariencia los fieles lo tienen difícil para ‘entrar’ en la secta, por su alto coste y un cierto ‘estigma’ implícito en la profesión de esta fe, que en principio puede causar rechazo en nuestros semejantes (¿nunca os han llamado pijos por aquello que “enviaste desde tu iPhone”, o te han mirado mal por ese delator logotipo en tu tableta?). Pero ¡ojo! (y lo dice un recién converso como yo), en realidad los fieles lo tenemos muy fácil para adherirnos a este nuevo credo. No requiere bautismo, basta con dar el paso, profesar la fe (anunciándosela a otros), orar a menudo (que se te vea bien, usando el dispositivo, con la cabeza bien alta) y al menos una vez en la vida, visitar una tienda Apple y dejarte allí los cuartos (¿Jailbreaks? ¡Por Dios, eso es pecado mortal! y los periféricos made-in-China, sacrilegio).

Cójanse una enciclopedia y verifiquen: Apple, amigos míos, es el Islam. Y Jobs, su profeta.

¡Preparáos para la Jihad! :) Ya hace algunos años que esta religión se convirtió en la más extendida del mundo, y según percibo en nuestro entorno, Apple va camino de conseguir lo mismo. Ha pasado de verse como un lujo absurdo para librepensadores con gafas de pasta a ser “el pan nuestro de cada día”, ya seas un quinceañero que escucha música en el metro o un ejecutivo que quiere una máquina ligera y elegante que llevarse de congreso… Apple es lo más. Y es que ¿quien coño quiere salvarse al estilo de la Iglesia Católica? ¡Ni Dios! (con perdón). Años de catecismo, con sus respectivos sacramentos, confesión frecuente, misa y comunión, santos de todo pelaje a emular, desde los más misticos a los más densos doctores en filosofía, un Dios que es tres en uno (?), libertad, tentación, pecado, culpa, arrepentimiento, penitencia, perdón… ¡y vuelta a empezar! Así, toooda la vida :(

No, coño, no… demasiado complicado. ¡Me muero por tener un botón que sea a la vez ‘comprar e instalar’! ¡Un sólo botón que haga eso! (a día de hoy son dos clicks, pero todos los usuarios de Apple sabemos que en nuestro mundo vienen a ser sinónimos) y que nadie me pregunte mi puta clave de nada, ni mi VISA. Sencillez al máximo. Que el Genious ese elija las apps por mi. No quiero “soportar mi cruz” ni tener que gestionar un sistema de ficheros. Quiero que la Web se adapte a mi navegador y no al revés… y si los demás no acatan eso, pagaré por descargarme aquellas páginas que me interesen, ¡oh sí! y las llamaré apps, y estarán en mi escritorio (con un icono precioso de esquinas redondeadas) y todo se podrá tocar y deslizar suavemente con el dedo… y me sentiré bien. Al morir no quiero ver a San Pedro, ni chuparme el purgatorio, ni que me hagan un juicio (¡¿un examen?!) final. Quiero morir por Apple… ir al iParaíso, estar desnudo, volver a tener 30 años y con 72 redondeadas vírgenes follar, entre jardines y viñedos… ¿tan dificil es de entender? ¡¿Pero qué coño es un pincho USB?!, ¡¿Que excremento fósil proveniente del paleolítico es eso?! Yo os lo diré: un foco de virus, un ambiguo, confuso y pecaminoso puerto metálico de una máquina que JAMAS debería quedar al descubierto por fuera de su carcasa, no sea que tiente al hombre a manipularla y hacerla suya, cayendo ambos en pecado… ¡NO!, déjame lo que sea en Dropbox, hombre. O en Evernote. O en iCloud mismo, ¡en manos de Alá! :-O

