Oferta de trabajo

Posted August 20th, 2008 by El Beclario

Me ha llegado esta oferta de trabajo, que viene a mostrar lo desesperada que está la gente. Las condiciones son tan brutales que no sé si a alguien realmente le podria interesar…

Descripción del lugar de trabajo: Te dan una silla rígida y una mesa pequeña en un espacio abierto. Sin despachos ni cubículos. El centro de trabajo carece de sala de suministros, por lo que se espera que los trabajadores aporten su propio material de escritorio.

Responsabilidades: No hay una descripción precisa de las responsabilidades de los empleados, sino que se espera de ellos que vayan haciendo lo que sus jefes le digan. Los jefes aplican un sistema de micro-gestión en el que piden informes de progreso cada hora aproximadamente. En general, son tareas sencillas, como sumar números o copiar textos.

Beneficios e ingresos: ¡No pagan! Pero la experiencia adquirida puede valer en el futuro. Con derecho a vacaciones y bajas médicas, pero sin seguro ni cotización en la seguridad social.

Horario: Horarios estrictos empezando a las 9 en punto. Si llegas tarde, aunque sólo sean unos minutos, tu jefe enviará un informe a su jefe para procesar una amonestación. El horario es largo y rígido. Además, se espera que hagas bastante trabajo adicional en tu tiempo libre (sin considerarlo horas extra).

Limitaciones adicionales: Es un puesto fijo, sin aumentos de paga. Cada año los empleados se someten a una revisión para pasar de una categoría de empleado a otra, pero esto no se refleja en las compensaciones posteriores. Además, se prohibe al empleado que ponga este trabajo en su currículum hasta pasados, por lo menos, 10 años.

Si conocéis a alguien que le pueda interesar un trabajo en estas condiciones, en Septiembre se ofertarán unos cuatro millones de plazas en distintos centros de trabajo por toda españa (la edad mínima para solicitarlo es de 6 años).

(La idea no es mía, sino que viene inspirada y traducida libremente de este post de Stanislav Shalunov)

Anoche

Posted July 31st, 2008 by Hugo de Payens

Anoche llegué a casa a las 12.

Acostumbro a acostarme superadas (a veces con creces) las 2 de la mañana. Por alguna razón, me he convertido en un sonámbulo, que se arrastra por la mañana y se despereza cuando el Sol queda detrás.

Cuando uno se va a dormir de manera precipitada, no es fácil apagar el cerebro. Lo último hecho, leído o escrito se mantiene rebotando en las paredes de la mente, creando un eco que espanta a Morfeo e impide que venga a visitarte.

Esto supone que a las altas horas de la madrugada a las que uno abre las sábanas hay que añadir el tiempo que pasa hasta que se apaga ese insistente eco. Lejos de hacer uso de alguna de las píldoras mágicas a las que tan dependientes llegan a ser algunos, yo prefiero decantarme por técnicas menos fisiológicas. Pongo en práctica el consejo de ciertos psicólogos que recomiendan a sus pacientes aquejados de estrés dedicar media hora al día a ver cualquier culebrón. Con ellos, el cerebro entra en un estado de baja energía, abandonando toda opción de seguir rumiando ideas del día a día. Lo gracioso del asunto es que, a pesar de estar casi catatónico, se mantiene la suficiente habilidad como para seguir al pie de la letra esos decadentes guiones que inundan las tardes de televisión con olores y sabores iberoamericanos.

Antes de que lo preguntes, querido teclario, o de que me saques cantares (que te veo venir), te diré que no; no he llegado al límite de la desesperación como para dormirme con culebrones; en su lugar veo entre dos rendijas de luz capítulos de series olvidadas, películas que tengo pendientes o, si hay poco donde elegir, me conformo con bandas sonoras o algo de música tranquila.

Pero ayer no.

Llegué a casa a las 12. Sólo 10 minutos después estaba acostado; así, sin calmantes, ni atenuantes; sin serie, película o música. Sólo el insistente eco, el calor, y los zumbidos de algún mosquito maleducado.

Sonó el teléfono. No importa quién fue; sí que de los cuatro, sólo sonó mi viejo teléfono alámbrico, con su botonera de luz que deslumbró mis ojos acostumbrados ya a la oscuridad (a la fuerza ahorcan).

Curioso.

La noche debilita los corazones, dicen. Y uno se lía a pensar, aprovechando esos ciclos ociosos con los que se construye la Web 2.0.

