Muchas veces hemos oído hablar del excesivo poder que Google empieza a tener sobre nuestras vidas. Como vigilante nocturno, observo que este grupo de accionistas millonarios posee nuestros correos, nuestros calendarios y, sobre todo, nuestros perfiles como consumidores y la historia de nuestra vida en Internet.
Da un poco de miedo.
Pero esto ya lo sabe todo el mundo, no voy a venir yo ahora a ponerme la medalla de que he descubierto al demonio agazapado. En realidad, se lo hemos dado libremente. Y ha sido a cambio de un servicio magnífico, que en pocos años ha cambiado el mismo concepto de Internet.
Antiguamente yo era usuario de Yahoo. En aquella época, Yahoo no se usaba como un buscador. Era un DIRECTORIO donde yo iba y ponía Music > Rock & Hard Rock > Heavy Metal > German Metal > Blind Guardian y encontraba una colección con todas las páginas de estos tipos en Internet (tercera mención a la banda en una semana). Ahora en la portada de Yahoo hay un botón que pone “Music”, pero lleva a algo parecido a la sección de discos de fnac.es.Luego intentó entrar en mi vida AltaVista, que tenía MILLONES de páginas. Muchas más que Yahoo. Pero tener a mi alcance 10.000 páginas de Blind Guardian (van 4) no valía de nada si 9.999 eran basura.
Y luego vino Google y de repente lo hizo bien. Y me gustó (a mí y al 81% de Internet). A día de hoy, no concibo Internet sin Google. Como usuario de Firefox, ya no concibo escribir URLs. Voy a la barra de direcciones y tecleo el nombre de la página que quiero. Si el auto-completar no tiene el resultado almacenado, un simple INTRO envía ese nombre a Google y me lleva a la web correcta. Ya ni soy consciente de la tecnología que hace eso posible. Pero soy completamente dependiente de Google, he vendido mi alma a esta junta directiva.
Pues bien, el sábado estos señores de Google decidieron recordarme lo mucho que dependo de ellos, quizá en un intento de intimidarme para que no escriba posts como este. El sábado, Google se rompió.
Por algún error interno, Google empezó a identificar todos los sitios de Internet como potencialmente peligrosos, con lo que sus enlaces te llevaban directamente a unas páginas de error que te hablaban de lo mucho que ibas a sufrir si seguías adelante. La única forma de visitar la web era copiando y pegando la URL en la barra de direcciones (no salía como enlace nunca). Ni que decir tiene que para muchísimos usuarios esto significa que Google estaba completamente cerrado, ya que esa operación puede resultar esotérica.
Para mí resultó complicado. Sorprendido por el error, decidí intentar buscar en ciertos medios (Microsiervos, Slashdot, Menéame) noticias sobre la caída de Google. ¡Y fue difícil!
Abría mi navegador y rápidamente tecleaba “microsiervos<intro>”: página chunga de google. Vaya por Dios. “meneame<intro>”… otra página chunga. Mi firefox dejó de ser funcional.
Si mi capacidad para navegar por la red se vio mermada, ¿qué pasaría con la de tantos otros usuarios? Creo que los casi 40 minutos que estuvo caído Google (que a algún ingeniero le debieron parece 40 años) es lo más cerca que ha estado nunca la red de estar cerrada.

Seguro que al cadáver del ingeniero responsable le encontrarán cuando pasen el limpiafondos de la piscina de bolas de Googleplex.
Por cierto, vale que muchos teclarios seáis heavies (o ex heavies) domesticados de melena cortada, pero tanta mención a Blind Guardian me parece excesiva. Oasis, oasis, oasis, oasis…