Voltaire y los audiolibros
Es final de Agosto. Eso significa que para mucha gente, las vacaciones llegan a su fin, y ahora se enfrentan al famoso síndrome postvacacional. Dicen algunos expertos que, entre otras cosas, un método para “volver sin traumas” es hacer ejercicio, pues el deporte nos relaja (aunque no sé qué ven ellos de relajo en una buena sesión de squash…), y sobre todo nos ayuda a mantenernos en forma (sobre todo el squash…).
Otro de los consejos que los expertos nos dan es plantearnos proyectos personales y profesionales, para enfocar el nuevo año como el principio de un nuevo periodo lleno de oportunidades. Cualquiera que haya visto la televisión en los últimos días se habrá dado cuenta de que esto es aprovechado por muchas empresas para lanzar colecciones de las cosas más extrañas que te mantendrán atado, en el mejor de los casos, durante todo un año al quiosco de la esquina.
Personalmente, soy más del “año nuevo vida nueva”, y esos propósitos los dejo para el cambio de año natural. Uno que me propuse y que aún estoy lejos de cumplir es el de leerme 25 libros durante el año, por aquello de que sean más de dos al mes.
Supongo que muchos de vosotros, y ya llego al tema que quería tratar, ha dedicado parte de este tiempo vacacional, a leer ese o esos libros que llevaban en la lista de “TO DOs” un montón de meses. Por mi parte, alguno ha caído, e intentaré comentarlos por aquí en algún momento (… ¿es este un propósito post-vacacional?).
Decía Voltaire que “el trabajo es el antídoto del ocio, origen de todos los vicios”, por lo que, si consideramos a la lectura de libros “no técnicos” como ocio y vicio, se acabó. La vuelta al trabajo nos dejará sin el tiempo suficiente para leer. Aunque no querría yo contravenir al filósofo francés, desde éste, el pequeño rincón de nosotros los teclarios, querría aconsejar un método para no dejar de leer aún en los meses de más trabajo, cuando el tiempo libre brilla por su ausencia (e intentar llegar a esos 25 libros al año…).
Algunos de los compañeros teclarios ya me han oído hablar de esto más de una vez, pero quería compartirlo con el resto. La palabra mágica es esta: audiolibro. Según la wikipedia, los audiolibros (o “audiobooks”, utilizando la nomenclatura inglesa), surgieron en 1933, cuando el antropólogo J.P. Harrington recorrió norteamérica para grabar las narraciones de las tribus americanas, preservando así las historias transmitidas oralmente a lo largo de generaciones.
Un audiolibro consiste, simplemente, en la grabación de los contenidos de un libro leídos en voz alta. Nada más. Y nada menos. La utilidad para personas invidentes es evidente (la wikipedia busca voluntarios para grabarse mientras la leen para facilitar su divulgación). Pero para el resto es también un excelente método para aprovechar todos esos momentos donde no se puede fijar la atención sobre un libro pero, no obstante, tenemos el cerebro “apagado”, desaprovechando “ciclos de CPU”. Ejemplos claros de estos momentos son los atascos en el coche, tareas de limpieza varias o ir a por pan.
Algunos con los que he hablado al respecto me dicen que no consideran que eso sea leer de verdad. A todos ellos les digo lo mismo: incluso un capítulo de El Quijote (que me “leí” principalmente en los atascos de la M-40, tiene el título: “que trata de lo que verá el que lo leyere, o lo oirá el que lo escuchare leer”. Obviamente el escritor de Alcalá de Henares no estaba pensando en reproductores de MP3s portátiles ni atascos en las congestionadas carreteras, sino, más bien, en todos aquellos a los que que, como a Sancho Panza, el don de la lectura les había sido vetado. Pero a mí me vale. Es más, en algunos casos, creo incluso que escuchar leer un libro, si el narrador es bueno, mejora su mera lectura. Porque, ¿quién no se ha saltado alguna línea de texto en momentos de tensión para conocer cuánto antes la respuesta que da el protagonista ante una pregunta trascendental en la trama? Y lo hacemos aún a sabiendas de que eso da al traste con la tensión que el autor ha intentado plasmar en el texto; simplemente se pierde por la impaciencia. Cuando se escucha leer el libro, sin embargo, es mucho más difícil caer en la tentación. Al fin y al cabo, hay que hacer un esfuerzo, saltando parte de la narración. Es más, incluso me atrevería a decir que, dado que el narrador lee más despacio en voz alta de lo que lo hacemos normalmente cuando leemos, la tensión, el momento dramático, dura más y se disfruta mejor.
Obviamente, no defiendo la postura de suprimir la lectura de libros de manera tradicional, que nadie me malinterprete. Lo que defiendo es el uso de esos tiempos muertos que todos tenemos en nuestra vida diaria en la “lectura” de un libro.