¿De dónde viene la luz de la botonera del teléfono? ¿Cuanta energía se desaprovecha en los teléfonos que no dan luz? ¿Cómo se las arregla el canal de Isabel II para saber en qué momento abro el grifo para enviarme agua? ¿Cómo funcionan las redes de distribución de Gas Natural? ¿Qué pasaría si el petróleo se acabara? ¿Y el gas? ¿O el agua? ¿Sería nuestra sociedad capaz de volver a vivir como se hacía hace 200 años? ¿2.000? ¿20.000? Buscando agua, luchando día a día por conseguir algo de comida, que habría que tomar cruda o cocinada en un fuego encendido con un palito… ¿Moriríamos, quizá, como moscas por sobre-evolución?

Ayer llegué a casa a las 12.

Se había ido la luz.

Pero hoy no.

Son más de las tres de la mañana. Hora de ir eligiendo alguna película…

The design and evolution of C++ (2008-03)

Posted July 29th, 2008 by El Mogur

Querido Ndugu,

La gente que me conoce sabe que me gusta el lenguaje C++. Es un lenguaje en el que nunca dejas de aprender cosas nuevas, de encontrar rincones oscuros en los que nunca habías estado, o un nuevo uso de una de sus características que no habías pensado.

Para la gente que ya tiene ciertos conocimientos del lenguaje, existen una colección de libros absolutamente recomendables que ya devoré en su día, como Effective C++ (y More Effective C++), C++ Coding Standards, Exceptional C++ (y More Exceptional C++), y hasta Modern C++ Design. Tengo que reconocer que en algunos momentos el grado de detalle es abrumador, y puede hacer rendirse al más pintado, pero en general se disfrutan bastante.

Sin embargo, desde que terminé ese puñado de libros, tenías ganas de que cayera en mis manos el que ahora comento, Portada del libro Designd and Evolution of C++The Design and Evolution of C++ de Bjarne Stroustrup, nada más y nada menos que el creador de C++.

El libro está escrito antes de que saliera el estándar de C++, y cuenta, como su propio título indica, el diseño y evolución de C++. En él descubres los orígenes del lenguaje, el germen de la idea, sus primeros pasitos renqueantes y como poco a poco se fue convirtiendo en lo que ahora es.

A pesar de que no es un libro de rabiosa actualidad (es de 1994), me ha parecido una delicia. Teniendo en cuenta que siguen haciendo reimpresiones (yo tengo la edición número 16 del año 2007), creo que el autor podría haber pensado en incluir algún capítulo o apéndice de actualización contando todas las cosas que han ocurrido desde entonces.

El libro empieza con tres capítulo sobre la “prehistoria” de C++, el “C con clases” y el nacimiento de C++. Resulta interesante el capítulo siguiente, en el que describe las reglas de diseño que siguió (y aún se siguen) en el proceso de creación (o ampliación) del lenguaje. Por ejemplo, la filosofía de que es más importante añadir una característica deseable que intentar evitar todos sus usos malintencionados (lo que se traduce en lo que un amigo teclario define como “C++ confía en ti”), la importancia de no permitir violaciones implícitas del sistema de tipos estáticos o el “ante dos alternativas, elige la que sea más fácil de enseñar/aprender”. Pero de todas, las que más me llaman la atención son las relacionadas con el soporte de bajo nivel del lenguaje: su obsesión por poder no necesitar enlazadores (linkers) distintos de los disponibles en su momento, no añadir incompatibilidades gratuitas con C, su intento por sustituir a éste como lenguaje de bajo nivel, y la regla de la “sobrecarga cero”: las características del lenguaje no utilizadas en un programa (funciones virtuales, herencia múltiple, RTTI, excepciones…) no suponen tiempo de ejecución extra.

La primera parte del libro termina con la cronología del lenguaje, el proceso de estandarización y la explosión de usuarios, el diseño de librerías.

En la segunda parte introduce los detalles del diseño de cada una de las características más importantes de C++, describiendo por qué decidieron añadirla (en base a las reglas de diseño explicadas anteriormente en el libro), las distintas alternativas que tuvieron y en qué se basaron para elegir la definitiva. Esta es la parte más jugosa del libro, en la que se llegan a aprender cosas nuevas sobre el lenguaje. Describe la gestión de memoria, la sobrecarga y sus implicaciones en los enlazadores, la herencia múltiple y cómo se almacenan los objetos en memoria para conseguirlo, plantillas, espacios de nombres, manejo de excepciones…

En definitiva, el libro es imprescindible para todos aquellos que tengan a C++ como uno de sus lenguajes favoritos, o al menos, aquellos que no nos cansamos de descubrir en él cosas nuevas. También resulta interesante para aquellos aficionados a los lenguajes de programación en general, que gustan de comparar las capacidades de unos y otros y las distintas maneras de resolver los mismos problemas. Yo he aprendido un puñado de nuevas “perlas” curiosas. Algunas de ellas las dejaré caer por aquí en un futuro.

