Cave Johnson

…aunque no sea el mío.

En su Última Lección, Randy Pausch hablaba de la importancia de hacer realidad nuestros sueños de la infancia. Personalmente, yo nunca he tenido muy claros los míos. Quitando la posibilidad de viajar al espacio, que parece más bien irrealizable (hablo del espacio de verdad, en este plan y no en éste), miro hacia atrás y no veo grandes obsesiones.

En cambio, mi amiga Dácil si tiene sueños y obsesiones. Una de ellas, era emular a los grandes exploradores antárticos de principios del siglo XX, como Scott o Amundsen. La conquista de los polos es un tema que le fascina, como atestigua la importante colección de libros sobre el polo sur que tiene en casa. Desafortunadamente, una periodista que trabaja en un medio de comunicación conservador centrado en noticias de economía sin que esto ayude mucho a su propia economía, tiene muy pocas posibilidades de cumplir un sueño como viajar a la Antártida.

Pero, contra todo pronóstico, resulta que precisamente éste trabajo le va a permitir cumplir su sueño. Hace unos meses, en su empresa le preguntaron si estaría dispuesta a viajar al Polo Sur durante un mes para elaborar una serie de reportajes. Desde entonces, ha vivido como en un sueño, sin terminar de creérselo. “No me lo creeré hasta que no me vaya”, decía. Pues bien, el miércoles se fue rumbo a la Antártida.

Si a alguno os gustan los viajes exóticos, os interesa la exploración o simplemente os atrae el Polo como a ella, os invito a seguir la experiencia en su blog Al Sur del Sur.

Entre tanto, yo seguiré esperando. Tarde o temprano, alguiense dará cuenta de que es imprescindible que me vaya a Alfa Centauri a enseñar a sus habitantes cómo aprender jugando.

Muchas veces hemos oído hablar del excesivo poder que Google empieza a tener sobre nuestras vidas. Como vigilante nocturno, observo que este grupo de accionistas millonarios posee nuestros correos, nuestros calendarios y, sobre todo, nuestros perfiles como consumidores y la historia de nuestra vida en Internet.

Da un poco de miedo.

Pero esto ya lo sabe todo el mundo, no voy a venir yo ahora a ponerme la medalla de que he descubierto al demonio agazapado. En realidad, se lo hemos dado libremente. Y ha sido a cambio de un servicio magnífico, que en pocos años ha cambiado el mismo concepto de Internet.

Antiguamente yo era usuario de Yahoo. En aquella época, Yahoo no se usaba como un buscador. Era un DIRECTORIO donde yo iba y ponía Music > Rock & Hard Rock > Heavy Metal > German Metal > Blind Guardian y encontraba una colección con todas las páginas de estos tipos en Internet (tercera mención a la banda en una semana). Ahora en la portada de Yahoo hay un botón que pone “Music”, pero lleva a algo parecido a la sección de discos de fnac.es.Luego intentó entrar en mi vida AltaVista, que tenía MILLONES de páginas. Muchas más que Yahoo. Pero tener a mi alcance 10.000 páginas de Blind Guardian (van 4) no valía de nada si 9.999 eran basura.

Y luego vino Google y de repente lo hizo bien. Y me gustó (a mí y al 81% de Internet). A día de hoy, no concibo Internet sin Google. Como usuario de Firefox, ya no concibo escribir URLs. Voy a la barra de direcciones y tecleo el nombre de la página que quiero. Si el auto-completar no tiene el resultado almacenado, un simple INTRO envía ese nombre a Google y me lleva a la web correcta. Ya ni soy consciente de la tecnología que hace eso posible. Pero soy completamente dependiente de Google, he vendido mi alma a esta junta directiva.

Pues bien, el sábado estos señores de Google decidieron recordarme lo mucho que dependo de ellos, quizá en un intento de intimidarme para que no escriba posts como este. El sábado, Google se rompió.

