Archive for August, 2009

Elina y el sexo (I)

Wednesday, August 5th, 2009

lolita-new.jpgSara tiene unos muy bien llevados 16 años, una preciosa melena castaña, mirada inocente, sonrisa burlona… y ayer lo hizo por primera vez… GRACIAS A MI ;)

*Nota: ¡Stop! ¡Alto! ¡Suelta ese teléfono! Antes de que denuncies al Defensor del Menor para que cierre este blog y me castre químicamente, déjame que te explique el origen de la historia…

Todo empezó hace un par de semanas, cuando el hijo adolescente de un familiar me asaltó por el messenger para contarme que Sara y él habían decidido empezar a “salir juntos”… ¡Oh, sí, era su primera cita! estaba muy emocionado y necesitaba urgentemente mi consejo sobre cómo proceder en los apasionantes pero siempre difíciles albores de una relación sexual.

MI consejo. Madre mía, menudo aprieto… ¿pero qué se le dice a un adolescente que quiere saber cómo tomar “contacto” con una chica?¿Que vaya de playboy y la acorrale en un picadero con decisión, condones y aparente exceso de confianza? ¿Que se pegue una ducha fría y vaya a confesarle semejantes pensamientos impuros a sus padres (¡y no a mi!)? ¿Que elabore una propuesta de actuación afectivo-sexual a doble espacio y la vote con sus amigos en clase de Educación para la Ciudadanía? ¡¿Qué?! :-O

Y es que, si bien hoy día se presume de liberalidad y educación sexual “abierta y moderna”, yo sigo teniendo la impresión de que aquí a la hora de la verdad cada uno tira por donde sus prejuicios (y sus hormonas) le empujan. Yo al menos tengo muy claro que soy la persona menos indicada para dar consejos sexuales (y así se lo hice saber al muchacho), porque mi vida y la de muchos de mi generación (no sé si os ocurrirá lo mismo) ha estado plagada de mensajes sumamente contradictorios y experiencias deliciosamente irracionales en torno al SEXO.

Lo que sí puedo es compartir con vosotros el relato de algunas de aquellas experiencias, como hice con el jóven aprendiz de Don Juan… esperando que esto ayude a poner en orden mis ideas y que de ellas, luego cada cual saque sus propias conclusiones ;)

*Nota: ¡Sí, amigos!… abróchense los cinturones… en el que probablemente será su último post en Teclarios (debido a la censura que me va a caer encima ;-P) Elina pretende crear una saga de post sobre algunos episodios de su turbulenta y lamentable vida sexual. ¿Qué será lo próximo? ¿Subirnos los videos caseros que grababan sus padres cuando tenía 7 años? :-S En fin, puedo prometer y prometo que volveré al recto camino del saber Teclario… pero por hoy, como es veranito y eso, disfrutad de mis aventuras (que tienen que ver con la Informática más de lo que parece, como se apreciará más adelante)

japonesa-ampliada.JPGEPISODIO 1: ¡¡¡Masturbaos, masturbaos!!!
(o Los Peligros de una Pedagogía Esquizofrénica)

Antes de lanzarme a culpabilizar al mundo, he de reconocer los hechos. Yo YA NACÍ siendo un pervertido sexual
Bueno, al menos un poco :) Recuerdo perfectamente, y lo he corroborado en varias ocasiones, que a la temprana edad de 9 añitos (¡en serio!) ya me pasaba el día rebuscando en las revistas de mi madre a ver si encontraba algunos de esos escotes (o incluso tempranos top-less) que los pícaros publicistas de la época insertaban hasta en la más inocente de las publicaciones… ¡y era porque ya, tan jovencito, albergaba la más perversa de las intenciones que un pre-adolescente puede tener para con una dama retratada en papel couché! (sigh…)

Osea que el Mal estaba ahí, amigos. Oh, sí. Pero la cosa se agravaría con el paso del tiempo y según me fuí juntando con una panda de salidos y frikis de mucho cuidado (mis amigos, un abrazooo…), llegué a ser testigo de episodios dignos de una película de los Porky’s.

A medida que mis hormonas tomaban control sobre mí, pasé bruscamente de ser el empollón recatado al macarra-payaso de la última fila, que se pasaba el día intentando pillar cacho (¡yuju! ¡meto mano y hago reir a las macizas de clase!) pero sumido cada vez más en un pozo de fantasía y onanismo sin salida… ¡y sin novia a la vista, claro! (a diferencia del macarra-no-payaso, que eran esos otros que directamente -sin risas ni hostias- se cepillaban a las macizas).

Sin embargo mi educación y mi vida “externa” tenían una apariencia completamente normal y casta. No diré que explicitamente nos censurasen las gamberradas cargadas de testosterona, pero sí que es cierto que -aunque yo no lo llamaría exactamente “reprimir”- no se hablaba de sexo PARA NADA. El tema parecía no existir, o al menos no despertar el tremendo interés que despertaba en mi. Todas las “cochinas aventuras” en que nos metíamos sencillamente pasaban desapercibidas para nuestros padres y educadores (y así deseábamos que siguiesen por muuuucho tiempo). Amén.