Nota: imprescindible (para los forofos de los lenguajes de programación en general)

Heráclito y el arte

Posted June 26th, 2008 by El Mogur

Querido Ndugu,

Cuando uno lleva unos pocos años en el mundillo de la informática, se da cuenta de que está contínuamente cambiando. Por ejemplo, si quieres eficiencia, lo mejor es ensamblador… no, ahora lo mejor es C… no, ahora lo mejor es C++… no, lo mejor ahora son los lenguajes que generan código para máquinas virtuales… no, lo mejor son los lenguajes funcionales. Y con cada corriente viene la explicación fundada de por qué eso es así (con la que puedes estar más o menos de acuerdo, claro).

Ay, el cambio, el cambio. Hay una cita que dice que “lo único constante es el cambio”, o “nada es permanente a excepción del cambio”. Parece que uno de los primeros que se dió cuenta fue Heráclito al que algunos atribuyen las frases anteriores.

Sin embargo, parece que uno se resiste a pensar que cualquier cosa pueda cambiar. Por ejemplo, a uno el cuesta entender que todo aquello que estudió en la escuela de niño varie. Supongo que puede deberse a que a esa edad todo parecen verdades absolutas, y, sobre todo, porque si esas verdades absolutas cambian estás reconociendo que ha pasado mucho tiempo desde que las estudiaste y que ya estás mayor…

Por ejemplo, me entero ahora, buscando información sobre Heráclito que incluso la mismísima frase atribuida a él “nadie se baña dos veces en el mismo rio” parece ser en realidad de una versión de Platón de la frase (esta sí) de Heráclito “En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]” (francamente prefiero la versión de Platón).

Con respecto a lo que estudiamos en E.G.B. (y que, como todo cambia, ahora se llama “educación primaria” y “educación secundaria obligatoria”), la primera novedad que llegó fueron las tildes, palabra que venía a sustituir a lo que de toda la vida se llamaba acento. Ahora, si quieres seguir viviendo en el pasado y seguir utilizando esa palabra, le tienes que poner como coletilla “ortográfico“, o “prosódico“.

Después vino lo de Plutón. ¿Alguien me puede explicar qué les ha hecho Plutón a los astrónomos para que ya no sea un planeta? El pobrecito estaba allí, viendo el Sol a 5 mil millones de kilómetros que lo deja a 44º Kelvin, girando “despacito” en su órbita de más de 248 años, y van y de buenas a primeras le dicen que es un planeta enano primero y un plutoide después. ¿No había otro nombre más feo? Hace unos años descubría que mi abuela al listar los planetas se quedaba en Neptuno porque cuando ella estudiaba aún no se había descubierto. Ante nuestras risas cariñosas, ella nos decía que eso era lo que ella había estudiado. “Abuela, pero eso ¡ha cambiado!” decíamos, seguros de tener la razón. Heráclito vino a salvar a mi abuela de nuestras risas y a darle la razón. Ahora resulta que eran nuestros libros de texto los que estaban mal.

Pues bien, ahora se suma a esta lista “El Coloso” de Goya. ¿Goya? ¿Goya? Pues no, ya no es de Goya. Hoy mismo los responsables del museo del prado, de cuyas paredes cuelga el cuadro, han anunciado que el cuadro no lo pintó él, sino un tal Asensio Juliá, uno de sus colaboradores.

Para que las editoriales cambien sus libros, la Wikipedia sus páginas (a esta hora ya lo ha hecho como puede verse en el diff…), y los que ya hemos dejado la escuela nuestra idea, se basan en unos símbolos que había en una esquina que parecían un “17″ y que ahora interpretan como “AJ”, las iniciales del ayudante. El Coloso
También dicen que los brazos del coloso no muestran los tendones a pesar de que el maestro era un perfecto conocedor de la anatomía al haber diseccionado cadáveres. Añaden a la lista las nubes que aparecen a la altura de las caderas del coloso, pintadas con espátula algo nunca visto en Goya. Y por si no nos convencemos, nos hacen notar la forma de caerse del caballo de un personaje en la esquina inferior izquierda. Parece ser que no sigue las leyes físicas, algo que no podría haber hecho nuestro genial pintor.

Yo, que me reconozco absoluto ignorante del arte, que soy incapaz de distinguir lo genial de lo mediocre en lo que a pintura se refiere, que no sé dibujar un árbol si no es binario, lo único que puedo hacer es ser un poco sarcástico.

