Querido Ndugu,
No sé si te lo he dicho alguna vez, pero supongo que por los otros escritos míos y de otros teclarios habrás deducido que los caballeros de la Santa Tecla que por aquí pasamos estamos relacionados con la Universidad, bien como “personal docente” o como bec[L]arios. Y, por cierto, el uso de “personal docente” en lugar de “profesor” no es por casualidad, pues resulta que la figura docente “Ayudante” es ayudante a secas, y no “profesor ayudante”.
Pero bueno, que me voy por las ramas…
Ya hemos hablado alguna vez sobre lo que nos cuesta (en dinero) hacer algunas cosas; en particular, ya comentamos lo Tell me more…
Aviso a navegantes: En este post están mis impresiones recién vista la última peli de Indiana Jones. El post no desvela mucho de la trama, pero si no has visto la peli y quieres llegar lo más virgen posible al momento clave (al de ver la peli, digo), deja de leer aquí.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Me ha decepcionado Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y, creedme, no quería que eso ocurriese. La nueva peli, se mire por donde se mire, no es una digna continuación de sus tres hermanitas. Entiéndaseme bien, no es un completo desastre, pero sí un borrón que mancha el recuerdo mítico de Tell me more…
La culpa, como casi todo en esta vida, fue de un funcionario. En Madrid este buen señor nos mandó a paseo, diciéndonos que para finalizar el calvario laboral de Mary teníamos que mandar un fax DIRECTAMENTE desde el Consultado Español en Manchester (ahí al lado). Así que nada, reservamos los billetes de tren y allí que nos fuimos, a pasar lo que pensábamos iba a ser un tedioso trayecto y un día de “permiso” completamente perdido… (por lo menos conoceríamos una nueva ciudad, algo es algo).
Al poco de salir de la estación del Boro, Mary se fijó en un chaval que vestía una camiseta azul y que por la edad Tell me more…
Querido Ndugu,
Los seres estirados gustan de ir a las salas de conciertos, para juntarse con otros seres estirados que llevan perfumes caros, corbatas y laca. Eso, además, les permite después en sus tertulias y fiestas de sociedad comentar cómo va envejeciendo año a año tal director, los kilos que ha cogido no se qué tenor o lo bien que suena no se qué orquesta. Desconozco si los seres estirados son capaces de saber cuándo la ejecución de una pieza ha sido magistral o no, aunque tengo la sospecha de que la mayoría de las veces no es así, y simplemente se dejan llevar por el nombre del director, la fama Tell me more…
Supongamos que una buena tarde nos aburrimos y nos decidimos a tirar unas líneas de código en las que reproducimos todas las leyes de la física y de la química (casi nada). Como somos buenos programadores, GOD 1.0, que así se llamaría nuestro programita, compila y ejecuta sin problemas a la primera. Arrancamos nuestra flamante aplicación y picamos como datos de entrada las condiciones iniciales que dieron lugar al Big Bang. A continuación, pulsamos el botón “Simular” y nos vamos al cine mientras que el programa se ejecuta. Supongamos que, a la vuelta del cine, la simulación ha llegado al instante actual.
ATENCIÓN PREGUNTA: ¿Creéis que el resultado de la Tell me more…