No quiero tener que saber cómo funciona mi interior para salvarme, como no quiero tener que saber cómo funciona una máquina para usarla (ahí está la clave). Prefiero ser un esclavo feliz, a un hombre libre que debe enfrentarse cada día al puto Office. Cada puto día usar las mismas plantillas y transiciones por defecto del PowerPoint que has visto mil veces. Yo os digo: únicamente existe aquello que se venda en la AppStore. Lo que hay más allá es Dar al-Harb (reino de los ateos, infieles y malditos), ¿Cómo va a ser posible que Dios sea uno de nosotros? ¿Es acaso Jobs uno de nosotros? ¡Vamos, hombre! Apple… Apple sí que nos hace a todos iguales: si te peta el Safari ya puedes saber la hostia de informática que te jodes IGUAL. ¿Para qué sirven los mensajes de error? ¿eh? ¿para qué? Es pecado, joder… pecado pretender con nuestras indigno lenguaje representar el estado interno de una máquina de Apple (salvo si se usan formas geométricas abstractas, así muy icónicas, preferiblemente con bordes redondeados), porque el conocimiento de Dios no está (ni estará nunca) al alcance de los hombres. Admitidlo de una vez, malditos infieles: Flash es para jugar juegos de mierda y ver videos porno… pero Alá nos dice: “Vosotros, mis fieles, no caigais en pecado como otras tribus: sed más ‘cool’ que ellos, jugad al Angry Birds y acumular simiente a tope para lo de las 72 vírgenes.”

Salam Aleikum, amigos.
(en la próxima edición, Linux y el credo de los mormones XD)

lolita-new.jpgSara tiene unos muy bien llevados 16 años, una preciosa melena castaña, mirada inocente, sonrisa burlona… y ayer lo hizo por primera vez… GRACIAS A MI ;)

*Nota: ¡Stop! ¡Alto! ¡Suelta ese teléfono! Antes de que denuncies al Defensor del Menor para que cierre este blog y me castre químicamente, déjame que te explique el origen de la historia…

Todo empezó hace un par de semanas, cuando el hijo adolescente de un familiar me asaltó por el messenger para contarme que Sara y él habían decidido empezar a “salir juntos”… ¡Oh, sí, era su primera cita! estaba muy emocionado y necesitaba urgentemente mi consejo sobre cómo proceder en los apasionantes pero siempre difíciles albores de una relación sexual.

MI consejo. Madre mía, menudo aprieto… ¿pero qué se le dice a un adolescente que quiere saber cómo tomar “contacto” con una chica?¿Que vaya de playboy y la acorrale en un picadero con decisión, condones y aparente exceso de confianza? ¿Que se pegue una ducha fría y vaya a confesarle semejantes pensamientos impuros a sus padres (¡y no a mi!)? ¿Que elabore una propuesta de actuación afectivo-sexual a doble espacio y la vote con sus amigos en clase de Educación para la Ciudadanía? ¡¿Qué?! :-O

Y es que, si bien hoy día se presume de liberalidad y educación sexual “abierta y moderna”, yo sigo teniendo la impresión de que aquí a la hora de la verdad cada uno tira por donde sus prejuicios (y sus hormonas) le empujan. Yo al menos tengo muy claro que soy la persona menos indicada para dar consejos sexuales (y así se lo hice saber al muchacho), porque mi vida y la de muchos de mi generación (no sé si os ocurrirá lo mismo) ha estado plagada de mensajes sumamente contradictorios y experiencias deliciosamente irracionales en torno al SEXO.

Lo que sí puedo es compartir con vosotros el relato de algunas de aquellas experiencias, como hice con el jóven aprendiz de Don Juan… esperando que esto ayude a poner en orden mis ideas y que de ellas, luego cada cual saque sus propias conclusiones ;)

*Nota: ¡Sí, amigos!… abróchense los cinturones… en el que probablemente será su último post en Teclarios (debido a la censura que me va a caer encima ;-P) Elina pretende crear una saga de post sobre algunos episodios de su turbulenta y lamentable vida sexual. ¿Qué será lo próximo? ¿Subirnos los videos caseros que grababan sus padres cuando tenía 7 años? :-S En fin, puedo prometer y prometo que volveré al recto camino del saber Teclario… pero por hoy, como es veranito y eso, disfrutad de mis aventuras (que tienen que ver con la Informática más de lo que parece, como se apreciará más adelante)

japonesa-ampliada.JPGEPISODIO 1: ¡¡¡Masturbaos, masturbaos!!!
(o Los Peligros de una Pedagogía Esquizofrénica)

Antes de lanzarme a culpabilizar al mundo, he de reconocer los hechos. Yo YA NACÍ siendo un pervertido sexual
Bueno, al menos un poco :) Recuerdo perfectamente, y lo he corroborado en varias ocasiones, que a la temprana edad de 9 añitos (¡en serio!) ya me pasaba el día rebuscando en las revistas de mi madre a ver si encontraba algunos de esos escotes (o incluso tempranos top-less) que los pícaros publicistas de la época insertaban hasta en la más inocente de las publicaciones… ¡y era porque ya, tan jovencito, albergaba la más perversa de las intenciones que un pre-adolescente puede tener para con una dama retratada en papel couché! (sigh…)

Osea que el Mal estaba ahí, amigos. Oh, sí. Pero la cosa se agravaría con el paso del tiempo y según me fuí juntando con una panda de salidos y frikis de mucho cuidado (mis amigos, un abrazooo…), llegué a ser testigo de episodios dignos de una película de los Porky’s.

