Nunca antes me había fijado en ese sello de piedra en la calzada. Está en la Casa de Campo, en el carril bici, un poco más allá del Puente de los Franceses. Me ha recordado a ese gran sello que aparece en Indiana Jones y la última cruzada, ese que impedía que el caliz saliese del lugar en el que descansaba, del que no debía salir. Pero hoy lo he visto.
… como gritaban los soldados cuando veían aparecer a Pantaleón Pantoja con su compañía de Visitadoras.
Después de mucha rumorología finalmente se ha presentado una de los gadgets más esperados de Apple: El iPad (arrodillaos ante él, hijos de Jorel).
Bromas aparte, el iPad parece, a simple vista, un iPhone/iPod Touch de pantalla grande. Recuerdo que la primera vez que cayó un Tablet en mis manos fue toda una impresión. Sin embargo, al ver las imágenes y vídeos de este iPad no me ha sorprendido. Debe de ser que tanto iPhone en manos de todo el mundo me ha inmunizado. Además, aunque tiene su propio kit de desarrollo, en el iPad se pueden ejecutar todas las aplicaciones tanto de iPod Touch como de iPhone. De ahí también su parecido al iPhone, eso sí, de 9,7 pulgadas de pantalla multitouch. Continúa leyendo »
Tengo 30 palos. Mis alumnos me lo recuerdan cada vez que abren el C++ Builder y me dicen:
“Este compilador es ya muy viejo, ¿verdad?”
A lo que yo les respondo:
“Yo lo usé cuando estudié tercero así que, al menos, tiene 10 años…”
Y en ese momento rueda una lágrima por mi mejilla.
Pero, pensándolo bien, vivimos en un momento muy afortunado para nosotros, gracias a las tecnologías que hoy en día nos rodean: podemos no crecer. Más aún, podemos volver hacia atrás en el tiempo y quedarnos allí.
Antes una película tenía fecha de caducidad: el tiempo que estaba en cartelera de tu cine de barrio más el tiempo que el Morty (que era el tipo de mi videoclub) decidía tenerla en el estante de pelis antes de llevarla al almacén en donde que morían bajo una capa de polvo. Podías comprar las más conocidas en VHS pero la oferta era limitada. Ahora, busca un poco y podrás volver a ver las que más te molaban porque están todas. Vuelve a partirte de la risa viendo a un imberbe Tom Hanks en Despedida de soltero, recuerda lo que te gustaría haber sido uno de Los Exploradores (sobre todo el que se echaba la novia), vuelve a verme con algo de pelo en La jungla de Cristal, o comprueba si ahora pasarías miedo con Re-Animator.
Por norma, los videojuegos que ahora salen al mercado no me gustan. Paso de tener que tener un mapa de teclas a mi lado para saber cómo tengo que mover a un personaje. ¿Qué fue de los juegos controlados con un simple QAOP-Espacio?¿Qué fue de las consolas con 4 flechas y dos botones?. No os preocupéis, tenemos emuladores de Spectrum, de Amstrad y hasta de las máquinas recreativas. ¡Viva! he podido quitarme mi frustración de adolescente y pasarme el Shinobi sin dejarme ni un duro. Y podemos volver a jugar a los de consola on-line. Menudo vicio. Lo divertido que era un monigote de dos colores hecho con cuatro cuadrados.
Pregunta a tus padres qué fue de sus compañeros de colegio. Es muy probable que ni lo sepan. Yo he encontrado a la mitad de ellos a través de Facebook. Nos vemos las caras 12 años después. Pensad en qué es lo que tendríamos que hacer para recuperar el contacto con esta gente: desempolva la chorbagenda, empieza a llamar a los padres de esta gente y reza para que confíen en un desconocido que le pide el teléfono de su hija, que ya está casada y con un churumbel. Ahora, desempolvas la chorbagenda, metes el nombre en el buscador, le pides ser su amigo acompañado de un mensaje que le recuerde quién eres y cruzas los dedos para que tenga la misma curiosidad que tú en ver qué aspecto tienes 12 años después (mira, está más gordo; joder, qué calvo se ha quedado; ¿pero yo me lié con este callo?; ¡¿!pero yo le dije que no a este pibón!?!).