En la rueda de prensa que he visto en la televisión la responsable advertía que el hecho de que El Coloso no fuera de Goya no rebajaba en ningún caso la genialidad del maestro, pero ¿qué pasa con el cuadro?
¿Ahora ya no vale nada? Desde el punto de vista artístico, ¿es ahora mediocre? ¿Que fué de “Esta obra es un preludio de lo que pronto el artista va a multiplicar en las pinturas negras“? ¿O de “técnicamente se inicia aquí el ciclo de lo que serán las pinturas negras” y “El cuadro debió de pintarse muy de prisa, en tres o cuatro sesiones, lo que contrasta con las técnicas lentas, estudiadas, sometidas a retoques continuos, de los pintores académicos. El detalle de las pequeñas figuras en caótico movimiento permite observar la evolución técnica del artista hacia un procedimiento de extraordinaria libertad, basado en una técnica de empaste de color en manchas deslavazadas y violentas.”? ¿Donde van todas esas palabras ensalzando la obra? ¿Son ahora menos verdad porque ésta no salió de los pinceles de un artista con renombre?

Pero no tachéis aún la página en vuestra enciclopedia hardware (si la tenéis), porque algún historiador aún se muestra reticente a aceptarlo (¿demasiado viejo para aceptar que estas cosas cambian?). Alega que “el cuadro es demasiado audaz para ser de Asensio Juliá [si el pobre Asensio levantara la cabeza…], por su composición centrífuga y su fuerza icónica”.

Espero que no me hagan los mismo con El Guernica y que en vez de Picasso sea de un artistucho sin renombre que haga que su valor baje y se empiece a decir que es feo. Lo tengo en un puzzle de 3000 piezas y llevo tres meses intentando terminarlo…

Integración

Posted June 23rd, 2008 by El Mogur

Buscamos la integración de las teorías físicas en una única teoría.
Buscamos la integración de inmigrantes.
Buscamos la integración de alumnos con dificultades especiales.
Tenemos la integración definida y la indefinida.
Tenemos la integración entre Java y C++.
Tenemos integración contínua y la económica.
Tenemos la integración entre Subversion y Mantis.
Tenemos integración de paneles solares en ventanas, de muebles viejos en decoración moderna, e incluso de electrodomésticos en la cocina.
Tenemos integración de una consola en el escritorio, o de un video en Flash.
Tenemos la integración de Riemann y la integración de Lebesgue.
Tenemos la integración de la Wikipedia en un blog.
Tenemos la integración de LaTeX en emacs, y de MSBuild en Visual Studio.

Pero ¿qué hacemos estos días con la integración de los no futboleros?

Que paren el mundo, que yo me bajo

Posted June 18th, 2008 by Hugo de Payens

¡¡ Rápido, rápido !!

Hoy es el “Download day”. Mozilla quiere entrar en el libro record de los Guiness con su Firefox 3 como el software más descargado en un sólo día. Para eso, desde ayer 17 de Junio de 2008 a las 17:00 GMT (las 19:00 en España) hasta la misma hora de hoy 18 piden a todos los usuarios de Internet que se descarguen la nueva versión.

De primeras, a las 19:00 el servidor se había caído… esto me recuerda algo que sufrimos por aquí hace poco…
A la hora de escribir esta entrada, en la que Europa duerme, parece que los servidores ya funcionan…

Los orgullosos usuarios de Firefox 2 que mantengan la página de inicio de Google personalizada para su navegador podrán ver el enlace de descarga. Yo ya he aportado mi granito de arena, y he hecho un ++ sobre las 84.156 descargas que lleva ahora mismo en nuestro país:

Descargas de Firefox

Por desgracia, como diría Brooks, “este mundo va demasiado deprisa”, y tengo un poco de trabajo extra… porque la página de inicio de Google que yo veo me recuerda día tras día mi pereza…

Firefox 1

El pasado oculto de Lucía Lapiedra

Posted June 4th, 2008 by Moriarty

Pues sí, estimados teclarios, la actriz porno Lucía Lapiedra tiene un pasado inverosímil y poco conocido. Antes de ser una estrella del cine X, Lucía estudiaba… ¡Ingeniería Informática! :o

La propia Lucía, que realmente se llama Miriam Sánchez, lo contaba así en el periódico gratuito 20minutos:

“En realidad estaba más tiempo en la cafetería jugando al mus que en las clases de Turbo Pascal, aunque llegué a segundo. Lo dejé porque se me atragantaron las de programación.”

Estamos, sin duda, ante un bonito caso de superación personal que demuestra que la vida no se acaba en la informática. Lucía no se desanimó y se propuso que el Pascal sería lo último que se le atragantaría en su vida. Abandonó Ingeniería Informática y, ni corta ni perezosa, se dedicó al cine porno. El resto es historia.

