Querido Ndugu,
Dicen en la contraportada del libro que “explicar el contenido del libro estropea su lectura”. Es mucho mejor empezar el libro sin tener ni idea de lo que trata, así que no seré yo el que estropee la experiencia al que quiera leerlo.
Sólo tengo que decir que merece la pena y que debes intentar leerlo ya mismo, a ver si con un poco de suerte aún no has visto los anuncios de la película y te han estropeado el empezar el libro sin saber de qué trata…
Para los que ya se lo hayan leído, o pasen de mi sugerencia, aquí Tell me more…

Este verano me enteré, gracias al informe especial de IEEE Spectrum, de lo que es la Singularidad Tecnológica.
La Singularidad, como lo abrevian ahora, es aquel evento futuro en el cual el progreso tecnológico conduce a la superación de la inteligencia humana, provocando una revolución cultural y social sin precedentes, una evolución artificial y vertiginosa del ser humano… una especie de transhumanismo.
¿Robots tomando conciencia de sí mismos? ¿Mentes humanas que pueden cargarse y descargarse de la red como si fueran ficheros MP3? ¿La felicidad software infinita y eterna al alcance de un click? Todo eso y mucho más (según algunos visionarios) lo veremos pronto, en menos de 30 años.
Imagino que la Tell me more…

Apuesto a que muchos de los teclarios tienen un portátil que traen y llevan de un sitio para otro.
Y apuesto a que cuando lo conectan a Internet, les toca reconfigurarlo para poner la IP, máscara, puerta de enlace y servidores DNS de casa, del trabajo, del wi-fi del vecino…
¡Qué latoso resulta! Buscar las propiedades de la red, elegir el interfaz a configurar, pulsar Propiedades, Protocolo IPv4 y, por fin, meter los numeritos de marras. Al menos cuatro o cinco clicks, y varios números a escribir.
Aquellos que usen Linux seguramente sabrán utilizar ifconfig para reconfigurar la red. Por ejemplo:
ifconfig eth0 192.168.1.2 netmask 255.255.255.0

(como administrador) establecerá la IP 192.168.1.2, y la máscara Tell me more…

Querido Ndugu,
Hay gente que va a Londres y viene encantado con su famosa Torre, con el Big Ben, con Picadilly Circus y con todas esas otras atracciones turísticas famosas.
En mi primer viaje a Londres, lo que yo descubrí fue el Observatorio de Greenwich. Como todo el ejército de turistas que sube las empinadas cuestas hasta el lugar en el que se levanta el edificio, yo iba con la única idea en la cabeza de hacerme una foto con un pie en cada lado “de la tierra”. Y lo hice. Pero el observatorio me deparaba una sorpresa, vaya que sí.
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Un congreso siempre supone que la relación con otras personas va a generar un intercambio de opiniones que, en cierta medida, te proporciona una oportunidad para adquirir nuevos conocimientos. Pues resulta que acabo de volver de un congreso en Salamanca y, aparte de aumentar mis conocimientos en restauración de esta ciudad, he adquirido nuevos de nuestro lenguaje. La típica visita guiada por la ciudad nos deparó grandes enseñanzas sobre el castellano que me gustaría compartir con vosotros:
Capilla. Junto a la Plaza Mayor se encuentra la Iglesia de San Martín. Cuenta la leyenda que este santo húngaro se alistó en las milicias romanas. Una noche se encontró con un mendigo, muerto Tell me more…

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