Involución

Tengo 30 palos. Mis alumnos me lo recuerdan cada vez que abren el C++ Builder y me dicen:

“Este compilador es ya muy viejo, ¿verdad?”

A lo que yo les respondo:

“Yo lo usé cuando estudié tercero así que, al menos, tiene 10 años…”

Y en ese momento rueda una lágrima por mi mejilla.
Pero, pensándolo bien, vivimos en un momento muy afortunado para nosotros, gracias a las tecnologías que hoy en día nos rodean: podemos no crecer. Más aún, podemos volver hacia atrás en el tiempo y quedarnos allí.

Antes una película tenía fecha de caducidad: el tiempo que estaba en cartelera de tu cine de barrio más el tiempo que el Morty (que era el tipo de mi videoclub) decidía tenerla en el estante de pelis antes de llevarla al almacén en donde que morían bajo una capa de polvo. Podías comprar las más conocidas en VHS pero la oferta era limitada. Ahora, busca un poco y podrás volver a ver las que más te molaban porque están todas. Vuelve a partirte de la risa viendo a un imberbe Tom Hanks en Despedida de soltero, recuerda lo que te gustaría haber sido uno de Los Exploradores (sobre todo el que se echaba la novia), vuelve a verme con algo de pelo en La jungla de Cristal, o comprueba si ahora pasarías miedo con Re-Animator.

Por norma, los videojuegos que ahora salen al mercado no me gustan. Paso de tener que tener un mapa de teclas a mi lado para saber cómo tengo que mover a un personaje. ¿Qué fue de los juegos controlados con un simple QAOP-Espacio?¿Qué fue de las consolas con 4 flechas y dos botones?. No os preocupéis, tenemos emuladores de Spectrum, de Amstrad y hasta de las máquinas recreativas. ¡Viva! he podido quitarme mi frustración de adolescente y pasarme el Shinobi sin dejarme ni un duro. Y podemos volver a jugar a los de consola on-line. Menudo vicio. Lo divertido que era un monigote de dos colores hecho con cuatro cuadrados.

Pregunta a tus padres qué fue de sus compañeros de colegio. Es muy probable que ni lo sepan. Yo he encontrado a la mitad de ellos a través de Facebook. Nos vemos las caras 12 años después. Pensad en qué es lo que tendríamos que hacer para recuperar el contacto con esta gente: desempolva la chorbagenda, empieza a llamar a los padres de esta gente y reza para que confíen en un desconocido que le pide el teléfono de su hija, que ya está casada y con un churumbel. Ahora, desempolvas la chorbagenda, metes el nombre en el buscador, le pides ser su amigo acompañado de un mensaje que le recuerde quién eres y cruzas los dedos para que tenga la misma curiosidad que tú en ver qué aspecto tienes 12 años después (mira, está más gordo; joder, qué calvo se ha quedado; ¿pero yo me lié con este callo?; ¡¿!pero yo le dije que no a este pibón!?!).

¿Y qué me decís de la TV? Están volviendo todas las series de TV que veíamos. Hasta han hecho remakes de V, de Battlestar Galactica (cómo han cambiado para bien los Zylon), o de El coche fantástico. Y han reeditado todas las demás y puedes comprarlas en cualquier tienda (o descargarlas, por supuesto). O puedes volver a ver sólo aquéllas escenas míticas que te marcaron de por vida o que te descubieron a Tom Jones (nunca volví a bailar igual). Si eres más osado hasta puedes volver a ver esa escena cachonda que tanta gracia te hacía, bailarla en una fiesta, reeditarla y colgarla en Youtube para que alguien como yo te pueda enlazar desde un blog. Incluso tener acceso a la tele de entonces puede hacer hasta que te redescubras: he descubierto en mí un monologuista frustrado gracias a poder volver a ver El club de la comedia

Voy a terminar con la música. Recuerdo que en el radio-casette tenía metida siempre una TDK virgen para poder grabar las canciones que más me molaban. Al final, la mayoría de ellas estaban cortadas porque antes de que terminasen te metían una cuña publicitaria. Muchas de ellas permanecen en casa de mis padres como recuerdo del niño que vivió allí. Ahora ya no sólo puedo escuchar la música de los 80 y de los 90 sino que también puedo ver los vídeos musicales: los pantalones vueltos de los Kriss Kross, las gafas que llevaba en el cole (y que se vuelven a lleva ahora) de Rick Ashley, el pezón de Sabrina o lo linda que era Marisol en el 68 (ups, creo que esta vez he retrocedido demasiado).

Una reflexión: si las nuevas tecnologías nos permiten involucionar hasta nuestra pubertad, ¿nos quedaremos allí estancados o evolucionaremos? Mi opinión: Viva el retro.
¡Yippikayei, Teclarios!

3 Responses to “Involución”

  1. Moriarty Says:

    McClain, es usted un nostálgico atrapado por su pasado. ¿Tanto le gustó que quiere vivirlo otra vez? ¿No fue la adolescencia una etapa que mejor haber dejado atrás? ¿Están siendo peor los treinta o qué?

    He buscado y, oh milagro, he encontrado una tira cómica de “Para ti que eres joven” que habla precisamente de ese tema:
    http://www.geocities.com/nacho_illarregui/TirasComicas/Paratiqueeresjoven2.htm

  2. PhD McClain Says:

    Y me vuelvo más nostálgico con los años. Por cierto, esa tira está chula y también nostálgica, que yo de joven leía mucho El Jueves :-)

  3. Elina Tonekawa Says:

    Yo creo que he sido nostálgico desde que nací… sólo que antes era “no practicante” por falta de pasado, y ahora… ¡empiezo a volverme fundamentalista! XD

    Muy buena la tira, Moriarty. Y muy bueno el post, aunque yo lo matizaría, ya que pertenecemos a una generación curiosa: con un pie en la era de Internet y otro fuera… las generaciones venideras no se “sorprenderán” de encontrar sus recuerdos en la red, porque YA ESTUVIERON ALLÍ EN SU ORIGEN :-S
    (A veces hasta pienso en hacer un blog sólo de mierda nostálgica de nuestras generación, fijáos lo que os digo)

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