Luc�a vuelve a interesarse por el PascalSin embargo, siempre nos quedará la duda de qué hubiese sido de la buena de Lucía si hubiese caído en las manos de un profesor de Pascal atento y consagrado a sus alumnos como el Coronel Jessep. Quiero pensar que, de haber tenido esa suerte, Lucía no le habría cogido manía a la programación y habría acabado la carrera con un buen expediente. Hoy, Lucía se seguiría llamando Miriam y sería feliz como analista programadora en alguna empresa, o (soñar es gratis) habría decidido estudiar el doctorado y sería una teclaria más. Nunca lo sabremos.

Quizás, amigo teclario, estés cayendo en la cuenta de que, por edad, en lugar de profesor de Lucía Lapiedra, has podido ser su compañero de pupitre. Debes saber que no andas muy desencaminado porque, según la socorrida Wikipedia, la chica es madrileña y de la generación del 81. Pero antes de que te abras la cabeza contra la pared pensando que quizás perdiste la oportunidad de tu vida cuando no quisiste echar una mano a aquella chica que no pisaba el laboratorio de programación, conviene aclarar que no, que aquella Miriam no era la que luego sería Lucía Lapiedra. Lucía estudió en el campus de Madrid de la Pontificia de Salamanca.

Esta curiosa historia puede servir de consuelo a aquellos profesores responsables  que se preocupan por el futuro de aquellos alumnos a los que no les motiva la programación. La moraleja de la historia también nos la podemos aplicar todos aquellos que estamos experimentando dificultades para acabar nuestras tesis o para obtener nuestras acreditaciones. El dicho popular no miente: cuando una puerta se cierra, otra se abre. ¿La del mundo del porno? Quizás.

El problema de la I+D en España

Posted June 3rd, 2008 by John Blackthorne

Para este, mi primer post, trataré un tema que me angustia, me agobia y me atormenta, por si fuera menester que algún caballero de la santa tecla me pudiera consolar.

Durante largo tiempo, siempre que he comentado que trabajaba en la universidad automáticamente se ha activado el modo reproche en mi interlocutor, manifestado con frases tales como “joder macho ahí si que se vive bien”, “osea, que no das ni palo al agua”, “menudas vaciones tienes” etc.

 Estas apreciaciones, más allá de hacerme disfrutar de mi buena fortuna me llevaban a pensar cosas como “vaya, ¿como será trabajar de verdad?” o ”en las empresas si que debe haber gente cañera capaz de solucionar los problemas de la vida real”.

 Y así durante años he vivido en la inopia universitaria ajeno a lo que es el mundo real.

 Pero al igual que la muerte y que hacienda, la realidad viene a visitarnos de vez en cuando, aunque no la hayamos invitado, de forma que recientemente me he visto envuelto en proyectos con empresas, que me han hecho cambiar de perspectiva.

 No voy a entrar en detalles, pues lo bueno si breve dos veces bueno, pero si voy a lanzar dos, o hasta tres ideas, sobre lo que he aprendido en estos últimos meses.

  1. Las empresas españolas enfocadas a TIC  tienen complejo de inmobiliaria. Es decir, se quieren forrar sin ofrecer a cambio un producto cuyo valor real se aproxime al precio que se cobra por él.
  2. el crusaito, esto no, perdón por el lapsus, debería ver menos la tele 2. En la universidad no sólo nos hinchamos a currar sino que además nuestra capacidad de producir herramientas que solucionen problemas del mundo real está muy por encima de la mayoría de las empresas dedicadas a TIC en nuestro país.
  3. El modelo de I+D en España tiene serios problemas estructurales. Mientras que las empresas que hacen I+D en el sector de las TIC no asuman que el dinero de las subvenciones, que les pagamos todos los españoles y algunos alemanes, no es para que se lo embolsen como beneficios, sino para que se lo gasten en I+D de verdad, no haremos sino tirar el dinero. IMPORTANTE, SI TRABAJAS EN UNA EMPRESA DE I+D LEE LO SIGUIENTE: Si te dan dinero para que pagues a 5 investigadores en el desarrollo de un proyecto que implica I+D, no vale contratar a un becario por 800 euros al mes y quedarte con el resto mintiendo como un bellaco cuando vengan los revisores.

Por mucho dinero que dé el gobierno, o la Unión Europea para I+D mientras esto no cambié España será un lugar fantástico para tomar el sol, pero un pésimo productor de tecnología de vanguardia.

Esto me hace pensar en las relaciones entre sol e investigación, pero ese es un tema que trataremos en próximos posts desde lugares más adecuados que este laboratorio.

