Crónicas desde el México profundo: Sic transit gloria scientiae
A Fernando del Paso
pues he tomado y parafraseado parte de su libro
“Noticias del Imperio” para escribir este artículo.
Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio. Vino, cargado de recuerdos y de sueños, en una carabela cuyas velas hinchó una sola bocanada de viento luminoso preñado de papagayos. Me trajo el Real Decreto 1640/2009, de 30 de octubre y una historia con quinientos años de antigüedad. Todo para demostrarme que los pueblos y gobiernos de la marca hispana ha tiempo ya que renunciaron a las ciencias y las artes.
Sí estimado lector, si usted es de la marca hispana siéntase triste por lo que le voy a contar, pues de las múltiples cosas que heredamos de nuestros antepasados, está su proverbial aversión a la ciencia. Eduardo H. Galeano (Uruguay, 1940) en su libro “Memoria del fuego: los nacimientos” (Galeano, 1987) nos cuenta lo que paso en el pueblo de Mani, provincia de Yucatán, en 1562 durante una quema de libros e ídolos:
“Fray Diego de Landa arroja a las llamas, uno tras otro, los libros de los mayas.El inquisidor maldice a Satanás y el fuego crepita y devora. Alrededor del quemadero, los herejes aúllan cabeza abajo. Colgados de los pies, desollados a latigazos, los indios reciben baños de cera hirviente mientras crecen las llamaradas y crujen los libros, como quejándose.

Figura 1. Quema de códices mayas en Mani, Yucatán, por Fray Diego de Landa.
Esta noche se convierten en cenizas ocho siglos de literatura maya. En estos largos pliegos de papel de corteza, hablaban los signos y las imágenes: contaban los trabajos y los días, los sueños y las guerras de un pueblo nacido antes que Cristo. Con pinceles de cerdas de Jabalí, los sabedores de cosas habían pintado estos libros alumbrados, alumbradores, para que los nietos de los nietos no fueran ciegos y supieran verse y ver la historia de los suyos, para que conocieran el movimiento de las estrellas, la frecuencia de los eclipses y las profecías de los dioses, y para que pudieran llamar a las lluvias y a las buenas cosechas de maíz.”
Ochocientos años de ciencia y literatura eliminadas para siempre de la memoria de la gente! Pues bien, nuestros políticos locales se han convertido en lo nuevos inquisidores y han dictaminado que otras cosas son más importantes que el avance científico. Por ejemplo en el Real Decreto 1640/2009, de 30 de octubre se nos dice que la gastronomía es una ciencia y que se encuentra en el vértice de la pirámide creativa. Ya puestos podríamos decir que la confección de cocteles (e.g., cubatas) también lo es y no sólo eso, sino que forma parte de las cosas que se deberían estudiar en los cursos de Ingeniería Química.
Y la cosa no termina ahí, sino que esta nueva ciencia, tan importante para el desarrollo de un país, se financia a través del “Fondo Estatal de Inversión Local”, del “Fondo Especial del Estado para la Dinamización de la Economía y el Empleo”, se aprueban créditos extraordinarios para atender a su financiación (PlanE) y, “last but not least”, se reconoce su indudable trascendencia, así como su impacto económico y social. Por último, en el boletín oficial del estado (BOE) se cuida el borrar de un plumazo el término “ayuda de estado”, para que no nos enteremos de lo que pretenden hacer:
“La subvención que se regula en este real decreto no tiene carácter de ayuda de estado a los efectos de la aplicación de los artículos 87 a 89 del Tratado Constitutivo de la Unión Europea, teniendo en cuenta el tipo y características de la entidad beneficiaria.”
¿Dónde nos deja a nosotros los investigadores de la Informática este tipo de cosas? La verdad es que muy mal parados. Somos más que la “ciencia gastronómica” y somos tratados con menos dignidad, según leo en el BOE, que un taquero (i.e., un hacedor de tacos mexicanos). No hay fondos especiales para nosotros ni mucho menos créditos extraordinarios.
Figura 2. Caricatura de un taquero mexicano.
Aunque he comentado sobre cosas que me han llegado de España, no piense usted, estimado lector, que en este lado del charco (i.e., México) la cosa mejora. En particular he mirado por todos lados y no he visto, ni oído de ningún fondo extra de ayuda a la investigación científica, ni mucho menos de ayudas a la investigación en Informática. Eso sí, los políticos locales, cual émulos de los peninsulares, se desgañitan diciendo que el país mejora porque se ha dotado a algunas escuelas y a algunos alumnos (por sus buenas notas) de computadoras (ver (Meza, 2009)).