Desgraciadamente, el comercio de los audiolibros no termina de entrar en el mundo hispano, aunque sí lo ha hecho en otros idiomas, especialmente el inglés. Y eso nos lleva a un segundo aspecto: practicar un idioma. Mi comprensión del inglés ha mejorado significativamente, gracias a El Hobbit, Harry Potter o El Código da Vinci.
Y ahora la desventaja: hoy por hoy, el precio de un audiolibro es superior a la versión en papel. Eso es cierto incluso en los libros descargados por internet, en donde no se paga el soporte físico sino únicamente su contenido (mejor dicho, no pagas por el soporte físico hasta que no lo vuelcas a CD/DVD y pagas a la SGAE). No obstante, ya existen alternativas libres. La más conocida es LibriVox, un proyecto no comercial donde voluntarios ofrecen su voz para leer/grabar libros que ya han pasado al dominio público. No dejéis de pasaros por su catálogo.
Nada más; ¡animaos a “audioleer”!
September 1st, 2007 at 9:19 pm
¡¡Estoy totalmente de acuerdo!!
Lástima que el mercado sea aún tan escaso en nuestro idioma :’( Otra opción es utilizar los programas de generación de voz para reproducir textos de libros disponibles por la red… pero, por desgracia, todavía suena un poco a lata…
September 6th, 2007 at 1:11 pm
Uf, yo me descargué varios libros de esos con voz de lata y son absolutamente insoportables… creo que lo de que el narrador sea bueno es FUNDAMENTAL en este tema.
¿Alguien puede aconsejarme audiolibros en español BUENOS (tanto por contenido como por calidad de narrador)? Si puede ser con enlace incluido, genial
¿y en inglés MUY BUENOS? Por aquello de que el tiempo es limitado y hay que elegir
Graciaaaas
September 6th, 2007 at 1:29 pm
Ya lo decía el sabio: “Lee en tu vida sólo libros buenos. Aún así no te dará tiempo a leerlos todos.”
Está claro que si el narrador no es bueno, los audiolibros no valen para nada. Igual que si un actor es malo, por muy bueno que sea el guión, la película/obra de teatro será insoportable.
Mi única experiencia con libros en español fue El Quijote, leído por el Actor/Director de doblaje Camilo Garcia Casar, que ha puesto voces entre otros a Anthony Hopckins, Gene Hackman y Nick Nolte. Tengo otra versión (en cintas de cassette) leído por Primitivo Rojas (el de la voz en off del precio justo) que es una delicia, pero no la he encontrado en ningún sitio en formato CD fácilmente movible a dispositivo portátil. Por último, hay otra versión directamente descargable, accesible en http://bibliotcaescolarpr.wordpress.com/tag/podcast/.
En cuanto al inglés, los tres que he puesto están bien. Además, te permite escuchar distintos acentos
La saga de Harry Potter es de un inglés y el del Código da Vinci de un americano
En cuanto a lo de que “el tiempo es limitado”… bueno, piensa que en realidad aprovechas un tiempo de otra forma perdido (¡estás yendo a por el pan mientras lees!), así que si cae escucharse algo que finalmente no es tan interesante no es tan traumático
September 13th, 2007 at 1:13 am
El Sr. ElMo y su taladradora mágica (”tienes que leer audiolibros, tienes que leer audiolibros”) han sido más fuertes que yo. No ha sido sólo por el post, el tipo aprovecha para meterte la cuñita publicitaria en cuanto te pilla con la guardia baja.
Total, que me voy a leer (¿a escuchar?) Lolita en inglés leído (¿recitado?) por Jeremy Irons (uuuh). Supongo que de algo me enteraré, aunque sea porque lo lei (con los ojos y en cristiano) hace unos años. Por cierto Sr. Tonekawa, yo lo metería entre los MUY BUENOS.
En fin, qué haré como ElMo y lo leeré en el coche, aunque no tengo claro que vaya a ser capaz de prestar atención a dos cosas a la vez.
Lo último que se escuchará en la caja negra de mi coche (sí, mi coche tiene caja negra, qué pasa) será la voz de Jeremías Hierros diciendo “Lo-li-ta”, goma chirríando sobre sobre el asfalto y después un estruendo metálico…
September 13th, 2007 at 2:01 pm
JA JA JA, has sucumbido a sus triquiñuelas, Moriarty. Yo es que estoy seguro de que NO podré prestar atención a dos cosas a la vez (según ciertas mujeres, ningún hombre puede)… ni mucho menos me atrevería a conducir mientras escucho el relato calenturiento y pederástico ese
PD: Venga, vale, me apunto el libro como una buena recomendación literaria
January 13th, 2008 at 9:51 pm
[…] ya dije en una ocasión, el año nuevo suele venir de la mano de los buenos propósitos. Yo, igual que el año pasado, me […]
March 27th, 2008 at 4:49 pm
[…] no es casualidad); mi fin es llegar a los 25 libros durante el año 2008, y para ello, me ayudo de “audiolibros”. Por eso, el segundo de los libros “leidos” este año ha sido en realidad […]