¿Y qué me decís de la TV? Están volviendo todas las series de TV que veíamos. Hasta han hecho remakes de V, de Battlestar Galactica (cómo han cambiado para bien los Zylon), o de El coche fantástico. Y han reeditado todas las demás y puedes comprarlas en cualquier tienda (o descargarlas, por supuesto). O puedes volver a ver sólo aquéllas escenas míticas que te marcaron de por vida o que te descubieron a Tom Jones (nunca volví a bailar igual). Si eres más osado hasta puedes volver a ver esa escena cachonda que tanta gracia te hacía, bailarla en una fiesta, reeditarla y colgarla en Youtube para que alguien como yo te pueda enlazar desde un blog. Incluso tener acceso a la tele de entonces puede hacer hasta que te redescubras: he descubierto en mí un monologuista frustrado gracias a poder volver a ver El club de la comedia
Voy a terminar con la música. Recuerdo que en el radio-casette tenía metida siempre una TDK virgen para poder grabar las canciones que más me molaban. Al final, la mayoría de ellas estaban cortadas porque antes de que terminasen te metían una cuña publicitaria. Muchas de ellas permanecen en casa de mis padres como recuerdo del niño que vivió allí. Ahora ya no sólo puedo escuchar la música de los 80 y de los 90 sino que también puedo ver los vídeos musicales: los pantalones vueltos de los Kriss Kross, las gafas que llevaba en el cole (y que se vuelven a lleva ahora) de Rick Ashley, el pezón de Sabrina o lo linda que era Marisol en el 68 (ups, creo que esta vez he retrocedido demasiado).
Una reflexión: si las nuevas tecnologías nos permiten involucionar hasta nuestra pubertad, ¿nos quedaremos allí estancados o evolucionaremos? Mi opinión: Viva el retro.
¡Yippikayei, Teclarios!
Todo aquél que me conoce sabe que soy un tunante: tuneo mi equipo para que se note que es mío. Tengo mi fondo de escritorio, mis iconos, la colocación del Dock, las aplicaciones de inicio… Y, como no, tuneo mi Firefox. Sinceramente, cuando abro un Firefox pelado me faltan cosas. Algunas pueden ser inútiles, otras las uso a diario. Voy a compartir con vosotros, hermanos Teclarios, mis más fieles escuderos de Firefox.
Nada más abrir mi navegador podemos ver al primero de mis escuderos: Fast Dial. Este add-on no es más que una página de inicio en la que aparecen mis páginas “favoritas”, tal vez mejor decir las que más uso.

Una vez dentro me dedico a navegar por las páginas haciendo gestos de ratón gracias a All-in-one Gestures. Pulsando el botón derecho y con simples gestos como un movimiento de derecha a izquierda vuelvo a la página anterior; con un gesto en forma de Z recargo la página actual y con un movimiento hacia arriba abro un enlace en una nueva pestaña. Tengo que reconocer que cada vez uso más las teclas por lo que este escudero está comenzando a pasar a un segundo plano.
Brief es mi feeder RSS. En él tengo mis blogs favoritos. En una sencilla página interactiva puedo ver los resúmenes de las noticias de estos blog y leer completas aquéllas que más me interesen.
Todos mis posts (como este mismo) los escribo desde el propio navegador con ScribeFire, un sencillo y versátil editor. Tiene tanto un modo WYSIWYG como un modo HTML de edición. Se integra razonablemente bien con las APIs de los principales gestores blog y me permite publicar directamente desde aquí en cualquiera de los blogs en los que escribo. Una herramienta muy interesante.