A medida que mis hormonas tomaban control sobre mí, pasé bruscamente de ser el empollón recatado al macarra-payaso de la última fila, que se pasaba el día intentando pillar cacho (¡yuju! ¡meto mano y hago reir a las macizas de clase!) pero sumido cada vez más en un pozo de fantasía y onanismo sin salida… ¡y sin novia a la vista, claro! (a diferencia del macarra-no-payaso, que eran esos otros que directamente -sin risas ni hostias- se cepillaban a las macizas).

Sin embargo mi educación y mi vida “externa” tenían una apariencia completamente normal y casta. No diré que explicitamente nos censurasen las gamberradas cargadas de testosterona, pero sí que es cierto que -aunque yo no lo llamaría exactamente “reprimir”- no se hablaba de sexo PARA NADA. El tema parecía no existir, o al menos no despertar el tremendo interés que despertaba en mi. Todas las “cochinas aventuras” en que nos metíamos sencillamente pasaban desapercibidas para nuestros padres y educadores (y así deseábamos que siguiesen por muuuucho tiempo). Amén.

Como nota del ambiente contradictorio que respiraba, recuerdo una anécdota de cierto profesor de filosofía, supuestamente católico, apostólico, romano y conservador a más no poder.

Ese tipo realmente nos tenía acojonados. Era enorme, con el pelo blanco y una cara de loco de las que te entran ganas de echar a correr al verlas. Ya habíamos recibido individual y colectivamente varias broncas en clase y eran realmente aterradoras. Cualquier mínimo equívoco al responder a sus preguntas podía ser interpretado como una burla o un insulto personal hacia él que le haría enrrojecer, salir espuma por la boca y arremeter verbalmente contra quien fuera.
Pues bien… un día, sin venir a cuento (¡ni siquiera estábamos hablando de sexo!, sino de drogas o algún otro “peligro” que la juventud de bien debía evitar) su cerebro hizo “click”. Simplemente se desató. No sé que demonios pasaría por la cabeza de ese hombre en aquel momento pero se puso de pie y nos gritó con furia: ¡¡¡Masturbaos, masturbaos!!! ¡El pecado hay que probarlo por uno mismo, no se puede aprender de los errores de los demás… blah blah blah! ¡¡¡Masturbaos, masturbaos!!! Evidentemente no me acuerdo del discurso completo (estaba demasiado ocupado en contener la risa histérica a la par que no mearme encima del miedo), pero la idea de su doctrina era algo así.

A lo largo de mi vida he escuchado mensajes similares a este de gente de la que no te lo esperarías (por ejemplo, un sacerdote me llegó a explicar que lo insano no eran los actos impuros en sí mismos sino el hecho de que no los realizáramos DE FORMA MÁS CREATIVA XD)… pero aquel episodio del viejo profesor desbocado convocándonos a la masturbación colectiva me marcó de veras y significó el comienzo de mi turbulenta carrera como explorador sexual, empezando -como no- de fracaso en fracaso ;o)

PD: Corto el rollo por ahora, amiguitos, pero creédme: hay mucho material ;-P. Si ha gustado, en próximos episodios hablaré de mis incursiones en el mundo del desarrollo de videojuegos eróticos (“Corría la era de los 8 bits, cuando la Informática y el Porno entraron en mi casa de la mano…” ), de los sabios consejos sexuales de mis amigos más enfermos (“¡Oh, vamos! Todos sabemos que a diferencia del de la mujer el deseo sexual masculino no solo NO se inhibe sino que se POTENCIA con el desprecio) o del desmadre y la lujuria que trajo la red de datos interna y la convivencia con féminas al colegio mayor originalmente masculino -y nominalmente religioso- donde estudié (“¡Bah, otra peli de lesbianas!… tan aburridas como John Woo intentando hacer cine sin pistolas”).