Como nota del ambiente contradictorio que respiraba, recuerdo una anécdota de cierto profesor de filosofía, supuestamente católico, apostólico, romano y conservador a más no poder.

Ese tipo realmente nos tenía acojonados. Era enorme, con el pelo blanco y una cara de loco de las que te entran ganas de echar a correr al verlas. Ya habíamos recibido individual y colectivamente varias broncas en clase y eran realmente aterradoras. Cualquier mínimo equívoco al responder a sus preguntas podía ser interpretado como una burla o un insulto personal hacia él que le haría enrrojecer, salir espuma por la boca y arremeter verbalmente contra quien fuera.
Pues bien… un día, sin venir a cuento (¡ni siquiera estábamos hablando de sexo!, sino de drogas o algún otro “peligro” que la juventud de bien debía evitar) su cerebro hizo “click”. Simplemente se desató. No sé que demonios pasaría por la cabeza de ese hombre en aquel momento pero se puso de pie y nos gritó con furia: ¡¡¡Masturbaos, masturbaos!!! ¡El pecado hay que probarlo por uno mismo, no se puede aprender de los errores de los demás… blah blah blah! ¡¡¡Masturbaos, masturbaos!!! Evidentemente no me acuerdo del discurso completo (estaba demasiado ocupado en contener la risa histérica a la par que no mearme encima del miedo), pero la idea de su doctrina era algo así.

A lo largo de mi vida he escuchado mensajes similares a este de gente de la que no te lo esperarías (por ejemplo, un sacerdote me llegó a explicar que lo insano no eran los actos impuros en sí mismos sino el hecho de que no los realizáramos DE FORMA MÁS CREATIVA XD)… pero aquel episodio del viejo profesor desbocado convocándonos a la masturbación colectiva me marcó de veras y significó el comienzo de mi turbulenta carrera como explorador sexual, empezando -como no- de fracaso en fracaso ;o)

PD: Corto el rollo por ahora, amiguitos, pero creédme: hay mucho material ;-P. Si ha gustado, en próximos episodios hablaré de mis incursiones en el mundo del desarrollo de videojuegos eróticos (“Corría la era de los 8 bits, cuando la Informática y el Porno entraron en mi casa de la mano…” ), de los sabios consejos sexuales de mis amigos más enfermos (“¡Oh, vamos! Todos sabemos que a diferencia del de la mujer el deseo sexual masculino no solo NO se inhibe sino que se POTENCIA con el desprecio) o del desmadre y la lujuria que trajo la red de datos interna y la convivencia con féminas al colegio mayor originalmente masculino -y nominalmente religioso- donde estudié (“¡Bah, otra peli de lesbianas!… tan aburridas como John Woo intentando hacer cine sin pistolas”).

Diálogo en la oscuridad

Monday, August 3rd, 2009

  Querida Kitty,

En mis días por Atlanta, no podía dejar pasar la oportunidad de visitar las, en general, pocas cosas que esta ciudad olímpica nos ofrece.

Una amiga me envió el enlace a diddit, una página Web con la lista de lugares imprescindibles a visitar en diferentes ciudades del mundo (quizá enfocado principalmente en Estados Unidos, porque de Madrid vienen 7, con la FNAC por encima del Palacio Real o el Reina Sofía… y sin rastro de Barcelona, Toledo o Granada…).

El caso es que de Atlanta vienen 10… de los que destacan el “Georgia Aquarium“, el acuario más grande del mundo, situado en la misma plaza (y financiado por, creo) el “Mundo de Coca-Cola“, un museo dedicado a dicha bebida, que fue creada por John S. Pemberton en 1885. También están relativamente cerca el parque de atracciones “Six flags over Georgia” con unas montañas rusas que estoy deseando probar, y el “Stone Mountain Park“, un parque natural montado alrededor de un pedrolo de granito de 251 metros de altura y 8 kilómetros de circunferencia, con el bajorelieve más grande del mundo, de 12.000 metros cuadrados (entre dos y tres campos de futbol). Si unimos a todo esto algunos estadios, el parque olímpico, el Fox theatre y el CNN Center (un inmenso recinto con restaurantes de comida rápida situado entre los edificios de la CNN), la lista llega a 10 con mucho esfuerzo.

Increíblemente, se olvidan del King Center, dedicado a Martin Luther King Jr, que nació y vivió en Atlanta y que sí aparece en muchas otras guías sobre Atlanta. Lo que no aparece en ninguna, sin embargo, es una “exhibición” que aquí en Atlanta va de la mano de la archiconocida Bodies, y que se conoce internacionalmente como Dialogue in the Dark (Dialog in the Dark en Estados Unidos).

Cartel de “Dialog in the dark”

Nos habían hablado bien de ella, a si es que fuimos dos amigos y yo para allá, con nuestras flamantes bicis. Por el camino, tuvimos que preguntar a la que parecía una familia de indios, con los dos padres cercanos a la jubilación y su hijo. Amablemente nos indicaron dónde estaba, y entre alguna que otra vuelta inútil y aparcar las bicis, cuando llegamos a la taquilla nos encontramos a los tres a los que acabábamos de preguntar comprando sus entradas para el mismo sitio donde nosotros íbamos.