Algunos muy sencillos y conocidos pero para mí indispensables son los diccionarios (tengo instalado el de inglés y el de español y éste último es el activo) que me ayudan a cuidar mi ortografía, y la sempiterna barra de Google. He de reconocer que ésta la uso cada vez menos debido a que las búsquedas suelo lanzarlas desde QuickSilver. Tengo pendiente contaros algo más sobre esta maravilla.
Relacionada con esta última tengo que decir que hace un tiempo me instalé Ubiquity, un add-on experimental que hace las veces de Quicksilver dentro del navegador. Me parece una herramienta que puede resultar interesante… si no tienes Quicksilver, claro
Veamos qué es lo que puede hacer Ubiquity contra Quick Search Box, el nuevo hijo de Nicholas Jitkoff, que entró en Google a dar una charla sobre Quicksilver y allí se quedó haciendo “cajitas”.
Algunos de los que más uso pero más desapercibidos pasan son PDF Download, que me permite decidir qué hacer cada vez que me encuentro con un archivo PDF (no más PDF incrustado en el navegador porque sí) y Download Statusbar, para gestionar todo aquello que me desacargo de la Web. Silenciosos e imprescindibles.
Aunque tengo alguna más quiero finalizar con mis dos últimas adquisiciones. La primera es mi sincronizador de marcadores XMarks. Lo uso para tener todos mis marcadores en remoto (existe una página web desde la que puedo acceder a todos ellos desde cualquier lugar) y para sincronizar, por ejemplo, los marcadores entre los Firefox de Mac y Windows. Trabaja en segundo plano, sincronizando tanto los nuevos marcadores que agregues como los obsoletos que borres sin que te des ni cuenta.
Y el último tiene sólo unos pocos días y se llama ScrapBook. Con la saturación de banners que hay actualmente en las páginas web, ¿cuántas veces no hemos echado en falta un enlace a una Versión para imprimir de la página web en la que estamos? Pues bien, SccrapBook te permite guardar el contenido de una página web editándolo antes de guardarlo de forma muy sencilla: tan sólo seleccionas lo que has de borrar o, con un simple click, revisas qué nodos HTML quieres hacer desaparecer. Sorprendente y muy efectiva.
Estos son los principales y más fieles. Si vosotros tenéis algún otro que recomendarme os lo agradeceré.
Yippikayei Teclarios!!
Hace unas semanas, Blackthorne nos tiró un guante que nadie ha osado recoger. Ese seré yo. !En garde!
Paso mucho tiempo escuchando BSOs. Realmente considero que es la mejor música para tener puesta mientras trabajas ya que no te distrae. Antes solía escuchar muchas de las BSOs que me pasó El Mogur hace unos años. En particular, una de las listas que más me gustaba era una que tenía compuesta a base de Hans Zimmer: La roca, Gladiator y Piratas del Caribe (vale, la primera era de Klaus Badelt pero se puede considerar el hermano pirata de Gladiator). Posteriormente conocí los canales de Shoutcast Radio que podías escuchar a través de Winamp y me aficioné a StreamingSoundtracks. Verdaderamente paso muchas horas escuchándolo (nota al pie: en el Mac, uso VLC).
Yo también tuve una época de pelos largos y aún me tira esta música. Sin embargo, en lugar de Blind Guardian (nunca pensaríais que fuese a mencionar este grupo ¿verdad?) me gusta más el heavy progresivo: Dream Theater, Angra y Kiko Loureiro, Mike Terrana, Labyrinth o Andromeda, entre otros. También escuché mucho Nightwish (con su gran diva Tarja Turunen, en la foto), Within Temptation y los españoles Avalanch, un heavy mucho más épico. Pero creo que lo quemé. Por último, he disfrutado como un enano con Apocalyptica. Cuatro chelos (y en alguna ocasión una batería) son capaces de sonar como teclados, bajo y guitarras de un grupo corriente.