El Diccionario de la Lengua Española define “redimir” como volver a comprar algo que se había poseído anteriormente… y eso es lo que intento con este post: redimir mi honor Teclario puesto en duda con mis últimos posts dedicados a la narración de aventurillas personales y otras fechorías de poca importancia ;-P

ANECATal vez llegue demasiado tarde para algunos (sorry, Moriarty :-S) y resulte demasiado breve para otros (es verdad, hay tropecientas cosas más que contar sobre el tema, pero… seamos sinceros: ¡nunca iba a sacar tiempo de digitalizar exhaustivamente todas mis impresiones!), pero por fin he sacado un hueco para hacerlo: voy a contar mis impresiones sobre el proceso de acreditación para profesor contratado en la ANECA. Mi evaluación ha sido positiva como ayudante doctor pero negativa como contratado doctor y profesor de universidad privada, de modo que tengo algo de perspectiva sobre las dos caras (dulce y amarga) del proceso ;-P

Para empezar, una de las cosas que llama la atención es que los apartados que figuran en la aplicación informática que el candidato debe rellenar con sus méritos NO son los mismos que aparecen en el documento de criterios de evaluación (que son los que verdaderamente usa el tribunal para juzgarlo). Por ejemplo, ya en el primer nivel vemos que en la aplicación hay 5 secciones principales (investigación, docencia, formación, laboral y “otros”) mientras que en el documento oficial sólo hay 4 (investigación, docencia, formación+laboral y “otros”). Esto puede parecer una tontería pero es un defecto considerable del procedimiento, ya que uno coloca sus méritos según una numeración de apartados que luego no va a coincidir con la numeración de las críticas (en el caso de ser evaluado negativamente) que recibe por parte del tribunal :(

Para simplificar, aquí usaré como referencia los apartados de la aplicación informática:

Experiencia investigadora.

Se distinguen dos tipos de publicación científica: revistas (artículos de…) y libros (o capítulos de…). ¡Aquí te juegas la chicha de tu puntuación!, por lo que recomiendo colocar cualquier cosa que pueda colar por artículo de revista (con o sin ISSN) incluyendo congresos decentes justificando que son “de especial relevancia”. El tribunal no es tonto y no va a contar igual un artículo de revista del JCR que un Springer normalito… pero en su carta el mío dice darles “escaso peso”, razón más que suficiente para aconsejaros que dejéis, en el apartado de congresos, SÓLO aquellos congresos realmente mediocres ;)
¿En qué orden poner las publicaciones? Buena pregunta, yo no seguí ninguno en especial y sospecho que es buena idea tener un criterio temporal o de importancia :-(

Nada que pueda estar en proyectos y contratos de investigación debería figurar en “otros méritos”. Desde mi punto de vista, los apartados que empiezan por “otros” siempre son papeleras. Conviene que se vean llenas, sí… pero asegúrate de que no dejas ahí nada que alguien pudiera juzgar como mínimamente relevante ;)
Hay un apartado en los criterios de evaluación llamado “1.1.D Transferencia de Tecnología”… creo que la única forma de sacar puntuación aquí es indicar bien clarito en este apartado los contratos que tengas con empresas o cualquier aplicación que tu investigación haya tenido en el mundo real.

Las patentes… ¿cuando quitarán este apartado o lo dejarán de considerar tan importante como una publicación? :( Desde luego en Informática es cuanto menos polémico… en mi caso quedó vacío, como tesis dirigidas u obras artísticas (aunque hay quien dice que aquí ha colocado las acuarelas de su madre, por probar suerte).

Los congresos, según el baremo oficial, valen muy poco. ¡Con lo caros en términos de tiempo y dinero que son!… pero esa es la realidad :( De ahí que convenga poner unos cuantos para hacer bulto (como siempre… piensa en esas comunicaciones esporádicas, pósters, este taller informal que montaron tus coleguitas, etc.), pero sin desperdiciar nada bueno que pueda “promocionar” al grado de publicación ;)

En otros méritos de investigación puedes poner las veces que has actuado como revisor, pertenencia a redes o asociaciones de investigación, informes técnicos y cualquier otra publicación chusquera que tengas por ahí. Considera seriamente el ponerle un ISBN a cualquiera de estas cosas y promocionarla a libro (con dos cojones). Es barato y legal ;)

Experiencia docente.

