Querido Ndugu,

Borges dice que la matemática, al igual que la música, puede prescindir del universo. Quiero agradecerte que hoy hayas prescindido del universo para estar ahí, leyendo estas líneas.

Así, con un párrafo muy parecido a éste comienza el libro “Borges y la matemática” de Guillermo Martínez, el autor del famoso “Los crímenes de Oxford” y del ya comentado “La muerte lenta de Luciana B.”.

En realidad, en vez de decir lo de “leyendo estas líneas”, dice “escuchar esta charla”. Y eso es debido a que, en realidad, este libro es una recopilación de charlas/clases que el autor dio en alguna universidad de Argentina. Las charlas, como era de esperar, tratan sobre la relación entre la obra de Borges y la matemática.

No soy lo que podemos llamar un experto en Borges (mi único contacto con él fue El Alpeh que un amigo teclario me prestó, y un par de otros relatos más), pero a poco que se haya leído de él, queda patente su transfondo matemático. Es especialmente notable su relación en La Lotería de Babilonia y en La Biblioteca de Babel, aunque en casi todos sus relatos se puede encontrar alguna “perlita” o referencia a las matemáticas (como en El Inmortal, cuando dice “Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea.”).

Guillermo analiza muchas de esas conexiones, y las explica con un lenguaje claro para que cualquier mortal sea capaz de entenderlo. Sin embargo, en algunos momentos, leyendo el libro me he sentido como cuando tienes entre tus manos un programa de un concierto de música clásica. Me explico.

Los críticos de música, historiadores y autores de programas de conciertos sienten el irrefrenable deseo de ir más allá de la música y, a modo de Fantasía, darle una explicación que transciende más allá de lo que allí suena (en algunos casos está justificado, es cierto, pero la mayoría de las veces considero que es una simple necesidad de rellenar un par de columnas de texto).

Pues bien, en algunos momentos, a Guillermo Martínez le llega a ocurrir algo parecido, intentando “sacar demasiada punta” a algunos de los escritos de Borges. Él mismo reconoce al principio del libro que en la interpretación de los escritos de Borges (o en mi caso, en la interpretación de una obra musical), se puede errar por exceso o por defecto:

… si nos aproximamos a los textos de Borges con un enfoque puramente matemático [...] podemos quedar por encima del texto. Aquí “encima” es en realidad afuera: podríamos encontrar o forzar al texto a decir cosas que el texto no dice, ni tiene ninguna intención de decir. Un error de erudición. Por otro lado, si desconocemos en absoluto los elementos de matemática [...] de Borges, podemos quedar debajo del texto.

Resulta curioso que el mismo Borges en El Alpeh haga una meditación parecida sobre el poeta que hace las veces de crítico de su obra (esto no aparece en el libro de Guillermo Martínez; es una frase que apunté yo en su día cuando me leí el de Borges, pero que viene que ni pintada…):

Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modificaba la obra para él, pero no para otros.

Que nadie me interprete mal. Las “invenciones” que Guillermo Martínez hace sobre las matemáticas que hay en la obra de Borges merecen la pena. Salvo en algún momento donde tiene algún “error de erudición” y (bajo mi punto de vista) ve donde no hay, el resto del tiempo explica alguna idea de Borges y la extiende para hacer entender, por ejemplo, los distintos infinitos o la paradoja de Russell.

A mitad del libro, sin embargo, el libro da un giro completo. De repente, se acabó Borges, y el lector se encuentra leyendo charlas que no tienen nada que ver con el genio Argentino. Aparecen otras conferencias, interesantes eso sí, que Guilermo Martínez ha impartido.

Y eso me decepcionó. No por la calidad de las charlas, que tocan temas variopintos de matemáticas, sino porque me sentí estafado teniendo en las manos un libro titulado “Borges y la matemática”, pero que tiene una mitad del libro en donde no se habla nada de él. Guillermo, eso no se hace. Si decides publicar un libro que recopile tus charlas, me parece bien. Pero no nos mientas en el título.

Nota: decepcionante (por el título)

3 Comentarios a “Borges y la matemática (2008-18)”

  1. Estoy completamente de acuerdo con tu nota. Me encanta Borges y la primera parte del libro me hizo reflexionar y entender algunos de los relatos que ya había leído (y que me obligó a releer). Además, es muy interesante esta primera parte porque es la transcripción de sus clases en la universidad y te quedas con las ganas de asistir a ellas. Sin embargo, el giro a “voy a contar cualquier cosa hasta rellenar las 250 páginas que me pide la editorial” hace que te quedes con mal sabor de boca.

  2. Bueno, como me quedé un poco con mal sabor de boca, no pude resistir la tentación de comprarme otro libro relacionado con las matemáticas de Borges…

    Se titula “The Unimaginable Mathematics of Borges’ Library of Babel”, de un tal William Goldbloom Bloch.

    Ya os contaré :)

  3. [...] de las matemáticas, otro en el que se explica la demostración de un teorema particular, y un último en el que se relacionan las matemáticas con la [...]

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