Todo lo anterior lo suelo usar mientras programo. Me hace estar más activo. A veces añado otros grupos de rock como System of a Down, Deep purple, Led Zeppelin o Green Day (sigo escuchando el Dookie como cuando lo tenía en cinta hace nosecuántos años). También para estas ocasiones doy un giro de 180 grados y me pongo algo de música disco de los 90, de mi época discotequera (he pasado casi todas por todas las fases, como veréis más adelante; una juventud muy dura). Creo que es la mejor que se ha hecho y que se vuelva a escuchar ahora me hace reafirmarme en ello.
Comparto con Blackthorne algunos gustos sobre jazz como Chick Korea. También me encanta un batería llamado Dave Weckl y que tuve el placer de escuchar en directo hace unos años en el colegio mayor San Juan Evangelista. Lo suelo mezclar con otros discos de Bela Fleck, Anita Baker, Diana Krall o Gato Barbieri. Dentro de este género, me gusta también escuchar algunas mezclas curiosas (algunos lo llaman fusiones) como Saint Germain, Michel Camilo y Tomatito o Bebo Valdés y el Cigala, estos últimos sencillamente impresionantes en el Lágrimas negras.
Ya que hablábamos de El Cigala saltaré a otro de mis géneros favoritos: el flamenco. Si me veis dando palmas por el despacho no será de extrañar que entra por mis oídos algo del anteriormente mencionado (su Dos Lágrimas también es un disco genial), de El Barrio, José Mercé, Niña Pastori, Pitingo o el mismísimo Camarón. Luego tengo alguna compilación que ya tiene de todo un poco y que puede incluir desde El Fary hasta Los Chichos o los Chunguitos. Más rumbero.
Dije que tuve una juventud difícil y que me hizo tocar muchos palos. Y me gusta recordarlos todos. Incluidos los años más “punkis” de Reincidentes, Platero y tú, Siniestro Total o Mago de Oz. Durante la tesis tuve una temporada que escuché muchísimo un directo de Los Porretas. Esto debío de ser provocado por el influjo de las fiestas de Guadalajara, allá por septiembre. También me dio por desempolvar algún CD de Ska-P. Si los franceses y alemanes los redescubrieron en 2003-2004 cuando yo iba a sus conciertos en el 95, por qué no voy a escucharlos yo en 2008.
Y de Ska-P al ska y al reggae, otros de los estilos que más escucho. Estos dos me producen un buen rollo impresionante; son perfectos para el final de la jornada y irte contento a casa. Tengo varias compilaciones de distintos grupos que son lo que más escucho aunque como referentes tengo a (por supuesto) Bob Marley, Madness y una “Big Band” que un amigo me descubrió y que me parece genial: Tokyo Ska Paradise Orchestra. Esta gente, además de canciones propias, tienen versiones de clásicos como el Baby Elephant Walk de Henry Mancini, Summertime, el Love Theme de El Padrino o la música del Tetris (esta última es brutal). Lo de versionar BSOs en Ska es para mí una debilidad: 007, la pantera rosa… No os voy a cansar. Buscad un poco por Youtube y os hartaréis.
Para terminar (me he alargado más de la cuenta), un descubrimiento. Hace unos años me aficioné a los Black Eyed Pies (sobre todo cuando entraron a escena los movimientos de caderas de Fergie). Uno de los últimos éxitos de este grupo fue una versión del Mais que nada de Sergio Mendes. Esta canción pertenece a un disco no de los primeros sino del propio Sergio Mendes llamado Timeless. Me puse a escucharlo y me gustó. Y me puse a buscar más de Sergio Mendes y terminé con unos cuantos recopilatorios suyos y escuchando Bossa Nova. Todo un descubrimiento. Eso sí, hay que tomarla en pequeñas dosis, que se hace cansina. Así que ya sabréis lo que estoy escuchando si me veis ir a recoger algún documento a la impresora meneando el culo cual mulata en Rio.
Como habéis podido comprobar, soy de lo más variado. Yippikayei, Teclarios!
PD: Moriarty, no me iré sin dedicarte tu tema favorito, que tantas veces me pides escuchar.