Al ir a pagar… su tarjeta de crédito no funcionó, y tuvieron que marcharse a sacar dinero. Mientras, fuimos a sacar nosotros tres la entrada, y se dio la peculiar situación de que… sólo quedaba aforo para 5 personas, y 3 entradas estaban aún bloqueadas por la familia anterior. Por tanto, tuvimos que esperar a que las desbloquearan, y en ese rato, volvieron los tres indios, que religiosamente volvieron a colocarse en la fila detrás de nosotros…

La taquillera les avisó que sólo quedarían dos entradas para ellos, porque sus tres nos las íbamos a llevar nosotros. Y claro… fue un tanto incómodo :-) Además, nosotros también pagamos con tarjeta, a si es que se quedaron ojo avizor a ver si el problema había sido de su tarjeta o del lector y a nosotros tampoco nos funcionaba… Finalmente se dieron por vencidos y dijeron que volverían otro día, mientras, desagradecidos, nosotros nos hacíamos los guiris simulando que no entendíamos.

En cualquier caso, y volviendo a lo importante, al entrar te dan la bienvenida … un  montón de, literalmente, bastones de ciego:

Bastones de ciego a la entrada de “Dialog in the dark”

Cada asistente debe coger uno, asegurarse de dejar en las taquillas cualquier cosa que emita luz (relojes, móviles…) y entrar en una zona en penumbra.

Una vez dentro, nos da la bienvenida una persona que nos dirige a unos asientos cúbicos iluminados por dentro. En un inglés infernal nos cuenta que la exhibición consiste en experimentar actividades cotidianas desde el punto de vista… de un ciego. De modo, que tendremos un guía profesional que nos hará recorrer diferentes lugares, y nos pondrá a prueba. Nos da unas breves instrucciones sobre el uso del bastón, y nos abandona, mientras las luces de los asientos se van difuminando cada vez más hasta llegar a la más absoluta oscuridad.

En ese momento se oye a nuestro guía, con un inglés negro difícil de seguir. No hemos perdido solo el sentido de la vista, sino también prácticamente el del lenguaje…. ¡¿pero dónde aprende a hablar esta gente?!

El caso es que, en la más completa oscuridad, nos va llevando por los diferentes lugares que se recrean en la exhibición: un supermercado, donde podemos tocar y oler la fruta, latas, y otros productos, para terminar pasando por la caja registradora. También paseamos por un parque, con unos bancos que resultan muy difíciles de encontrar, subimos a un barco que se mueve y que casi te marea al no tener referencias visuales, y también a una concurrente calle donde se oyen coches por todos los lados, y un trino salvador que te indica cuando y por dónde puedes cruzar.

La exhibición acaba en un bar, donde tenemos que buscar la barra y nos atiende un amable camarero donde podemos comprar y pagar bebida (de verdad), y luego buscar un lugar donde sentarnos. Hasta este momento, el grupo era de unas 10 personas junto con el guía… que es mucha gente dando palos de ciego, la verdad. En el bar, sin embargo, la cosa se pone peor, porque se juntan otros grupos más que han hecho rutas diferentes, por lo que supone algo más de agobio.

Al final, el grupo inicial acabamos sentados con nuestro guía, conversando, lo que da nombre a la exhibición y su “Diálogo en la oscuridad”. El guía nos cuenta que… de hecho es ciego. Cosa que resulta increíble, porque en algunos momentos algunos terminamos completamente perdidos y el tipo sabía dónde encontrarnos (yo llegué a pensar si tendría algún tipo de gafas de visión nocturna o algo). El diálogo se centra por tanto en preguntas sobre su vida diaria, una vez que todos nosotros hemos experimentado lo que para él es el día a día.

La experiencia es inolvidable y no se puede expresar con palabras la desorientación que se siente. Parece que la idea nació en Alemania a finales de la década de los 80, y desde entonces se ha ido expandiendo y está en varias ciudades alrededor del mundo (a España no ha llegado). Lo verdaderamente bonito es la actividad social que ocasiona, pues da trabajo a un montón de gente ciega que se convierten en guías de videntes, en lugar de necesitar a videntes guía. Una de las asistentes mencionó en el bar (a oscuras) que también en Alemania había surgido una idea similar llamada “Eating in the dark”, consistente en restaurantes en los que se comía completamente a oscuras (también con camareros ciegos). Esto no sólo sirve para mostrar las dificultades, sino también lo que intimida llevarse a la boca algo que no se sabe lo que es, y, sobre todo, dejar que sea el gusto y el olfato el que te guíe y puedas concentrarte en los sabores al no tener imágenes que te despisten.

Por tanto, si en vuestros viajes caéis en en alguna de las ciudades donde se puede asistir a Dialogue in the Dark, os recomiendo que no dejéis pasar la oportunidad de ir. Y ya de paso, preguntad a vuestro guía cómo sueña un ciego, que a nosotros se nos ocurrió demasiado tarde.

Para los que no podáis asistir, os dejo una foto:

Interior de Dialog in the Dark

Lástima que no me dejaran usar el flash.