En puestos ocupados y docencia impartida yo añadí un item por cada asignatura diferente (supongo que es la manera correcta de hacerlo), incluyendo másteres oficiales. Estos méritos son claramente los que da la edad, amigos… no pensé mucho en cómo potenciarlos, salvo repasar bien que no te dejas nada atrás.
En el punto “1.2.B” de los criterios de evaluación se valora cualquier certificado que puedas presentar sobre la calidad de tu docencia. En nuestra universidad creo que dichos certificados no los pueden conseguir los ayudantes, lo que es una putadilla… pero entérate bien :(

Los cursos impartidos y los cursos recibidos son dos apartados un tanto peculiares, ya que sólo valen las cosas relacionadas con formación docente universitaria. Si pones otra cosa el tribunal la ignora… así que empieza a mirar con otros ojos esas actividades formativas que no tienen nada que ver con tu investigación y que hasta ahora te parecían una pérdida de tiempo :-S

En elaboración de material docente y proyectos de innovación docente pasa tres cuartos de lo mismo. Al final todas estas “chorradas” (peazo perfil de investigador que tengo, eh? XD) tienen un peso considerable en el apartado de docencia, así que convertir tus apuntes o tu web en documentos con longitud medida en páginas e ISBN puede ser una inversión inteligente de tu tiempo. Avisado quedas. Y por supuesto, participa en todos los saraos de innovación docente que puedas (¡a ver si pronto empiezan a valorar la actividad del campus virtual, cohoneee!)

Mi pregunta es ¿y dondo coño meto yo los cursos BUENOS (= no orientados a la formación docente universitaria) que he impartido? Yo los metí, muy a mi pesar, en otros méritos docentes, junto a las codirecciones de trabajos de investigación. Pero me gustaría saber donde colocarlos para que pesen más :-[

Formación académica.

En titulación universitaria, doctorado, posgrado, ayudas y becas, estancias y cursos de especialización mete lo que tengas… pero date cuenta de que la puntuación que dan por todo este apartado NO ES MUCHA :(
Creo que en general no es buena idea esperar a acabar una estancia o un posgrado para solicitar la acreditación a la ANECA, debido al poco peso que tiene la formación académica en el baremo…

Eso sí, si quieres que tu formación se considere como “meritoria” no olvides meter ciertos certificados chorra (como el CAP) en posgrado, las bolsas de viaje más ridículas en ayudas y becas, o los cursillos de dos horas y los títulos de idiomas como cursos de especialización (of course!). Este es un gran sitio donde reciclar buena parte de tu “morralla curricular” y convertirla en puntos tangibles. ¡Aquí todo vale y nada hace daño! Al fin y al cabo lo gordo es la carrera y la tesis, y eso también lo tienen los demás candidatos :(

Experiencia laboral.

Si tienes actividades de carácter de profesional, ponlas. Dudo si repartir pizzas tiene peso, pero seguramente no haga daño poner cualquier cosa que suene medio seria aunque no esté directamente relacionada con tu área.

En otras actividades de carácter profesional puedes poner tu pertenencia a asociaciones o clubes “profesionales” (= no universitarios). Yo -por tener algo que figurase aquí- aproveché para colocar también mis proyectos de software libre… en fin, hice lo que pude ya que siempre he sido una rata de universidad.

Otros méritos relevantes.

No es el estercolero que parece ;) pues puntúa igual que tooooda la vida laboral ajena a la universidad que pueda acumular un candidato. Es el sitio donde hablar de tus premios, participaciones, hobbies y vivencias que puedan sonarle bien al evaluador y seas capaz de documentar con un papelito firmado, aunque sea por tu abuela. Me pregunto si, dado el peso comparativo con la sección de “otras actividades de carácter profesional”, no merece la pena volcar aquí los otros méritos laborales :-m

Esto ha sido todo, amigos. He condensado al máximo las ideas, pero espero que esto sirva como punto de partida para discutir el asunto de las acreditaciones en los comentarios del blog. Por supuesto, estaré encantado de dar más detalles de mi experiencia a quien esté interesado. Creo que todos tenemos estrategias interesantes que compartir con los demás, que nos pueden ayudar a prepararnos mejor para futuras acreditaciones.

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