Burocracia vs. investigación vs. docencia

Posted May 26th, 2008 by El Mogur

Querido Ndugu,

No sé si te lo he dicho alguna vez, pero supongo que por los otros escritos míos y de otros teclarios habrás deducido que los caballeros de la Santa Tecla que por aquí pasamos estamos relacionados con la Universidad, bien como “personal docente” o como bec[L]arios. Y, por cierto, el uso de “personal docente” en lugar de “profesor” no es por casualidad, pues resulta que la figura docente “Ayudante” es ayudante a secas, y no “profesor ayudante”.

Pero bueno, que me voy por las ramas…

Ya hemos hablado alguna vez sobre lo que nos cuesta (en dinero) hacer algunas cosas; en particular, ya comentamos lo que cuesta una tesis e incluso lo que cuestan nuestros artículos, pero hoy vengo a hablar de otra cosa: la burocracia. Y, matizando más, no voy a hablar de los papeleos que tenemos que hacer cuando tenemos que enviar un artículo a un congreso, inscribirnos en él, buscar vuelos y hoteles, pedir permisos de desplazamiento y bolsas de viaje o justificar los gastos. No. Tampoco vengo a hablar de la creación de fichas docentes, rellenado y firmado de actas de notas, solicitud de alta en la Wifi de la Universidad, solicitud del complemento retributivo, solicitud de compra de libros a la biblioteca, memoria de actividades, o PDA. No. Vengo a hablar de la burocracia con mayúsculas. Vengo a hablar de la ACAP a la que ya hemos nombrado alguna vez.

Logotipo de la ACAP

Bajo estas siglas se esconde la “Agencia de Calidad, Acreditación y Prospectiva de las Universidades de Madrid”. Para los profanos a esto, la ACAP es una agencia externa que evalúa al aspirante a formar parte del “personal docente” de una Universidad, o a los que, estando ya dentro, aspiran a cambiarse a una categoría profesional mejor. La idea es la siguiente: si quieres optar a una plaza convocada por una Universidad la ACAP debe haberte evaluado favorablemente para esa figura; si no, no puedes optar a ella. Para terminar la explicación, diré que la ACAP es prima-hermana de la ANECA, siendo la mayor diferencia que la primera atañe únicamente a la Comunidad de Madrid, mientras que la segunda es nacional (es decir, si la ACAP te permite presentarte a una figura concreta, sólo lo podrás hacer en las Universidades de la Comunidad de Madrid; si quieres optar a una plaza en otra comunidad, tendrás que tener el permiso de la Agencia Nacional, o de la “agencia local”, si es que existe).

Bien, pues hoy se acababa el plazo para solicitar la evaluación. Y eso es lo que he hecho esta mañana. He estado en el registro donde he entregado una descripción de toda mi vida desde que entré a estudiar Informática, con una cabeza plagada de sueños y los bolsillos llenos de juventud. Y como lo tengo reciente aquí van mis reflexiones.

En principio, la solicitud es básicamente una hoja en la que pones tus datos personales y qué solicitas (figura para la que quieres la evaluación). Después de la hoja, viene tu Curriculum Vitae. Cuando salí de la carrera, creía que un CV era utilizar el asistente del Word y poner ahí las cuatro cosas que tenías. Pero no. En la ACAP hay que rellenar un curriculum normalizado, en el que fijan exactamente qué cosas les interesan de tí (tus entradas en este blog no les importan, por ejemplo; tu título de grado inicial de música tampoco).

Hasta ahí, lo veo razonable. Los evaluadores así tendrán uno montón de solicitudes, pero todas ellas con el mismo formato. La convocatoria, además, da unos baremos en los que aparece cuántos puntos (como máximo) se pueden dar por cada línea que pongas. Es casi como corregir un exámen tipo test.

El currículum, aparentemente sencillo de rellenar, esconde un agujero negro: la columna “Justificante Número“. Tienes que dar justificantes de todos los méritos que pongas, numerarlos y entregarlos ordenaditos. Porque:

  • No te vale decir que eres doctor. Tienes que justificarlo fotocopiando el título o el impreso de haber pagado.
  • No te vale indicar qué asignaturas has impartido. Tienes que proporcionar un certificado firmado por el Decano o Secretario de la Facultad a la que pertenece la asignatura. Y si has dado clase en tres Facultades distintas, tendrás que molestar a los tres Decanos/Secretarios.
  • No te vale decir que das clases en un máster. Tienes que adjuntar un certificado firmado por el Vicerrector responsable del título propio que lo acredite. Para que éste lo haga, tendrás que llevarle un certificado del director del máster que es, al fin y al cabo, el que sabe cuántas clases has impartido.
  • No te vale con decir que has dado N asignaturas con sustancial diferencia de programas entre ellas. Tienes que adjuntar las fichas docentes de todas (aunque las impartieras hace 5 años), firmadas o selladas por la Secretaría de Alumnos o algún otro poseedor de sello oficial.
  • No te vale decir que has dirigido algún trabajo. Tienes que dar un certificado firmado por Secretario/Decano o Vicerrector responsable del título en el que lo has dirigido.
  • No te vale decir que has estado involucrado en un Proyecto de Innovación Educativa. Tienes que dar un certificado firmado por el Vicerrector asociado.
  • No te vale decir que has estado en un proyecto de investigación. Tienes que adjuntar un certificado firmado por el investigador principal, y una copia de la carta de concesión del proyecto.
  • No te vale decir que has escrito un artículo en una revista (con o sin índice de impacto), libro docente, traducción, capítulo de libro o ponencia en un congreso. Tienes que adjuntar la portada del libro/revista, el índice y la primera y última página del artículo. Además, si añades información que refleje cuán importante ha sido esa contribución para el mundo, la cantidad de prestigio que tiene esa revista y/o lo duro que son los revisores, más posibilidades tendrás de que la puntuación final de esa línea de tu CV se acerque al máximo que te pueden dar dentro de la horquilla del baremo.

La lista sigue incansable por todos y cada uno de los puntos del currículum, involucrando no solo tu trabajo en la búsqueda de toda esa información, sino también molestando a las “manos que firman” para que te hagan los certificados oportunos, de los que, menos mal, únicamente el certificado de notas y los títulos cuestan dinero (afortunadamente no hay que entregar los originales…).

Para darle aún más emoción al asunto de rellenar el currículum, resulta que hay que utilizar una aplicación Web para hacerlo. Este año han hecho un manual así que deberíamos estar contentos porque hace dos años la aplicación fallaba tanto que se perdían los datos a cada rato (yo opté por hacer el curriculum a mano…).

En cualquier caso, el uso de esta aplicación Web supone aún más tiempo de dedicación a la elaboración de la solicitud, y tiene infinidad de deficiencias y pegas, algunas de las cuales detallo aquí:

  • Si rellenaste el Curriculum en la convocatoria del año pasado, los datos se conservan, pero “la ACAP advierte que el nuevo Curriculum Vitae no coincide plenamente con el anterior, por lo que cada solicitante deberá revisar que los datos importados corresponden a sus méritos” (¡¿algún trasgu informático?!).
  • La página de entrada no pide contraseña. Estamos metiendo todos y cada uno de nuestros datos, toda nuestra vida profesional, y no estamos protegidos por contraseña. Nuestro usuario es el DNI y fecha de nacimiento, y lo que hace las veces de contraseña es el número de solicitud que, por supuesto, cuando lo rellenas no aparece con los típicos asterísticos de contraseña.
  • La página sólo funciona en Internet Explorer. Cuando en la ACAP te dicen “Optimizado para Internet Explorer” están queriendo decir “Únicamente funciona en Internet Explorer”.
  • La página te da una incorrecta sensación de seguridad. Cuando vas añadiendo líneas al Curriculum, debes pulsar un botón con un símbolo de “Tick” que te hace pensar que la información se ha grabado en sus bases de datos… pero no. Hasta que no le das al botón “Guardar” que hay al final de la página no se graba. Si llevas un buen rato copiando datos dando al Tick, y finalmente das a Guardar, es posible que la sesión haya terminado, y te redirija a la página de “login”, perdiendo todo aquello que tú creías ya a buen recaudo.

Pero lo peor son los números de los justificantes. Si en algún momento, cuando ya estás rellenando el “otros méritos” (la última parte del CV) te das cuenta de que se te ha olvidado añadir un artículo, significa que tienes que añadir una nueva línea en el medio del curriculum. La aplicación te deja hacerlo perfectamente, pero… ¿qué ocurre con el número de justificante? La normativa indica que éstos deben estar ordenados. Eso significa que no vale poner el último número por el que ibas cuando terminaste los Otros Méritos, sino que tienes que poner el número siguiente al de la línea anterior … y hacer un renum cambiando una a una todas las líneas para que tengan bien los números. La otra opción es no numerar los justificantes hasta el final. En cualquier caso, cambiar el número de un justificante implica dar con el ratón tres botones y poner el nuevo número (no va a funcionar el teclado para dar a los botones, no te molestes en preguntar).

Espero que con esto te hagas una idea de lo que supone en tiempo. Tiempo que no dedicamos a investigación. Tiempo que no dedicamos a prepararnos nuestra clases. Tiempo tirado a la basura. Tiempo pagado por el estado. Tiempo perdido que nunca vuelve a encontrarse. En otros méritos me vi tentado a poner como mérito adicional el haber rellenado la solicitud. Al fin y al cabo en ese tiempo podía haber estado investigando para tener una línea (o media, o un cuarto) más en el curriculum, pero ahora no la tengo.