Google roto

Por algún error interno, Google empezó a identificar todos los sitios de Internet como potencialmente peligrosos, con lo que sus enlaces te llevaban directamente a unas páginas de error que te hablaban de lo mucho que ibas a sufrir si seguías adelante. La única forma de visitar la web era copiando y pegando la URL en la barra de direcciones (no salía como enlace nunca). Ni que decir tiene que para muchísimos usuarios esto significa que Google estaba completamente cerrado, ya que esa operación puede resultar esotérica.

Para mí resultó complicado. Sorprendido por el error, decidí intentar buscar en ciertos medios (Microsiervos, Slashdot, Menéame) noticias sobre la caída de Google. ¡Y fue difícil!

Abría mi navegador y rápidamente tecleaba “microsiervos<intro>”: página chunga de google. Vaya por Dios. “meneame<intro>”… otra página chunga. Mi firefox dejó de ser funcional.

Si mi capacidad para navegar por la red se vio mermada, ¿qué pasaría con la de tantos otros usuarios? Creo que los casi 40 minutos que estuvo caído Google (que a algún ingeniero le debieron parece 40 años) es lo más cerca que ha estado nunca la red de estar cerrada.

Yo de joven trabajaba como beclario en mi departamento. Me pagaban poco, pero me gustaba.

Ahora de joven sigo trabajando en mi departamento, pero ya no soy beclario. Siguen sin pagarme mucho, y viene a gustarme poco más o menos igual. A veces tengo dudas de si realmente me gusta lo suficiente como para compensar el esfuerzo.

Mis hermanos teclarios me han invitado a que renueve mi identidad. Dicen que ya no soy joven, y que eso de ser beclario sólo se hace de joven. Personalmente, discrepo con ellos. Siempre pensé que el mundo se dividía entre los jóvenes sin contrato fijo y de futuro incierto en la facultad, y los mayores, con sus plazas fijas. Creo que sigo siendo joven. Además, casi era más feliz siendo beclario,  beclario me siento y beclario me sentiré por mucho tiempo. Pero mi becla(?) se terminó y por eso me insisten.

Como nunca he sido muy bueno para las confrontaciones (soy pequeñito y poca cosa, en contraste con Blackthorne que además de pirata es un armario), he tenido que ceder y reencarnarme. Y al llegar a la reencarnación, me tuve que plantear qué ha cambiado en mi vida recientemente. Pensando pensando, creo que lo que más ha cambiado en mi vida son las noches. Ese espacio a partir de la medianoche que normalmente era el que reservaba para mi tiempo de ocio. Ahora lo dedico a trabajar.

Pero igual que antaño era en estas horas cuando más disfrutaba de mi tiempo, ahora son las horas en las que más rindo en el trabajo (salvo hoy, que escribo en teclarios). Por el día tengo sueño y por la noche estoy a gusto (hasta hay una explicación científica para ello). Sí. Soy una criatura de la noche, un guardian nocturno. Paso la noche vigilante, aunque nunca he sabido qué vigilo exactamente. Pero vigilo.

Soy Anton, encantado de conoceros.

Hoy ha sido la cena del departamento. Lo hemos pasado bien.

Pero nada más acabar la cena nos hemos tenido que ir pronto (otra teclaria y yo). Por el trabajo. Ahora son las 2 de la madrugada y hay trabajo pendiente de hacer antes de dormir. Hay que terminar la tesis doctoral, y eso es un camino cuesta arriba que a veces parece imposible de superar, y que requiere sacrificios que poca gente entendería (incluidos nosotros mismos). La verdad es que es un trabajo duro.

Y pensamos que es por culpa de la tesis, pero luego no mejora mucho (o se vuelve peor) Yo mismo he estado 3 años dedicado completamente a la investigación, sin apenas pensar en la docencia. Aunque la vida de beclario era sacrificada (sobre todo a final de mes, cuando soñaba con llegar a mileurista), no puedo negar que profesionalmente era muy beneficiosa. Podía dedicar mi atención a diversos proyectos, trabajar con gente (estudiantes, otros becarios) e involucrarme en muchas actividades de mi grupo.