Un esfuerzo notable, por su incoherencia, dentro de esta visión, en mi opinión politizada, de la Informática, es el de “Comunidad Digital”, el cual se está desarrollando en la ciudad donde actualmente resido (i.e., Culiacán, Sinaloa). Este proyecto ha instalado centros de Internet gratuito en 37 barrios (aparentemente pobres) de la ciudad y, su objetivo es: “fortalecer las tecnologías de la información y fomentar el uso de la Internet, para abrir nuevos horizontes a la cultura, la educación, la actividad empresarial y de servicios, entre otros.”
Las tecnologías de la información, es decir, la Informática, no va a avanzar porque haya Internet gratuito en barrios pobres. Tales iniciativas sólo evidencian una falta de conocimiento de lo que es la Informática. Demasiado a menudo, tal como (Martí, Palomino y Verdejo, 2005) señalan, se confunde a la Informática con el simple manejo de computadoras, con su construcción o, peor aún, con la utilización de determinados programas comerciales. Sin embargo, la Informática no trata sobre las computadoras más de lo que la astronomía lo hace sobre los telescopios, la biología sobre los microscopios o la química sobre tubos de ensayo. La ciencia no trata sobre herramientas, sino sobre cómo las usamos y lo que entonces descubrimos.
En particular, la Informática se ocupa del tratamiento automático de la información, entendiéndose información como datos, datos que se capturan, se ordenan, se manipulan y dan lugar a nuevos datos que se necesitan. Además, tal como (Vaquero y Fernández, 1987) señalan, la Informática intenta dar respuesta a preguntas como las siguientes: ¿Cómo se puede transformar un problema simbólico en un problema numérico? ¿Qué funciones son calculables o computables? ¿Qué problemas nunca podrán resolverse?, etcétera (para una introducción sobre estas cuestiones ver el trabajo de (Martí, Palomino y Verdejo, 2005)).
Esto le da un estatus a la Informática de ciencia fundamental (Vaquero y Fernández, 1987) y, por tanto, debemos invertir en ella lo más posible. De tal manera que los jóvenes y personas interesados sepan utilizar las computadoras para resolver problemas y descubrir cosas nuevas, no para “chatear”, consultar y escribir correos y ver páginas web.
Sin embargo, en mi humilde opinión, el mundo hispano en general, ha fallado lastimosamente en tomar el rumbo adecuado en muchas coyunturas históricas. En el caso de España puedo citar la Ilustración, que según algunos se quedó en los Pirineos (Faros Martínez, 1993). En el caso de México puedo citar nuestra incapacidad para hacernos ricos a partir de 1975, que fue cuando se descubrieron inmensos yacimientos de petróleo (Mora, 2002).
Don Miguel León Portilla en el capítulo I de su librito “La visión de los vencidos: Relaciones indígenas de la conquista”, nos relata que uno de los presagios de la inminente caída del mundo Azteca fue el siguiente:
Sexto presagio funesto: muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos:
-¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos! Y a veces decía:
-Hijitos míos, ¿a dónde os llevaré?
No hacer caso a los presagios le costó a Moctezuma su vida y su mundo. Deberíamos aguzar la vista y el oído para estos presagios, ya sea para impedir la debacle, irnos lejos o simplemente, como Mirabeau les espetó a los reyes de Francia en vísperas de la Revolución: “hacernos a un lado al ver venir la avalancha” (Madelin, 1989). No vaya a ser querido lector, que nos encontremos diciendo “sic transit gloria scientia” o peor aún “sic transit gloria mundi”.
Referencias
Boletín oficial del estado número 263. 2009.
http://www.boe.es/boe/dias/2009/10/31/pdfs/BOE-A-2009-17246.pdf
Comunidad digital Culiacán.
http://www.culiacan.gob.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=712&Itemid=2
Del Paso, F. Noticias del imperio. Belacqua de ediciones y publicaciones. 2008.
Faros Martínez, M. La ilustración francesa y su difusión en España. 1993.
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=66359
Galeano, E. Memoria del fuego: Los nacimientos. Editorial Siglo XXI. 2002.
León Portilla, M. y Garibay, A. Visión de los vencidos: Relaciones indígenas de la conquista. Editorial UNAM. 1989.
Madelin, L. Los hombres de la revolución francesa. 1989.
Martí, N., Palomino, M. y Verdejo J. Introducción a la computación. Editorial Anaya. 2005.
Meza, S. Financian 4 mil 200 ‘laptops’. 2009.
http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=528967
Mora, A. La economía mexicana 1970 a 1980.
http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco/ecomex70alice.htm
Vaquero, A. y Fernández, C. La Informática aplicada a la enseñanza. Ediciones de la Universidad Complutense S.A. 1987.
Nota. La palabra Informática es la castellanización del término francés Informatique, debido a J. Lions que la creó en la década de 1960 para substituir al término inglés Computer Science. De esta manera se quería enfatizar la información, objeto y materia de esta nueva Ciencia, frente a la máquina que la manipula.