Y a ese tiempo hay que añadir recursos materiales. Mis justificantes han ocupado, entre fichas docentes, BOEs, artículos y certificados, cuatro bonitos tomos de papel que terminará en el mejor de los casos en un contenedor de papel reciclado. Estimo que esta mañana he entregado más de 500 hojas para justificar todo lo que decía haber hecho. A eso hay que añadir todas las que he “desaprovechado” en el proceso, imprimiendo copias temporales del Currículum, para comprobar si estaba todo bien, BOEs con baremos, preguntas frecuentes, explicaciones sobre los baremos, currículums anteriores, etc.

Y ahora multiplicad esos gastos de tiempo y recursos, por todos los becarios, Ayudantes, Ayudantes Doctores y Colaboradores de la Comunidad de Madrid que hayan solicitado la evaluación (según las publicaciones de la ACAP en 2004 fueron 3844, en 2005 3129 y en 2006 1671). Tiempo que no se ha dedicado a mejorar la forma en la que damos las clases, o a la investigación. Dinero que se ha tirado por la borda.

Y ahora queda la otra parte, la que ya los solicitantes no vemos. Toca establecer los comités que nos evaluarán, la gestión de todos esos Currículums que ya están viajando hasta la sede central en Gran Vía, el propio proceso de evaluación… La ACAP reconoce en las mismas publicaciones que los gastos e inversiones que ha tenido que hacer han sido de 133.050€ en 2004, 134.550€ en 2005 y 99.600€ en 2006. Encima, los documentos no aclaran si eso sólo ha sido los costes directos de los evaluadores, o también el resto de costes…

Y ahora queda la ANECA.

La nueva de Indiana Jones: una valoración

Posted May 23rd, 2008 by Moriarty

Aviso a navegantes: En este post están mis impresiones recién vista la última peli de Indiana Jones. El post no desvela mucho de la trama, pero si no has visto la peli y quieres llegar lo más virgen posible al momento clave (al de ver la peli, digo), deja de leer aquí.

Indiana

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Me ha decepcionado Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y, creedme, no quería que eso ocurriese. La nueva peli, se mire por donde se mire, no es una digna continuación de sus tres hermanitas. Entiéndaseme bien, no es un completo desastre, pero sí un borrón que mancha el recuerdo mítico de sus tres predecesoras (al menos el mío).

El astuto Lucas, escarmentado del batacazo galáctico, ya se había puesto la venda antes de recibir las críticas de los fans. En esta entrevista nos advertía de que si no nos gustaba la nueva peli, sería culpa nuestra por endiosar a las otras, que, según él, tampoco son para tanto.

Yo discrepo bastante con la tesis de Lucas: Me ha decepcionado la nueva peli porque no es tan divertida, ni tan encantadora como las tres anteriores. He vuelto a ver las tres películas originales hace poco y he comprobado que conservan intacto su poder de fascinación, pese a que han pasado ya 20 años (no solo para ellas, sino también para mí!). En esta nueva peli, la mayoría de los ingredientes de la saga se vuelven a repetir, pero la cosa no sabe tan bien como antes.

Uno de los aspectos donde la cosa ha ido a peor son las escenas de acción. En la última entrega las secuencias de acción son más espectaculares y grandilocuentes que en las películas anteriores. Sin embargo, en pocos casos las igualan en ingenio. Joder, no necesito que Indiana Jones caiga de forma consecutiva por tres cataratas como las del Niágara, me basta con que caiga sólo por una la mitad de grande, si lo hace con gracia.

En algunos momentos, como en la persecución en moto y en las arenas movedizas, sí se recupera el sabor de las antiguas películas. Pero en otros la cosa sobrepasa lo razonable y roza el esperpento. Los ejemplos más sangrantes son: la nevera voladora, el impulso suicida de Marion a la “Thelma & Louise”, y la escenita donde Mutt descubre que no es el hijo de Indiana Jones, sino de Tarzán de los monos.

Me gustaría saber qué opina el resto de teclarios de la peli. A mí la sensación que me ha dejado es que es una oportunidad fallida. Pienso que había buen material y buenas ideas para hacer algo a la altura del resto de la saga. Sin embargo, la cosa se ha malogrado por el camino.

No niego que mi problema ha sido que mis expectativas eran altas. Si esta película fuese una peli de aventuras cualquiera, seguramente hubiese salido contento del cine. Pero siendo Indiana Jones y llevando la firma de Spielberg, me ha quedado un regusto amargo.

Y mira que me jode.