Gracias a todas estas actividades, hace 3 meses conseguí una plaza de Ayudante Doctor que me daba acceso a la docencia (y me hacía pasar de mileurista). Acceder a esa misma docencia que a todo el mundo le parece algo fácil, que apenas les quita un poco de tiempo. Menos a mí. Tal vez sea un problema de inseguridad, pero el caso es que necesito muchísimas horas para preparar cada clase. Con menos no me vale, salgo al estrado hecho un flan y cometo muchísimos errores. Por otro lado, después de haber entrado en la dinámica de “estar en todos los fregaos” es muy difícil salir y “centrarse un poco más en la docencia”.

El resultado es que desde mediados de octubre he entrado en una dinámica de trabajo en la que empiezo cada día a las 9:30, sigo hasta las 9:30, me voy a casa, ceno e intento sacar 2-3 horas más. Duermo 5-6 horas y vuelvo a empezar. Y hoy, día de la cena del departamento, a las 2 de la madrugada, escribo un post en teclarios porque no me quedan fuerzas para trabajar.

Este trabajo está muy mal pagado, supuestamente a cambio de una gran libertad. Lo malo es que la libertad es un arma de doble filo e, igual que soy libre de no ir un día a trabajar, soy libre de pasar una noche trabajando sin dormir. Entonces, si la tesis es tan dura, la post-tesis peor y no pagan mucho, ¿por qué estamos aquí? ¿merece la pena el esfuerzo?

El viernes una alumna de primero me dijo que estaba un poco decepcionada con la carrera y que había pensado en dejarlo. Pero que había descubierto que mi asignatura le gustaba, que estaba aprendiendo mucho y que por eso había decidido seguir adelante.

Yo ya tengo la respuesta a mi pregunta. ¿Y vosotros?

Me ha llegado esta oferta de trabajo, que viene a mostrar lo desesperada que está la gente. Las condiciones son tan brutales que no sé si a alguien realmente le podria interesar…

Descripción del lugar de trabajo: Te dan una silla rígida y una mesa pequeña en un espacio abierto. Sin despachos ni cubículos. El centro de trabajo carece de sala de suministros, por lo que se espera que los trabajadores aporten su propio material de escritorio.

Responsabilidades: No hay una descripción precisa de las responsabilidades de los empleados, sino que se espera de ellos que vayan haciendo lo que sus jefes le digan. Los jefes aplican un sistema de micro-gestión en el que piden informes de progreso cada hora aproximadamente. En general, son tareas sencillas, como sumar números o copiar textos.

Beneficios e ingresos: ¡No pagan! Pero la experiencia adquirida puede valer en el futuro. Con derecho a vacaciones y bajas médicas, pero sin seguro ni cotización en la seguridad social.

Horario: Horarios estrictos empezando a las 9 en punto. Si llegas tarde, aunque sólo sean unos minutos, tu jefe enviará un informe a su jefe para procesar una amonestación. El horario es largo y rígido. Además, se espera que hagas bastante trabajo adicional en tu tiempo libre (sin considerarlo horas extra).

Limitaciones adicionales: Es un puesto fijo, sin aumentos de paga. Cada año los empleados se someten a una revisión para pasar de una categoría de empleado a otra, pero esto no se refleja en las compensaciones posteriores. Además, se prohibe al empleado que ponga este trabajo en su currículum hasta pasados, por lo menos, 10 años.

Si conocéis a alguien que le pueda interesar un trabajo en estas condiciones, en Septiembre se ofertarán unos cuatro millones de plazas en distintos centros de trabajo por toda españa (la edad mínima para solicitarlo es de 6 años).

(La idea no es mía, sino que viene inspirada y traducida libremente de este post de Stanislav Shalunov)

© 2011 Teclarios Suffusion theme by Sayontan Sinha